El camino hacia Medina
Durante
tres días Muhammad
y Abu Bakr
se
ocultaron en la cueva mientras Quraish continuaba su ferviente esfuerzo
por encontrarlos.
Alguien
llamó a ‘Abdullah Ibn Uraiqut, quien todavía no había abrazado el Islam, pero
Abu Bakr confiaba en él, y se lo contrató como guía, alcanzándolos en la cueva
luego de tres noches con dos camellos según el plan de Abu Bakr. Ambos nobles
‘fugitivos’ quedaron complacidos cuando les informó que la búsqueda había
disminuido. La oportunidad para partir había llegado. Abu Bakr le ofreció al
Profeta una
montura para el viaje, pero este sólo la aceptó con la condición de pagarle su
precio. Llevaron con ellos la comida que les había preparado Asmá, la hija de
Abu Bakr, habiendo ella cortado su cinto en dos partes para envolver las
viandas, de esta anécdota surge su sobrenombre de: “Asmá la de los dos
cintos.”[1]
El Profeta ,
Abu Bakr y ‘Amir Ibn Fuhairah partieron, junto a su guía ‘Abdullah Ibn Uraiqut,
que los llevó por caminos dificultosos cercanos a la ruta costera. Esto ocurrió
en Rabi‘ Al-Auual, el primer año de la Hégira, equivalente a Septiembre 16 del año 622 d.C. La
pequeña caravana viajó y atravesó
muchos pueblos en su camino a Qubá .[2] Enumeraremos algunos hechos relevantes
que ocurrieron durante la emigración:
1.
Al-Bujâri registró que Abu Bakr As-Siddîq
dijo: “Viajamos toda la noche y durante el día hasta el mediodía, cuando no se
podía divisar a nadie sobre el camino (debido al severo calor). Luego apareció
una gran roca que proyectaba sombra. Entonces desmontamos ahí, nivelé el lugar y
lo cubrí con hierbas secas y piel de animal para que el Profeta
pueda dormir. Le dije, ‘Duerme, Mensajero de Allâh,
que te cuidaré.’ Entonces se durmió y salí a vigilar. De repente, vi a un pastor
acercarse con sus ovejas a la roca buscando sombra. Cuando llegó le pregunté:
‘¿A quién perteneces, niño?’ respondió: ‘Pertenezco a un hombre de Medina- o La
Meca-.’ Dije: ‘¿Tienen leche tus ovejas?’ dijo: ‘Si.’ Dije: ‘¿Podrías darnos un
poco?’ dijo: ‘Si.’ Agarró una oveja y le pedí que limpie su tetilla de toda
suciedad. El pastor ordeñó un poco de leche en un recipiente de madera y junto a
un odre de cuero con agua se lo alcancé al Profeta
para que beba y realice la ablución. Fui hacia el Profeta
no
queriendo despertarlo pero cuando llegué ya había despertado, entonces derramé
agua en el medio del recipiente de leche hasta que se enfrío. Luego le dije,
‘¡Bebe, Mensajero de Allâh!’.
Bebió hasta que estuvo satisfecho. Luego
preguntó:
‘¿Ha llegado la hora de nuestra partida?’ le dije: ‘Si.’ Entonces,
salimos después del mediodía.
[4]
2.
Cuando una persona preguntaba a Abu Bakr acerca de la identidad de su honorable
compañero, le respondía que era un hombre que lo guiaba en su camino. El que
preguntaba pensaba que Muhammad
era
un guía en términos de camino, pero Abu Bakr se refería al guía que conduce
hacia la virtud.[5]
3.
Fueron perseguidos por Suraqah Ibn Malik. Suraqah dijo: “Cuando estaba presente
en una de las asambleas de mi tribu Banu Mudliÿ, un hombre de ellos se acercó a
nosotros y dijo: ‘¡Suraqah! Sin duda he visto algunas personas a lo lejos, en la
ruta que bordea el mar y pienso que son Muhammad
y
sus Compañeros.’” Suraqah agregó: “Yo pensé lo mismo. Pero dije: ‘No, no son
ellos, tu has visto a fulano y a tal y tal persona que vimos partir.’ Permanecí
en la reunión un rato y luego fui hacia mi casa, y le ordené a mi sirvienta que
prepare mi caballo que estaba detrás de una colina. Luego tomé mi lanza y salí
por la puerta trasera ocultando la lanza tanto como pude. Luego cabalgué hasta
alcanzarlos, y cuando los alcancé mi caballo tropezó y me caí. Me levanté, luego
tomé las riendas y saqué las flechas para consultarlas en el asunto, o sea si
debía seguir o no, saliendo la que
yo no quería. Pero monté nuevamente sin darle importancia. Cuando escuché la
recitación del Corán del Mensajero de Allâh
quien no miró hacia donde yo estaba pero si lo hizo Abu Bakr reiteradas veces,
de repente; las patas de mi caballo se hundieron en la arena y caí. Luego lo
golpeé para que se levante y con dificultad sacó las patas de la arena causando
una polvareda. Nuevamente consulté las flechas y salió aquello que yo no quería.
Entonces los llamé para sentirme seguro. Se detuvieron y monté hasta
alcanzarlos. Cuando vi lo que me sucedió por haber tratado de dañarlos pensé que
la causa del Mensajero de Allâh
(el
Islam) triunfaría. Entonces le dije: ‘Tu pueblo ha puesto una recompensa por tu
cabeza.’ Y también les informé de todos los planes que la gente de La Meca había
hecho en su contra. Luego les ofrecí comida para el viaje pero no la aceptaron,
y el Profeta
dijo:
‘No le informes a nadie sobre nosotros.’ Luego le
solicité que escriba para mí un acuerdo de paz y seguridad. Entonces le ordenó a
‘Amr Ibn Fuhairah que lo escriba y luego siguió su camino.”[6]
En
una versión narrada por Abu Bakr dice: “Emigramos bajo la persecución de los
quraishíes. Ninguno nos alcanzó excepto Suraqah Ibn Malik montando su
caballo. Dije: ‘Mensajero de Allâh,
esta persona nos atrapará.’ El Profeta
respondió:
‘No
te aflijas, ciertamente Allâh
está con nosotros.’”
