Las  Delegaciones

 

El número de delegaciones registradas es más de setenta. Investigar tal cantidad no es cosa fácil; además, presentarlas en detalle no es de gran beneficio. Por consiguiente, voy a exponer lo que es históricamente notable y muy significante. Sin embargo, el lector siempre debe tener presente, que aunque la mayoría de las tribus llegaron a Medina después de la conquista, hubo también algunas que lo hicieron antes de la misma.

 

1. La delegación de Abdul Qais: Esta tribu se presentó dos veces. La primera en el quinto año de la Hégira o incluso antes de esa fecha. Munqidh bin Haián, un miembro de esta tribu, comerciaba regularmente en Medina. Cuando escuchó hablar del Islam, al estar comerciando después de la emigración, lo abrazó y llevó la invitación del Profeta  a su gente, que aceptaron el Islam. Trece o catorce de ellos vinieron al Profeta en uno de los meses sagrados. Le  preguntaron al Profeta sobre la Fe y las bebidas. Su jefe era Al-Ashaÿ Al-Usri a quien el Mensajero de Allâh dijo: "Tú tienes dos cualidades queridas por Allâh: la prudencia y la clemencia."

Su segunda llegada fue en el año de las delegaciones. Eran cuarenta hombres. Al-Jarud bin Al-'Ala Al ‘Abdi que era cristiano, se islamizó junto a este grupo. [1]

 

2. La delegación de Daus: La llegada de esta tribu, ocurrió en los primeros tiempos del séptimo año de la Hégira, cuando el Mensajero de Allâh estaba en Jaibar. At-Tufail bin Amr Ad-Dausi, de quien ya hemos explicado cómo se islamizó en el momento en el que el  Mensajero de Allâh se encontraba en La Meca, regresó a su pueblo donde invitó a su gente a que profese el Islam, pero no aceptaron y se desesperó, entonces volvió al Mensajero de Allâh para pedirle que invocara a Allâh contra Daus, pero en vez de eso, el Mensajero de Allâh rogó a  Allâh para que los guíe. Después, la tribu de Daus abrazó el Islam. Así At-Tufail llegó a Medina acompañado por setenta u ochenta familias de su tribu en los comienzos del séptimo año de la Hégira, durante la estadía del Mensajero de Allâh en Jaibar, donde lo alcanzó.

 

3. Faruah el emisario de Bani Amr Al-Yudh'ami: Faruah era  un gobernante árabe que se alió a los Bizantinos. Su casa estaba en Ma'ân en un área circundante a las tierras de Siria. Viendo la vitalidad y el valor de los musulmanes se islamizó. La batalla de Mu'tah, la cual tuvo lugar en el octavo año de la Hégira, conquistó su admiración. Envió de regalo una mula blanca con un emisario suyo al Mensajero de Allâh para informarle de su aceptación del Islam. Cuando los Bizantinos se enteran, de su ingreso al Islam, lo encarcelan. Al principio, le dieron la oportunidad de escoger uno de los dos caminos: "desertar del Islam o la muerte como castigo." Al negarse a renegar del Islam, lo crucificaron y le cortaron su cabeza cerca de una fuente llamada  "Afra" en  Palestina.[2]

 

4. La delegación de Suda’: La llegada de esta delegación transcurrió después de la salida del Mensajero de Allâh hacia Al-Yi'ranah en el octavo año de la Hégira. El Mensajero de Allâh ya había despachado una misión que involucró a cuatrocientos musulmanes y les pidió que fueran a Suda’. Suda’ era una fuente de agua dulce en el Yemen. Mientras los musulmanes estaban acampando allí cerca de un canal,  Ziad bin Al-Hâriz As-Sudâ'i se enteró de su presencia, entonces fue a ver al Mensajero de Allâh y le dijo: "He venido como representante de mi gente, así que di a tu ejército que regrese  y yo te garantizo una reunión con ellos". El ejército abandonó el canal. En su retorno As-Sudâ'i persuadió a su gente para que se reúnan con el Mensajero de Allâh y así lo hicieron quince de ellos jurándole obediencia como verdaderos musulmanes. Al regresar a su hogar, invitó al resto a que abracen el Islam. Más tarde, cien hombres de Suda’ se unieron con el Mensajero de Allâh en la Peregrinación de despedida.

 

5. La llegada de  Ka'b bin Zuhair Abi Sulma: Ka'b pertenecía a una familia de poetas y fue considerado uno de los  árabes más elocuentes y versados.

