Inspiradoras brisas de esperanza desde Medina

Fue durante la Peregrinación, en el undécimo año de la Profecía, que el Llamado Islámico pudo encontrar las apropiadas semillas que harían crecer altos árboles cuyas ramas harían promover la nueva fe y darían asilo a los nuevos y vulnerables islamizados librándoles de las injusticias y las agresiones de Quraish. El Profeta  solía visitar de noche las delegaciones de las tribus árabes para que los Quraishíes no le impidan cumplir con su objetivo.

Acompañado de sus dos Compañeros de confianza ‘Ali y Abu Bakr, tuvo una interesante charla sobre la posibilidad de abrazar el Islam con Bani Dhuhal, pero estos últimos suspendieron su Islamización.[1] Con el mismo propósito el Profeta y sus Compañeros y pasaron por ‘Aqabah, en Mina, donde escucharon que la gente estaba hablando. Fueron a su encuentro y resultaron ser seis hombres de Iazrib, la mayoría pertenecientes a la tribu de Jazraÿ: As‘ad Ibn Zurârah, 'Auf Ibn Hâriz, Râfi‘ Ibn Mâlik, Qutbah Ibn ‘Amir, ‘Uqbah Ibn ‘Amir y Shabir Ibn ‘Abdullah. Los dos últimos pertenecían a la tribu de Aus y el resto a la de Jazraÿ.

Los habitantes de Medina solían oír a los judíos decir que un Profeta estaba por aparecer, según Dios les había revelado. Cuando lo encuentren lo seguirían y podrían atormentar a sus enemigos.[2]

Cuando el Mensajero  de Allâh se encontró con ellos les preguntó:

“¿Quiénes sois vosotros?”

“Pertenecemos a la tribu de Jazraÿ,” respondieron.

Les preguntó:

“¿Estais aliados con los judíos?”

Dijeron: “Si.” Les dijo :

“Entonces ¿Por qué no os sentáis un momento? que os quiero hablar.”

Aceptaron debido a que habían escuchado sobre él en Medina y estaban intrigados por conocerlo. El Profeta les explicó el Islam, lo que significaba y las responsabilidades que recaían en los que lo aceptaban. Cuando el Profeta culminó su exposición, intercambiaron opiniones entre ellos diciéndose: “Sepan con seguridad, que estamos ante el Profeta que los judíos comentaron; apresurémonos a ser los primeros en unirnos a él.”

Así fue que abrazaron el Islam, y le dijeron al Profeta : “Ninguna tribu está más dividida que la nuestra a causa del odio y el rencor. Puede ser que Allâh nos una a través tuyo. Volvamos e invitémoslos a tu religión; y si Allâh nos une por tu causa, nadie será más amado que tú.”

Este puñado de Medinenses que aceptaron el Islam  permanecieron firmes a la causa y predicaron el Islam con mucho esmero y devoción logrando nuevos adherentes al Islam entre sus conciudadanos de Medina, siendo difícil encontrar una casa que no hable con fervor acerca del Mensajero de Allâh .[3]


[1] Mujtasar Sirat Ar-Rasul por el  Sheij ‘Abdullah An-Naÿdi , páginas.150-152.

[2] Ibn Hishâm, 1/429, 541; Zâd Al-Ma‘ad, 2/50.

[3] Ibn Hishâm, 1/428-430.