La  peregrinación de la despedida

 

Después del éxito logrado por el mensaje del Islam, la proclamación del Mensaje y el establecimiento de una nueva sociedad basada en las palabras: "No hay ninguna divinidad excepto Allâh", y basada en la misión de Muhammad r, un secreto y silencioso llamado apareció en el corazón del Mensajero de Allâh r diciéndole que su estancia en este Mundo estaba a punto de terminar. Esto quedó claro en su charla con Mu'adh, al enviarlo al Yemen en el décimo año de la Hégira: "¡Oh, Mu'adh! No me verás después de este año. Pasarás por esta misma Mezquita e incluso por mi tumba". Al oír esto Mu'adh lloró.

 

Allâh es tan bondadoso que le permitió al Profeta r ver los frutos de su Llamada por la cual sufrió tantas adversidades durante más de veinte años. Empleó sus últimos días encontrándose, a las afueras de La Meca, con los miembros de las tribus y sus representantes que lo consultaban y aprendían las leyes y la legislación del Islam, y les exigía que den testimonio que había entregado lo que se le confió, que había comunicado el Mensaje y que había aconsejado a la gente.

 

El Mensajero de Allâh r anunció su intención de realizar la peregrinación. Una gran cantidad de personas vinieron a Medina, todos buscando la guía del Mensajero de Allâh r  durante la peregrinación (Al-Haÿÿ). [1] Un día sábado de los últimos cuatro días del mes de Dhul-Qa'dah, el Profeta r  empezó los preparativos para la salida. [2]  Se  peinó, perfumó, llevó su vestimenta, ensilló su camello y partió por la tarde. Llegó a Dhul-Hulaifa antes de la oración de la tarde. Realizó  dos Rak´ât y permaneció la noche allí. Cuando amaneció le dijo a sus compañeros:

 

"Un pregonero, enviado por mi Señor, me ha dicho esta noche:

 

Reza en este valle bendito y di: “Pongo la intención de combinar la ‘Umrah con la peregrinación”.[3]

 

Antes de realizar la oración del mediodía, se bañó para asumir el estado de consagración (Ihrâm), y Aishah lo perfumó en su cuerpo y cabeza con almizcle. El perfume podría verse entre sus cabellos y barba. Realizó la oración del mediodía acortada, es decir dos Rak´ât, y proclamó su intención de juntar la peregrinación con la ‘Umrah en el lugar donde rezó. Luego montó su camella Al-Qasua', y proclamó: "No hay ninguna divinidad excepto Allâh". Cuando se internó en el desierto mencionaba y recordaba el Nombre de Allâh.

 

Procedió con su viaje hasta que llegó cerca de La Meca. Pasó la noche en Dhi Tuûa e ingresó a La Meca después de realizar la oración del alba. Se  bañó el domingo por la mañana, el cuarto día del mes de Dhul-Hiÿÿah del décimo año de la Hégira. Su viaje duró aproximadamente ocho días. Al ingresar a la Mezquita de Al-Haram, circunvaló la Ka'bah (Tauâf) y luego caminó (Sa´i) entre As-Safa y Al-Maruah. No abandonó las ropas del Ihrâm (la consagración ritual) porque él era Qarin (es decir aquel que tenía la intención de combinar ‘Umrah con la peregrinación). Acampó en un lugar alto de La Meca, Al-Haÿÿún. En cuanto a la circunvalación, solo realizó la correspondiente a la peregrinación.

 

Aquellos de sus compañeros que no tenían ningún animal para ofrecer en sacrificio, les indicó que asuman el Ihrâm para ‘Umrah (peregrinación menor), y circunvalen Al-Ka'ba  y que hagan los ritos correspondientes entre As-Safa y Al-Maruah, luego de lo cual podrían desprenderse de las vestimentas del Ihrâm.  Sin  embargo, mostraron su descontento en hacer lo que se les había dicho. Entonces, el Mensajero de Allâh r dijo: "Si hubiese sabido lo que ahora sé no hubiese traído mis animales y me desprendería de las vestimentas del Ihrâm". Al oír estas palabras, sus compañeros obedecieron las órdenes.

