La Última Expedición
El orgullo del Estado
Bizantino negó a los musulmanes el derecho a vivir. La arrogancia bizantina
ordenó matar a aquellos gobernadores de sus provincias que abrazaban el Islam.
El asesinato de Faruah bin 'Amr Al-Yudh'ami, quien era su representante en
Ma'ân, era una evidencia de aquella arrogancia. Debido a esa soberbia y vanidad
de los Bizantinos, el Mensajero de Allâh
empezó a
movilizar un gran ejército en Safar en el undécimo año de la Hégira y lo hizo
bajo la orden de Usâmah bin Zaid bin Hâriza a quien se le ordenó
marchar hacia las tierras de Al-Balqâ' y Ad-Darum cerca de Palestina. Su
objetivo era atemorizar a los Bizantinos e infundir confianza en los corazones
de los árabes que estaban asentados en sus fronteras. Su otro propósito era
darles un mensaje a todos en esa zona, para que nadie pueda atreverse a decir
que la brutalidad de los bizantinos quedaría impune; y demostrar que la
islamización no es sinónimo de miedo y vulnerabilidad.
El liderazgo de
Usâmah fue criticado, porque era demasiado joven, entonces algunas personas se
negaron a enlistarse en la expedición. El Mensajero de Allâh
se
dirigió a la gente diciendo:
"Si critican su liderazgo, también han criticado el liderazgo de su padre. Sí, por Allâh, su padre era una de las personas más queridas para mí y era competente para el liderazgo; y este hijo suyo es uno de los individuos más queridos para mí después de su padre". [1]
Luego de estas
palabras, las personas apoyaron a Usâmah y se enrolaron en su ejército. El
número de voluntarios para enlistarse era tan grande que formaron una fila que
se perdía entre las montañas de las afueras de Medina. La incertidumbre provocada a causa de las noticias sobre
la enfermedad del Mensajero de Allâh
, sin
embargo, hicieron que la expedición se suspenda para saber lo que
Allâh tenía
destinado para Su Mensajero.
Fue la voluntad de
Allâh
que la expedición de Usâmah fuera la primera que enviase Abu Bakr
durante
su califato. [2]