La Casa Profética
1. Jadîÿa Bint Juuailid: En La Meca, antes de la Hégira, la familia del Profeta la conformaban: él y su esposa Jadîÿah bint Juuailid. Él tenía veinticinco años y ella tenía cuarenta años cuando se casaron. Fue su primera esposa. Fue su única esposa hasta que ella murió. Tuvo hijos e hijas con ella. Ninguno de sus hijos varones vivió mucho tiempo. Todos se murieron. Sus hijas fueron Zainab, Ruqaiia, Umm Kulzum y Fátima.
Zainab se casó con su primo por parte materna Abu Al As bin Al-Rabi' antes de la Hégira. Ruqaiya y Umm Kulzum se casaron con 'Uzmán bin Affan consecutivamente (es decir se casó con una y luego que murió se casó con la otra). Fátima se casó con ‘Ali bin Abi Tâlib en el período entre Badr y la batalla de Uhud. Los hijos que tuvieron Fátima y ‘Ali fueron Al-Hasan, Al-Husain, Zainab y Umm Kulzum.
Es sabido que el Profeta
fue autorizado a tener más de cuatro
esposas debido a distintas razones particulares. Tuvo trece esposas. Nueve de
ellas vivían tras su muerte. Dos murieron durante su vida: Jadîÿah y la Madre de
los pobres (Umm A1-Masakin) Zainab bint Juzaima, además de
otras dos con las que no llegó a consumar el matrimonio.
2.
Saudah bint
Zam'a: Se casó con ella en
el mes de Shauuâl, del décimo año de la Profecía, después de la muerte de
Jadîÿah. Ella antes de su casamiento con el Profeta , estaba
casada con su primo paterno llamado As-Sakran bin Amr.
3. Aishah bint Abu Bakr: Se casó con ella en el undécimo año de la Profecía, un año después de su casamiento con Saudah, y dos años y cinco meses antes de la Hégira. Ella fue la única mujer virgen con la cual se casó. Fue la mujer más sabia en la jurisprudencia islámica.
4.
Hafsah bint
'Umar bin Al-Jattâb: Había quedado
viuda, su marido anterior era Junais bin Hudhafa. El Mensajero de
Allâh
se casó
con ella el tercer año de la
Hégira.
5.
Zainab bint
Juzaimah: Era de la tribu
Bani Hilâl bin Amir bin Sa'sa'a. Fue apodada Umm A1-Masakin, debido a
su bondad y generosidad con los pobres. Fue la esposa de ‘Abdullah bin
Yahsh quien cayó mártir en Uhud. Se casó con el Profeta el cuarto
año de la Hégira, pero ella murió dos o tres meses después de su matrimonio con
el Mensajero de Allâh
.
6. Umm
Salamah, Hind bint Abi
Umaiah: Era la esposa de
Abu Salamah quien murió el mes de Yumada Al Ajir, en el cuarto año de la Hégira.
El Mensajero de Allâh
se casó
con ella en el mes de Shauuâl del mismo año.
7. Zainab bint
Yahsh bin
Riab: Pertenecía a la
tribu de Bani Asad bin
Juzaimah y era prima del Mensajero. Ella se casó con Zaid bin Hâriza, quien era
entonces considerado hijo adoptivo del Profeta, sin embargo al tiempo se
divorciaron. Allâh
reveló
algunas aleyas del Corán al respecto:
(Así cuando
Zaid había logrado su deseo (es decir, divorciarse), Nosotros te la dimos
en matrimonio.) [33:37]
Sobre
ella, Allâh hizo
descender algunas aleyas de Sura Al-Ahzâb que trataremos después.
El Mensajero de Allâh
se casó
con ella en el mes de Dhul Qa'dah, el quinto año de la Hégira.
8.
Yuûairiah bint Al-Hâriz: Al-Hâriz era
el jefe de Bani Al-Mustaliq de Juza'ah. El Mensajero de
Allâh
se casó
con ella en el mes de Sha'bán en el sexto año de la Hégira.
9. Umm
Habibah: Su nombre era
Ramlah, la hija de Abu Sufián. Estaba casada con ‘Ubaidullah bin Yahsh. Emigró con él a Abisinia
(Etiopía). Cuando ‘Ubaidullah comenzó a consumir bebidas alcohólicas y renegó
del Islam, ella se aferró al Islam con determinación y se negó a apostatar. Sin
embargo ‘Ubaidullah murió allí en Abisinia (Etiopía). El Mensajero de
Allâh
envió a
‘Amr bin Umaiah Ad Damri con una carta al rey Negus, pidiéndole la mano de Umm
Habibah. Esto fue en el mes de Muharram, en el séptimo año de la
Hégira. Negus la envió al Profeta
acompañada por Sharhabil bin Hasnah.
10. Safiah
bint Huiai bin Ajtab: Era Judía. El
Mensajero de Allâh
se casó con ella después de la conquista de Jaibar en el séptimo año de
la Hégira, luego de su islamización.
11.
Maimunah bint Al-Hâriz: era hija de
Al-Hâriz, y la hermana de Umm Al-Fadl Lubabah bint
Al-Hâriz. El Profeta se casó
después de la Umrah compensatoria. En el mes de Dhul-Qa'dah del séptimo año de la Hégira.
