La Distribución del botín en Al-Shi'ranah:
Al volver, luego de
levantar el sitio en Ta'if, el Mensajero de Allâh
permaneció diez noches en Al-Shi'ranah antes de distribuir el botín. Este
retraso se debió a que el Profeta
esperaba
que la comisión de Hauâzin pudiera llegar y anunciar su arrepentimiento y por
consiguiente reclamar lo que habían perdido. Viendo que ninguno de ellos se
aproximaba, empezó a dividir el botín para tranquilizar a los jefes de las
tribus y a los notables de La Meca. Los primeros en recibir el botín y los que
obtuvieron la mayor cantidad del mismo fueron las personas que habían abrazado
el Islam recientemente.
Abu Sufián bin
Harb obtuvo cien camellos y cuarenta onzas (de oro), pero a pesar de eso
dijo," ¿Cuál será la porción del botín para mi hijo Iazid?" entonces; se
le dio la misma cantidad para su hijo. Pero sin conformarse exclamó: "¿Cuál será
la porción del botín para Mu'âuiah, mi segundo hijo?" entonces el Profeta
le dio a
Mu'âuiah lo mismo que a su padre y su hermano.
Hakim bin
Hizâm obtuvo cien camellos, y obtuvo otros cien cuando lo pidió. A
Safuán bin Umaiah le dieron
trescientos camellos. El Profeta otorgó a Al-Hâriz bin
Hâriz bin Kilda cien camellos. También les otorgó cien camellos a algunos
jefes de Quraish y de otros clanes; otros obtuvieron cincuenta y algunos
cuarenta.
Se propagó entre la gente que "Muhammad reparte generosamente y no le teme a la pobreza." Esto hizo que los beduinos se reúnan a su alrededor esperando recibir alguna parte de las riquezas.
Eran tantos los que
se amontonaron a su alrededor, que el Profeta tuvo que
refugiarse detrás de un árbol, pero a pesar de esto hasta le quitaron su manto.
Entonces exclamó: "¡Oh gentes! ¡Devolvedme mi manto!, Os juro por Aquel en Cuyas
Manos se encuentra el alma de Muhammad, que si tuviera tantos camellos
como el número de árboles de Tihâma, los distribuiría entre vosotros. Sabéis
bien que no soy tacaño ni cobarde ni mentiroso". De pie junto a su camello sacó un pelo
de la joroba del animal y lo sostuvo entre sus dos dedos, lo alzó y dijo: "¡Oh
gentes! juro por Allâh que no
obtengo nada más que un quinto de vuestro botín, y este mismo quinto regresa a
vosotros."
En cuanto terminó de
repartir a los nuevos islamizados, el Mensajero de Allâh
le ordenó
a Zaid bin Zâbit que traiga el botín y reúna a las personas. Luego
designó las correspondientes porciones a distribuir entre la gente. La porción
de un soldado de infantería era cuatro camellos y cuarenta ovejas, mientras
que un jinete obtendría doce
camellos y ciento veinte ovejas.