4.
Continuaron el viaje hasta llegar a dos solitarias carpas pertenecientes a una
mujer llamada Umm Ma‘bad Al- Ÿuza‘iah. Ella era una amable señora que se
sentaba en la puerta de su tienda con un manto extendido preparado para
cualquier viajero que pase por ahí. Fatigado y sediento, el Profetar y
sus Compañeros desearon refrescarse, comer y beber leche. La dama les informó
que poseía una cabra que no tenía leche. Había sido un año sin lluvias. El
Profeta
tocó sus ubres invocando el nombre de Allâh
,
suplicándole, y para el asombro de todos empezó a brotar leche. El Profeta
primero le ofreció a la señora de la
casa, y compartió el resto con el resto de sus acompañantes. Antes de partir,
ordeñó la cabra, llenó un recipiente y se lo entregó a Umm Ma‘bad. Más tarde, su
marido llegó con las pocas cabras
que apenas tenían algo de leche en sus ubres. Se sorprendió al ver leche
en su casa. Su esposa le comentó que un hombre bendecido había pasado por ahí, y
luego le detalló acerca de su aspecto físico y de sus modales al hablar. En ese
momento Abu Ma‘bad se dio cuenta que aquel hombre era el que Quraish
estaba buscando y le pidió que le de una completa descripción de él. Entonces lo
describió de una forma fascinante contándole sobre su apariencia y su carácter,
que detallaremos en este libro más adelante.
Abu
Ma‘bad, después de escuchar a su esposa, expresó su deseo de acompañar al
Profeta
siempre que fuera posible, y reiteró su admiración componiendo una poesía que repercutió en
toda la La Meca a tal punto de que la gente pensó que un genio le dictaba tales
expresiones. Asmá, la hija de Abu Bakr, escuchando esas palabras, se enteró de
que los dos Compañeros estaban encaminados hacia Medina.[7] El
corto poema empezaba con el agradecimiento a Allâh
por
haberles dado la oportunidad de hospedar al
Profeta
.
Luego describía las bendiciones que recibían los corazones de los Compañeros del
Profeta; y terminaba con una invitación a toda la humanidad para que vean por si
mismos la cabra de Umm Ma‘bad, y el recipiente con leche ya que todo esto era
una prueba de la veracidad del Profeta
.
5.
En su camino a Medina, el Profeta se
encontró con Buraidah Ibn Hasib Al-Aslami junto a ochenta personas
aproximadamente. Todos aceptaron el Islam y el Profeta
rezó con ellos la plegaria de la noche. Buraidah permaneció en la tierra de su
gente hasta que el Profeta
volvió de la batalla de Uhud.
‘Abdullah
Ibn Buraidah contó que el Profeta solía ser optimista, y cuando Buraidah,
junto a setenta personas de la tribu de Sahm, se encontraron con él mientras
montaba, le preguntó:
“¿A qué tribu
pertenecen?”
Respondió: “A la de Aslam.”("lo más
seguro" en árabe) Luego le dijo a Abu Bakr:
“Entonces estamos
seguros.”
Después le
preguntó:
“¿A qué
partido?”
Respondió, “Al de Banu Sahm” (Sahm
significa "flecha" en árabe, literalmente significaría: los hijos de la flecha)
Entonces le dijo a Abu Bakr:
“Tu victoria ha llegado.”
[8]
6.
El Mensajero de Allâh
pasó por Abu Aus Tamîm Ibn Haÿar, o Abuamim Aus Ibn Haÿar Al-Aslami en Quhdawat
entre Al-Shuhafah y Harsha en Al-‘Arsh. Abu Aus vio como
arrastraban sus provisiones, lo cual dificultaba la marcha de su camello,
entonces; les ofreció su propio camello para tal fin y envió un niño llamado
Mas'ûd para colaborar con ellos. Los acompañó para asegurarse que lleguen a
salvo a Medina. Cuando los paganos vinieron el día de Uhud Aus envió a
Mas'ûd Ibn Naÿdah de Al-‘Arash para que informe al Mensajero de
Allâh
sobre sus movimientos. Abrazó el Islam después de que el Mensajero de
Allâh
llegó a Medina, mientras aún vivía en Al-‘Arsh.
[9]
7. Fue durante este transcurso que se encontraron
con Az-Zubair que regresaba con una caravana de musulmanes
volviendo de Siria. Se saludaron con mucha emoción y Az-Zubair les
obsequió dos vestimentas de color blanco que aceptaron
agradecidos.[10]
[1] Sahih Al-Bujâri, 1/533. Ibn Hishâm
1/486.
[2] Ibn
Hishâm 1/491/492.
[3] Sahih Al-Bujâri, 1/510.
[4] Sahih Al-Bujâri, 1/556.
[5] Sahih Al-Bujâri, 1/516, 1/554; Zad Al-Ma‘ad,
2/53.
[6] Zad
Al-Ma‘ad, 2/54. Esta historia la regitró Al-Hakim afirmando que es
auténtica como también dijo Adh-Dhahabi 3/9,10 y Al-Bagauí la registró en
Sharh As-Sunnah 13/264.
[7] Usud ul Gâba 1/209.
[9] Usud ul Gâba, 1/273 e Ibn Hishâm
1/491.
[10] Sahih Al-Bujâri, 1/554.