Ésas
fueron las once mujeres con las que el Mensajero de Allâh
contrajo
matrimonio y lo consumó. Durante su vida murieron dos de ellas: Jadîÿah y
Zainab, Umm Al-Masakin. Él murió antes que las nueve
restantes.
Las dos esposas que no alcanzaron a consumar el matrimonio con él fueron: una mujer de Bani Kilab y lo otra de Kindah llamada Al-Yauniah.
Quien
reflexione sobre la vida del Mensajero de Allâh
observará que sus matrimonios fueron
numerosos, especialmente en la última etapa de su vida. El Profeta
, después
de pasar casi treinta años de su juventud con una esposa mayor que él, Jadîÿah,
y después con Saudah, estaba al margen de querer satisfacer sus deseos y
pasiones con numerosas esposas. Estos matrimonios se hicieron, de hecho, para
lograr objetivos y propósitos mucho más sublimes, a diferencia de los
matrimonios que normalmente se llevan a cabo.
Vemos que
el Mensajero de Allâh
quería
establecer una sólida relación con Abu Bakr, 'Umar, 'Uzmán y ‘Ali; estos cuatro
compañeros distinguidos que se esforzaron y sacrificaron para establecer la
religión islámica. Por eso se casó con Aishah y Hafsah, las
hijas de Abu Bakr y 'Umar, respectivamente. Y casó a sus dos hijas, Ruqaiiah y
Umm Kulzûm con 'Uzmán. Y también casó a su hija Fátima con Ali.
Esto servía debido a que los árabes tenían la tradición de honrar a los parientes políticos. Para ellos ser yerno o suegro era un medio para la consolidación de una relación.
Casándose
con las madres de los creyentes, el
Profeta quiso
demoler la enemistad de las tribus árabes hacia el Islam y extinguir su odio.
Umm Salamah era de la tribu de Bani Majzûm, el clan de Abu Yahl y de
Jâlid bin Al-Ualîd. Su matrimonio con el Mensajero de Allâh
dio muy
buenos resultados. La deliberada indecisión de Jâlid en Uhud, fue debido
al matrimonio del Mensajero con Umm Salamah. Jâlid al poco aceptaría el Islam.
Después
del matrimonio del Mensajero de Allâh
con Umm
Habibah, Abu Sufián, su padre, evitó cualquier clase de hostilidad. De
manera semejante, su matrimonio con Yuûairiah y Safiah hizo que las dos tribus a
las cuales ellas pertenecían, detengan toda clase de provocación, agresión u
hostilidad contra el Islam. Y
Yuûairiah, pasó a ser una gran bendición para su gente. Debido a su
matrimonio con el Profeta
, sus
compañeros pusieron a cien familias de su gente en libertad. Ellos dijeron: "es
por el parentesco político con el Mensajero de Allâh". No
hay necesidad de decir que con esta
inmensa gratitud dejó una excelente impresión en el alma de su tribu.
Uno de los motivos más importantes
es que Allâh quiso que Su Profeta
educara y purificara las almas de
las personas que no sabían nada en absoluto sobre la cortesía, educación y
cultura. Él tenía que enseñarles a ajustarse a las necesidades de la
civilización y contribuir a la solidificación y al establecimiento de una nueva
sociedad islámica.
Una regla
esencial de la sociedad musulmana es prohibir el contacto innecesario entre
hombres y mujeres. El Profeta tenía que
seleccionar a algunas mujeres de edades diferentes y distintos talentos, para
que enseñen y eduquen a las beduinas y a las mujeres de las distintas tribus,
ancianas y jóvenes, y así proveerlas con los instrumentos necesarios para
propagar el Islam. Las esposas del Profeta
, por su
cercanía al Profeta
, pudieron
aprender de él para luego transmitir sus enseñanzas a los musulmanes.
Habiendo sido educadas según las normas y reglas del Islam, sus esposas, sobre
todo aquellas que vivieron después de su muerte, tuvieron un papel muy
importante, divulgando y transmitiendo las tradiciones proféticas a los
musulmanes. Aishah, por ejemplo, narró una gran cantidad de acciones y
dichos del Profeta
.
Su matrimonio con su prima Zainab bint Yahsh era un caso peculiar que apuntó a erradicar una tradición preislámica profundamente arraigada. Es decir la adopción de niños. En las costumbres paganas, los árabes consideraban a una persona adoptada exactamente como a un hijo o hija real otorgándole los mismos derechos. Esa tradición se había arraigado profundamente en sus corazones y no era fácil de desarraigar. Esta tradición enfrenta los principios básicos del Islam, sobre todo aquellos que tienen que ver con el matrimonio, divorcio y herencia y habían provocado numerosos casos de indecencia. Naturalmente el Islam estuvo en contra de tales hechos, e intentó retirarlos de la sociedad islámica.
