Factores inspiradores de Paciencia y Perseverancia
Es
natural que la gente sensible y compasiva
medite profundamente en los factores que motivaron a estos primeros
musulmanes a tener constancia y perseverancia. Es normal preguntarnos cómo esta
gente pudo tolerar tantas persecuciones y mantenerse firmes a pesar de las
terribles torturas. Con respecto a este interrogante, creemos apropiado enumerar
las siguientes razones:
1.
La
inquebrantable fe en Allâh
.
El
primer y predominante factor es sin dudas la fe inquebrantable en Allâh
,
acompañada de un correcto conocimiento. Un hombre con la Fe profundamente
arraigada en su corazón observará las adversidades como insignificantes y no las
comparará bajo ninguna circunstancia con la dulzura de su
Fe:
(La
espuma se va, siendo un deshecho y lo que aprovecha a los hombres permanece en
la tierra.)
[13:17]
2.
El incondicional amor al líder
.
Muhammad
, el
gran líder de la comunidad musulmana, y de toda la humanidad, fue un excelente
ejemplo de nobles atributos y sublimes modales; nadie se le equipara en nobleza,
honestidad, confiabilidad y comportamiento; unánimemente eran reconocidas estas
cualidades por todos, hasta por sus enemigos. Abu Ÿahl
mismo, el gran enemigo del Islam, solía decir con frecuencia: “Oh Muhammad
, no
tenemos excusas para desmentirte, tan solo no creemos en lo que nos has traído
(Islam).” Entonces Allâh
dijo:
(No
es a ti a quien niegan, son las Aleyas de Allâh
(Corán) lo que los Dhâlimûn (Politeístas e injustos)
niegan.)
[6:33][1]
Un
día, los incrédulos de Quraish le hicieron tres veces una cínica
observación, el Profeta permaneció callado pero a la tercera les
dijo:
“¡Quraish!
El castigo está reservado para vosotros.”
Entonces
los idólatras se echaron para atrás y sus corazones comenzaron a sentir miedo a
tal extremo de que empezaron a
cambiar las palabras hostiles por otras más amigables.
Cuando
colocaron en su espalda el intestino de un camello mientras estaba prosternado
durante la oración, invocó la ira de Allâh
sobre ellos, e inmediatamente pasaron a un estado de inexplicable preocupación,
convencidos de que serían destruidos. La súplica fue en contra de ‘Utaibah Ibn
Abu Lahab, después de la cual ‘Utaibah pensó que sus súplicas jamás serían
respondidas. Luego cuando vio el león que le dio muerte dijo: “¡Por Allâh!
Muhammad me
ha matado estando en La Meca.” Ubai Ibn Jalaf solía manifestar que mataría a
Muhammad
. Un
día el Profeta
le
dijo:
“Por
el contrario, seré yo quien te mate a ti, si Allâh
quiere.”
Cuando
Ubai recibió un rasguño en su nuca, en el día de Uhud, aterrado, recordó las
palabras del Profeta y
dijo: “Estoy convencido de que es capaz de matarme con tan sólo
escupirme.[2]
”
Sa‘d Ibn Mu‘âdh le dijo a Umaiah Ibn Jalaf en La Meca: “Escuché al Mensajero de
Allâh
un
día, decir que los musulmanes te matarían.” Umaiah se horrorizó y juró que nunca
saldría de La Meca. Aún cuando Abu Ÿahl lo
obligó a ir a pelear contra el Profeta
en
el día de Badr, compró el mejor y más veloz de los camellos en La Meca para
poder escapar. Hasta cuando su esposa le advirtió de las palabras de Sa‘d, su
respuesta fue: “Por Allâh, no
tengo la intención de salir con Quraish, me mantendré a una corta
distancia.”[3]
Este
era el sentimiento de pánico y terror que sus enemigos tenían en cualquier lugar
en donde se encontraban. Sus amigos y Compañeros, por el contrario, lo amaban
muchísimo ocupabando un lugar muy importante en sus corazones. Siempre estaban
listos para defenderlo y protegerlo a costa de sus propias vidas. Cierto día,
Abu Bakr fue brutalmente golpeado por ‘Utbah Ibn Rabi‘a, un repugnante pagano.
Todo su cuerpo estaba sangrando y su vida corría peligro de muerte, mientras su
gente lo llevaba de regreso a su casa indignado por su desgracia, juró que no
comería ni bebería hasta que le informen el estado de su noble Compañero,
Muhammad
.
Este era el espíritu de desinterés y sacrificio que caracterizaba el
comportamiento de sus primeros Compañeros.[4]
3.
El
sentido de responsabilidad.
Los primeros Compañeros estaban convencidos de la responsabilidad que tendrían
que cargar sobre sus hombros. También estaban convencidos de que esta
responsabilidad era ineludible aunque fueran perseguidos, dado que eran
concientes de lo que sufriría la humanidad si ellos abandonaban sus obligaciones.
4.
La
convicción respecto a la otra vida.