 

En el octavo día del mes de Dhul-Hiÿÿah, el Día de Taruiah, se dirigió a la localidad de Mina dónde realizó las oraciones del mediodía, la tarde, el ocaso, la noche y el alba. Permaneció durante algún tiempo hasta que el sol subió, luego marchó hacia 'Arafat donde había una tienda que se había levantado para él en Namirah.  Se  sentó dentro hasta que el sol pasó su cenit. Entonces pidió que Al-Qasua', su camella sea ensillada, y bajó al valle dónde 124.000 o 144.000 personas se habían congregado. Allí dirigió el siguiente discurso:

 

"¡Oh gente! Escuchad mis palabras, debido a que no sé si he de encontrarme con vosotros, en  este lugar, después de este año. [4] Ciertamente vuestra vida y vuestros bienes son sagrados, como son sagrados este día de hoy, este mes, y esta ciudad.”

 

"Todas las prácticas y asuntos de la época pagana están ahora bajo mis pies (obsoletos). Todo acto de venganza de los días del paganismo debe suprimirse empezando por la sangre derramada de Ibn  Rabi'a’ bin Hâriz que fue amamantado por la tribu de Sa´d  y que Hudhail  mató. La usura  de la época del paganismo queda prohibida, empezando por el interés que se le debe a 'Abbâs bin ‘Abdul Muttalib. Ciertamente está prohibida."

 

"Temed a Allâh cuando tratéis a vuestras mujeres. Ciertamente  las habéis tomado bajo la seguridad de Allâh y son lícitas para vosotros por las Palabras de Allâh. Ellas no deben permitirle a nadie acercarse a vuestro lecho ni entrar en vuestras casas sin vuestro permiso, si lo hacen, podréis castigarlas castigarlas, pero no con severidad. Debéis alimentarlas y vestirlas adecuadamente.

 

Ciertamente, he dejado entre vosotros el Libro de Allâh y la Sunnah de Su Mensajero, y si os aferráis a ambas nunca os desviaréis. [5]

 

¡Oh gente!, no habrá ningún Profeta luego de mi y ninguna nación después de la vuestra. Así que os recomiendo adorar a vuestro Señor, rezar las cinco oraciones, ayunar en el mes de Ramadán  y dar el Zakat (derecho de los pobres) de vuestros bienes de buena gana. Os recomiendo hacer la peregrinación a la Sagrada Casa de vuestro Señor y obedecer a aquellos que están encargados de vuestros asuntos, si hacéis todo esto entraréis en el Paraíso de vuestro Señor." [6]

"¿Y si sois preguntados acerca de mí, que diréis?"

 

Contestaron:

 

"Atestiguaremos que has transmitido y entregado el mensaje y nos has aconsejado."

 

Luego levantó su dedo índice hacia el cielo y después  lo movió abajo hacia las personas mientras decía:

 

"Oh Allâh, Sé testigo"

 

 Repitió esta frase tres veces.[7]

 

Mientras el Profeta r  se dirigía a los musulmanes con su discurso, el siguiente versículo del Corán le fue revelado:

(Este día  he perfeccionado vuestra religión para vosotros, completé Mi Favor en vosotros, y me complace  para vosotros  el Islam como vuestra religión.) [5:3]

 

Al oír este versículo 'Umar lloró. "¿Qué te hace llorar?", le preguntaron. Su respuesta fue: "Nada le sigue a la perfección excepto la disminución". [8]

 

Bilâl hizo el llamado a la oración después del discurso, y luego hizo la segunda llamada (iqâma). El Profeta r realizó la plegaria del mediodía y la tarde separadamente, sin realizar ninguna oración entre ambas.  Montó  su camella Al-Qasua, dirigió su rostro hacia la Qiblah, permaneció allí hasta el ocaso cuando el cielo se puso amarillento y el disco del sol desapareció. Usâmah agregó que el Profeta r se dirigió a Muzdalifa, donde  observó la oración del ocaso y la  oración nocturna con un solo llamado y dos iqâma". Luego se recostó hasta el tiempo de la oración del alba.  La  realizó casi en el  momento del alba. Montando Al-Qasua', fue hacia una zona llamada Al-masha'ar Al-Harâm. Se orientó hacia la Qiblah y comenzó a suplicar diciendo: "Allâh es el más Grande. No hay ninguna divinidad excepto Allâh." permaneció  allí hasta que la mañana aclaró y luego inició su viaje hacia Mina. Caminó hasta al Yamrah al Kubra (La ÿamrah mayor) donde se detuvo y arrojó siete guijarros diciendo "Allâh es el más Grande" cada vez que arrojaba uno. Luego se dirigió hacia el lugar del sacrificio, donde sacrificó sesenta y tres camellos con sus manos, y le pidió a ‘Ali que sacrifique al resto, que eran un total de 137. Un pedazo de carne de cada animal sacrificado fue cocinado en una olla de la cual ambos hombres comieron, y bebieron de su caldo.