Para el
desarraigo de esta tradición, Allâh,
Exaltado sea, ofreció a Su Mensajero que se case con su prima Zainab bint
Yahsh que era la ex-esposa de Zaid. Ella tenía muchas diferencias
con Zaid a tal punto que pensaron en divorciarse, esto fue cuando los
Aliados (Al-Ahzâb) estaban uniéndose para destruir al Mensajero de
Allâh
y a los
musulmanes. El Mensajero de Allâh
temió que
los hipócritas, los idólatras, y los judíos extendieran propaganda difamadora
para intentar influir en algunos musulmanes de corazón débil. Por eso le sugirió
a Zaid que no se divorciase de ella.
Indudablemente esta
parcialidad era extraña al carácter del Profeta .
Allâh
lo criticó diciendo:
(Y (recuerda) cuando le dijiste a aquel (Zaid bin Al Hâriza) a quien Allâh había favorecido y al que tú también habías favorecido: quédate con tu esposa y teme a Allâh, mientras escondías en tu ser, por temor a los hombres, lo que Allâh manifestaría después; cuando Allâh es más digno de ser temido.) [33:37]
Finalmente
Zaid se divorció de
Zainab y el Mensajero de Allâh
se casó
con ella en el momento que sitió a
Bani Quraidha, luego de que ella finalizara su período de espera
('Iddah). Allâh le
ordenó que se casara y no le dio ninguna alternativa. Allâh
había ya concretado
el matrimonio cuando dijo:
(Así cuando Zaid había logrado su deseo (es decir, divorciarse), Nosotros te la dimos en matrimonio. Para que los creyentes no tuvieran ningún impedimento en poder casarse con las mujeres de sus hijos adoptivos, siempre que estos hubieran terminado lo que les unía a ellas.) [33:37]
Y eso fue
para terminar con la tradición de la adopción de niños acorde a las tradiciones
del paganismo pre islámico:
(Llámadlos (a los hijos adoptados) con (los nombres de) sus padres, eso es más justo ante Allâh.) [33:5]
(Muhammad no es el padre de ningún hombre de vosotros, pero sí es el Mensajero de Allâh, y el sello de los Profetas.) [33:40]
No pueden desarraigarse o anularse las tradiciones que estaban profundamente establecidas con palabras solamente. Sino que también deben asociarse con la acción y aplicación del Mensaje mismo.
Los hipócritas despertaron muchas sospechas y aprovecharon para difundir falsa propaganda contra ese matrimonio. Los rumores y habladurías de los hipócritas tuvieron su impacto en los corazones de aquellos musulmanes cuya Fe todavía era débil; particularmente en este caso que Zainab pasó a ser la quinta esposa y el Noble Corán limita el número de esposas en cuatro;
Zaid era
según la tradición pagana su hijo (ya que el Profeta de Allah
lo había
adoptado antes de el comienzo de la Revelación), y que un padre se casara con la
esposa divorciada de su hijo era un grave pecado a los ojos de los árabes.
La
Surah Al-Ahzâb fue revelada para verter luz en ambos problemas, es
decir el Islam no reconoce la adopción de hijos tal como lo hacían los paganos y
se daba permiso al Profeta para
casarse con más de cuatro esposas para lograr propósitos nobles.
El trato
del Mensajero de Allâh
a sus
esposas era ejemplar y excepcional. Sus esposas estaban en la cima del respeto,
honor, satisfacción, paciencia, modestia, y servicio. Aunque la vida del
Mensajero era dura y con sufrimiento, ninguna de sus esposas se quejaba. Anas
dijo, sobre la vida del Profeta
: "Según
mi conocimiento, el Mensajero de Allâh
nunca comió en su
casa carne asada." [1]
'Aishah dijo:
"Más de dos meses pasaban, y ningún fuego se encendía en las casas del Mensajero
de Allâh
.” "¿Qué
es lo que comían?" 'Uruah le preguntó. Ella contestó: "Dátiles y agua"[2]. Hay
muchos ejemplos de la sacrificada vida que llevaba el Profeta
.
A pesar de
estas adversidades y aprietos en las casas del Profeta , ninguna
de sus esposas profirió una palabra de queja o algún reproche, excepto una única
vez. Esta excepción fue por las inclinaciones humanas y no fue tan importante
como para motivar el decreto de una regla legislativa. Allâh les
había dado la oportunidad de escoger entre dos cosas, como claramente declararon
las siguientes aleyas:
(¡Oh profeta! ¡Dile a tus esposas!: Si desean la vida de este mundo, y sus adornos vengan que les daré algún beneficio y les dejaré ir con toda delicadeza. Pero si prefieren a Allâh y a Su Mensajero, y a la morada de la otra vida; es verdad que Allâh ha preparado para las rectas de entre vosotros una inmensa recompensa.) [33:28,29]
Ninguna de ellas optó por la vida de este mundo y sus encantos sino que escogieron la morada de la otra vida.
Discutir
sobre la poligamia, en mi opinión, no es necesario; ya que la persona que está
familiarizada con las costumbres occidentales, sus prácticas indecentes y de la
mala interpretación que tienen del principio de la poligamia; justifican la
entereza de la poligamia. El cuadro que la vida occidental, con sus prácticas,
ofrece, en realidad justifica la existencia y práctica de la poligamia. En esto,
hay señales Divinas para todas las personas que quieren reflexionar.