Esto era lo que fortalecía el sentido de la responsabilidad. Había una profunda
certeza establecida a través de la luz de la religión que se levantarían el Día
de la Resurrección y rendirían cuentas de sus actos de esta vida, ya sean estos
grandes o pequeños. Estaban seguros de que en la otra vida su situación
dependería de sus actos en la tierra, ya sea para morar eternamente en el Jardín
del Paraíso o para permanecer eternamente en el fuego del Infierno. Sus vidas
estaban divididas entre la esperanza en alcanzar la misericordia de Allâh
y
el temor de recibir Su castigo.
(Los
que dan (caridad) de lo que se les da (y también realizan otras buenas acciones)
sienten temor en sus corazones (dado que no saben si sus buenas acciones han
sido aceptadas o no), y están seguros de que han de retornar a su
Señor.)
[23:60]
Sabían
de que esta vida con todas sus dificultades y penas era insignificante comparada
con la otra vida. Esta profunda convicción les hizo ser indiferentes a las
adversidades y dificultades de esta vida.
5.
El
Corán.
Las Aleyas (versículos) del Noble Corán eran atrayentes, convincentes y
reveladas con mucha frecuencia durante esta crítica etapa, colaborando con
argumentos sobre la verdad y conveniencia de seguir los principios del Islam, en
cuyas fuentes estaba basado todo el Mensaje transmitido por Muhammad
. El
Corán constituía la base sobre la cual la mejor y más maravillosa sociedad
estaba establecida. Las Aleyas del Corán sirvieron también para estimular los
sentimientos de los Creyentes, fortalecerlos a través de la paciencia y la
perseverancia instruyéndolos con ejemplos prácticos y sugestivas
instrucciones:
(¿O
acaso contáis con entrar al Paraíso sin que os suceda algo similar a lo que les
sucedió a vuestros antepasados? La desgracia y el daño les golpearon y se
estremecieron hasta el punto de que el Mensajero y quienes con él creían
llegaron a decir: ¿Cuándo vendrá el auxilio de Allâh?
¿Pero acaso el auxilio de Allâh no
está cerca?)
[2:214]
(Alif-Lam-Mim.
¿Es
que piensan los hombres con que se les va a dejar decir creemos, y no van a ser
probados? Es verdad que ya probamos a los que les precedieron. Para que
Allâh
sepa quienes son sinceros y quienes son los falsos. (Aunque Allâh
sabe todo antes de poneros a prueba).)
[29: 1-3]
Estas
Aleyas constituían una irrefutable respuesta a las falsas acusaciones de los
incrédulos, y a un claro ultimátum que les advertía de las horribles
consecuencias que enfrentarían en caso de persistir en la incredulidad. Por otro
lado, el Noble Corán guiaba a los musulmanes a un nuevo mundo y les anunciaba
sus deleites, la perfección de Allâh
,
los beneficios de ser amable y bondadoso y anhelar la complacencia de
Allâh
.
Esto implicaba un importante Mensaje portador de buenas nuevas de la
Misericordia Divina acompañada de la bendición eterna en un Jardín del Paraíso.
Y al mismo tiempo describía el final de los tiranos e incrédulos que serían
juzgados y arrojados al Infierno.
6.
Las
albricias.
Aún desde los momentos en que experimentaron adversidades, los musulmanes tenían
la certeza de que pertenecer a las filas del Islam no implicaría dificultades o
cavarse la propia tumba. Estaban seguros de que el Llamado Islámico tenía un
objetivo, la exterminación de las tradiciones del paganismo pre-islámico y la
destrucción de sus sistemas opresivos, para liderar a la humanidad en la
búsqueda de la complacencia de Allâh
.
Estas albricias eran reveladas en ocasiones explícitamente y en otras
implícitamente, acorde a las circunstancias. Cuando los musulmanes fueron
perseguidos o sus vidas sufrían constantes adversidades, eran reveladas Aleyas
que narraban historias de los anteriores Profetas con sus pueblos y de los
sufrimientos y adversidades que experimentaron. Las Aleyas también incluirían
sugestivas informaciones del trágico final de los incrédulos de La Meca
visualizando su perdición, y también al mismo tiempo, albriciando a los
creyentes.
Expondremos
aquí algunas de estas Aleyas:
(Ya
sucedió antes que dimos Nuestra palabra a Nuestros siervos enviados. Y fueron
auxiliados. Y es verdad que Nuestros ejércitos fueron vencedores. Apártate de
ellos hasta que llegue el momento. Y obsérvalos que ya verán (el castigo).
¿Acaso están pidiendo que se acelere el castigo? Cuando descienda a sus patios
(cerca de ellos), que mal amanecer el de los que fueron advertidos.)
[37:171-177]
En
el mismo contexto, Allâh
le
dijo a Su Profeta
:
(Tal
grupo será derrotado y darán la espalda.)
[54:45]
También
dijo :
(Sólo
son una tropa más, entre los confederados, que será derrotada.)
