La ética

No podemos negar que los árabes preislámicos tenían muchos males. Siendo estos males y vicios rechazados por la razón, pero ello jamás podría haber ocultado la sorprendente existencia de virtudes loables, de las cuales mencionaremos las siguientes:

1. La Hospitalidad: Solían competir entre sí por la hospitalidad, enorgulleciéndose de ella. Numerosas poesías estuvieron dedicadas a elogiar el buen trato o a denunciar el maltrato al huésped. Un hombre podía visitar a otro que sufría mucho frío y hambre, el dueño de casa a pesar de que no tenía bienes excepto una camella de la cual la vida del resto de su familia dependía, la sacrificaría para agasajar a su huésped. No vacilaban en pagar grandes indemnizaciones o en afrontar otras penurias con tal de frenar el derramamiento de sangre, lo cual era motivo de admiración y elogio.

Entre sus principales rasgos estaba elogiar el consumo del vino, no por jactarse del mismo sino por ser un medio para demostrar hospitalidad. Por estas razones la uva para el vino era llamada "Karm", la misma palabra que se usa para describir la hospitalidad.

Cuando miramos las colecciones de poemas de la época preislámica encontramos numerosos capítulos de elogios, orgullo y vanidad.

El juego de azar era otra práctica asociada a la generosidad, debido a que las ganancias se destinaban a la caridad. Incluso el Noble Corán no le resta importancia al beneficio derivado del vino y del juego, pero también dice:

(Pero el daño que causan es mayor que su beneficio) [2:219]

2. Respetar el convenio. Para el árabe, hacer una promesa significaba estar en deuda. Nunca repararía en la muerte de sus hijos o en la destrucción de su casa por sostener la inalterable tradición de cumplir con un convenio. La literatura de este período es rica en historias que demuestran esta virtud.

3. Sentido del honor y el repudio a la injusticia: Este atributo se consideraba principalmente como gran exceso de coraje y autoestima. El árabe siempre estuvo dispuesto a censurar la menor insinuación de humillación y flojedad. Nunca dejaría de sacrificarse por mantener su sentimiento de honor.

4. Firme determinación y voluntad. El árabe nunca desistió de conducirse por el camino que llevaba a mantener su orgullo y honor, aún a costa de su vida.

5. Paciencia, Perseverancia y bondad. El árabe admiraba estas características, no obstante, debido a la vida que llevaban con mucho ímpetu y coraje se consideraban con poca necesidad de demostrar estas cualidades.

6. Una simple y sencilla vida nómada, Alejados de las apariencias de la engañosa vida de la ciudad mantenían una naturaleza propia de honestidad, alejados del engaño y la traición.

Dicha ética invalorable acompañada con la favorable posición geográfica de Arabia, fueron los factores que estuvieron presentes en la elección de los árabes para cargar con la responsabilidad de transmitir el Mensaje del Islam, y conducir a la humanidad en un nuevo curso de vida.

Lo más apreciado dentro de esta ética, después de cumplir los convenios, fue sin duda su gran sentido de autoestima y una fuerte determinación, dos cualidades humanas indispensables para combatir el mal y eliminar la corrupción moral, por un lado, y establecer una sociedad justa por el otro.


[2] Abu Daûd - Capítulo El niño pertenece al dueño de la cama donde nació.