 

Luego, el Mensajero de Allâh r montó su camella y volvió a La Meca donde observó la oración del mediodía y allí les dijo a los hijos de ‘Abdul Muttalib que abastezcan con agua de Zamzam a la gente. "Preparad el agua, hijos de 'Abdul Muttalib, yo me uniría a vosotros si no temiese que las personas intentasen arrebataros este honor después de mí." Le dieron un recipiente de agua y él bebió hasta quedar satisfecho. [9]

 

En el décimo día del mes de Dhul-Hiÿÿah durante el día del Sacrificio (iaum an-Nahr) El Profeta r dio otro discurso. Lo hizo cuando ya había avanzado la  mañana, montando sobre una mula gris. 'Ali repetía sus palabras a aquellas personas que no podían oírlo.[10] Repitió algunas de las declaraciones que había dicho el día anterior y agregó:

 “Ciertamente el Tiempo ha vuelto a computarse como lo era cuando Allâh creó los cielos y la tierra. Un año está compuesto por doce meses. Cuatro de ellos son Meses Sagrados. Tres de los cuatro meses (sagrados) son sucesivos. Ellos son: Dhul-Qa'dah, DhuI Hiÿÿah, y Muharram. El cuarto Mes es Raÿab, el que se encuentra entre Yumada y Sha'bán."

 

"¿En qué mes estamos?", preguntó. Nosotros dijimos: "Allâh y Su Mensajero saben más". Guardo silencio durante algún tiempo, hasta que pensamos que le daría un nombre distinto. "¿No es Dhul-Hiÿÿa?", preguntó. "Sí", respondimos. Luego preguntó: "¿Cómo se llama esta ciudad?". Dijimos: "Allâh y Su Mensajero saben más". Estuvo durante algún tiempo callado hasta que pensamos que le daría un nombre diferente. "¿No es la ciudad sagrada?”, preguntó. "Sí.", contestamos. Entonces preguntó de nuevo: "¿Qué día es hoy?". Nosotros contestamos: "Allâh y Su Mensajero saben más". Entonces permaneció callado durante algún tiempo y dijo: "¿No es An-Nahr (es decir, el día del sacrificio)?”. "Sí", Dijimos  nosotros. Entonces dijo: "Vuestra sangre, vuestros bienes, y vuestro honor todos son sagrados. Es ilegal violar su santidad. Son tan sagrados como lo es este sagrado día en este sagrado mes, y en esta sagrada ciudad.

 

Retornaréis a vuestro Señor, y tendréis que responder por lo que habéis obrado. No retornéis al paganismo matándoos unos a otros."

 

"¿Acaso no  he transmitido el mensaje de mi Señor?". Contestaron: "Si". Dijo: "¡Oh Allâh!, Se testigo. Aquel que está presente en este lugar que transmita mis palabras a los que están ausentes. Puede ser que entre los ausentes se encuentre alguien que entienda mejor que aquel que me ha escuchado". [11]

 

El Mensajero de Allâh r pasó los días de At-Tashriq (11, 12 y 13 de Dhul-Hiÿÿah) en Mina difundiendo las enseñanzas y rituales del Islam, recordando a Allâh, orando, siguiendo la guía de Ibrâhîm, y purificando todos los rastros y rasgos del politeísmo.

 

El día 13 de Dhul-Hiÿÿah, el Profeta r permaneció en un lugar alto de la montaña cerca de Bani Kinânah. Pasó el resto del día y la noche allí. Ahí mismo realizó las oraciones del mediodía, la tarde, el ocaso y la noche.

 

Luego durmió un tiempo y salió montado hacia la Ka'bah. Realizó la circunvalación de despedida (Tawaf Al –Uadâ'), y le pidió a sus compañeros que hicieran lo mismo.

 

Al finalizar sus rituales inició su regreso a la ciudad de Medina.



1 Sahîh Muslim, 1/394.

2 Fath al Bari, 8/104.

3 Sahîh Al-Bujâri, 1/207.

4 Ibn Hishâm, 2/603.

5 Sahîh Muslim, 1/397.

6 Rahmat-ul-lil'alamin, 1/263.

7 Sahîh Muslim, 1/397.

8 Rahmat-uI-lil'alamin, 1/265.

9 Sahîh Muslim, 1/397-400.

10 Abu Daud, 1/270.

11 Sahîh A1-Bujâri, 1/234.