[38:11]
Los
musulmanes que emigraron a Abisinia
(Etiopía) recibieron la siguiente revelación:
(Y a
los que emigraron por Allâh
después de haber sido tratados injustamente les prepararemos en esta vida una
hermosa recompensa, y la recompensa de la última (vida) es mejor, si
supieran.)
[16:41]
En
otra instancia, Allâh
habla acerca de los Mensajeros:
(Dijeron
los incrédulos a sus Mensajeros: Os echaremos de nuestra tierra a no ser que
volváis a nuestra forma de adoración. Pero su Señor les inspiró: Vamos a
destruir a los Dhâlimun (politeístas, incrédulos y malvados). Y os
haremos habitar la tierra después de ellos. Eso es para quien tema que tendrá
que comparecer ante Mí (en el Día de la Resurrección o tema Mi castigo) y tema
mi promesa.)
[14:13,14]
Durante
la guerra entre los Persas y los Romanos bizantinos, los incrédulos deseaban que
ganen los Persas debido a que eran politeístas como ellos y los Musulmanes
rogaron por la victoria de los Romanos dado que ambos creían en Allâh
,
Sus Mensajeros, Sus Libros, la
Revelación y la otra vida.
El
resultado fue la victoria de los romanos. Los incrédulos apoyaban a Persia, como
hemos dicho, y en sus corazones anhelaban que el naciente movimiento islámico,
como lo era en aquel entonces, desde un punto de vista mundanal, muy débil y
necesitado, pueda colapsar gracias a las persecuciones. Pero malinterpretaron
los verdaderos signos. Habían sido informados que serían decepcionados con sus
cálculos como pasó cuando Heraclio llevó su ejército al corazón de Persia y los
Quraishíes fueron derrotados en
Badr:
(Ese
día se alegrarán los Creyentes (por la victoria de los romanos contra los
persas) con la ayuda de Allâh.)
[30:4,5]
El
Mensajero Allâh
también advirtió e informó sobre la otra vida. Durante la temporada de
peregrinación en el mercado de ‘Ukaz, Muÿanah y Dhul-Maÿaz,
aprovecharía para transmitir el Mensaje. No sólo relataba las gracias y placeres
del Paraíso sino que también advertiría con toda claridad
diciéndoles:
“¡Oh
gente! Atestiguad que no existe mas divinidad que Allâh,
para que podáis ser los victoriosos, y gobernar a los Árabes, ser seguidos por
los no Árabes, y ser los reyes en el Paraíso.”
[5]
Esto
mismo les dijo, el Profeta , a
los paganos cuando estaban junto a Abu Tâlib consolándolo en su lecho de muerte.
Les aclaró que solamente tenían que pronunciar dicho testimonio para que los
Árabes los sigan en la religión y tener la autoridad sobre los no
Árabes.
Jabbab
Ibn Al-Aratt dijo: “Fui a ver al Profeta
mientras estaba descansando sobre su manto bajo la sombra de la Ka'bah .
Estábamos atravesando dificultades debido a las persecuciones de los idólatras,
entonces le dije: ‘¿Por qué no suplicas a Allâh (que nos de la
victoria)?’
Entonces se sentó, su rostro se puso rojo y dijo:
“Hubo
entre aquellos que os precedieron quienes eran peinados con peines de acero que
les arrancaban su piel, huesos y nervios, pero a pesar de esto no abandonaban su
religión. Allâh
hará prevalecer esta religión dando seguridad a un viajante que atravesará
Sana’ para ir a Hadramaut no temiendo a nadie excepto
Allâh,
pero sucede que vosotros sois gente apresurada.”
[6]
Las
albricias sobre una mejor perspectiva para el Islam y los musulmanes no estaban
restringidas a los seguidores de Muhammad, de
hecho eran informadas una y otra vez tanto a los incrédulos como a los
creyentes. Siempre que los dos bandos se encontraban, los incrédulos se burlaban
diciendo: “Aquí están los herederos de la tierra que vencerán a Kisra y a
Cesar.” Pero los creyentes, anticipándose al brillante futuro que Allâh
les
daría, tolerarían toda clase de persecuciones y humillaciones considerándolas
como nubes pasajeras. [7]
El
Profeta
estimulaba y sustentaba a sus seguidores con la luz de la fe, honrándoles e
inculcándoles la sabiduría del Corán en sus corazones y cultivando sus mentes
profundamente con el espíritu del Islam que los elevaría a un estado de noble
espiritualidad, pureza y absoluta libertad de los engaños del materialismo, y a
un elevado poder moral que era suficiente para apartarlos de las tentaciones de
esta vida y que los conduciría de la oscuridad a la luz. Constantemente les
enseñaba a ser tolerantes, indulgentes y a controlarse para estar firmes en la
religión, desdeñar la lujuria, y esmerarse en conseguir la complacencia de
Allâh
,
anhelar el Jardín del Paraíso, reflexionar, controlar los impulsos, controlarse
en los momentos de ira y a observar sobriedad, paciencia y
seriedad.