 

Solía satirizar al Profeta cuando  no era  musulmán. En el octavo año de la Hégira y en el momento que el Mensajero de Allâh había regresado de la incursión a Ta'if. Este fue a su encuentro y se sentó poniendo sus manos sobre las suyas. El Mensajero de Allâh quien nunca antes había visto a Ka'b, no lo reconoció. Ka'b dijo entonces: "¡Oh, Mensajero de Allâh!  Ka'b bin Zuhair ha venido como un musulmán arrepentido; ¿estará a salvo y perdonado si lo traigo?" El Mensajero de Allâh dijo:" Sí." Entonces dijo: "Yo soy  Ka'b bin Zuhair". Al oír esto uno de los ansar lo agarró y pidió al Mensajero permiso para cortar su cabeza. "¡Déjadlo!", dijo el Profeta , ha abrazado el Islam y se ha arrepentido de su pasado." Luego Ka'b recitó un poema donde describía la dignidad del Profeta , y le agradecía y se disculpaba por los males que le había ocasionado en el pasado. Incluso reconocía la misión de Muhammad en dicha poesía. También los Muhâÿirún y los ansar eran nombrados en el poema.

 

6. La delegación de Udharah: Este grupo consistió en doce hombres, que habían llegado a Medina en el mes de Safar, el noveno año de la Hégira. Permanecieron tres días. Uno de ellos era  Hamza bin An-Nu'man. Cuando fueron preguntados quienes eran, contestaron: "Nosotros pertenecemos a Bani Udharah, los hermanos de leche de Qusai del lado materno. Nosotros somos aquellos que apoyaron a Qusai, y alejamos a Juza'a y a Bani Bakr del seno de La Meca. Nosotros tenemos parientes." Entonces el Mensajero de Allâh les dio la bienvenida y les albrició con buenas nuevas, pero, por otro lado, les prohibió  consultar a los adivinos y comer los animales muertos. Abrazaron el Islam y permanecieron unos días para luego retornar a sus hogares.

 

7. La delegación de Bali: Su llegada fue en el mes de Rabi’ Al-Auual, del noveno año de la Hégira. Abrazaron el Islam, y se quedaron en Medina durante tres días. Su principal líder Abu Dabib preguntó si la hospitalidad era premiada por Allâh. El Mensajero de Allâh dijo:

 

"Sí, ya sea para el rico o el pobre, lo que les ofrezcas es caridad."

 

También inquirió sobre el tiempo dedicado al huésped. "Tres días," dijo él. "¿Qué opinas de la oveja perdida?” El Profeta dijo: "es tuya o de tu hermano, de lo contrario la comerá el lobo." Luego le preguntó sobre el camello perdido. "No es asunto tuyo. ¡Déjalo solo! Su dueño intentará encontrarlo."

 

8. La delegación de Zaqif: Su llegada fue en Ramadán, del noveno año de la Hégira, después del retorno del Mensajero de Allâh de Tabûk.

 

Su jefe,  'Uruah bin Mas'ûd Az-Zaqafi, fue a ver al Mensajero de Allâh después del retorno de Ta'if en el mes de Dhul-Qa'dah por el año 8 de la Hégira y se islamizó. Pensó que cuando  les diga a su gente que abracen el Islam, lo obedecerían porque él siempre había sido su Jefe y lo respetaban y obedecían. Pero contrariamente a eso, cuando los llamó al Islam le arrojaron flechas y lo mataron. Permanecieron así durante meses antes de que empezaran a discutir y replantearse la situación. Al comprender que eran incapaces de combatir con sus vecinos árabes que habían jurado obediencia al Profeta y se habían islamizado, determinaron enviar un emisario al Mensajero de Allâh . Estaban de acuerdo en que ‘Abd Yalail bin Amr sería el emisario correcto.

 

'Abd Yalail se negó a hacer tal cosa debido a que temió que lo mataran como hicieron con 'Uruah. "Yo no haré tal cosa a no ser que envíen a algunos hombres conmigo", dijo ‘Abd. Así que enviaron a dos hombres de sus aliados y otros tres de Bani Malik. Los seis de ellos incluían a  'Uzmán bin  Abi Al -As Az-Zaqafi que era el más joven de ellos.

Cuando  se encontraron con el Profeta una tienda fue levantada en una esquina de la mezquita para que ellos pudieran escuchar el Corán y para que vean a las personas rezando. Durante su estadía vinieron una y otra vez a entrevistarse con el Profeta quien siguió invitándolos a abrazar el  Islam, hasta que su jefe le pidió al Mensajero de Allâh establecer un tratado de paz entre él y Zaqif por medio del cual les permita la fornicación, los embriagantes y tratar con la usura. Ellos también le pidieron que no se dañara su ídolo "Al-Lat" y que les exima del cumplimiento de la oración. El Mensajero de Allâh desestimó todas sus demandas. Entonces se apartaron para deliberar, y terminar aceptando que no había ninguna otra alternativa que someterse y profesar el Islam. La única condición que ellos insistieron fue que la demolición de AI-Lat debía realizarla  el Mensajero de Allâh   y que Zaqif no participaría de la misma. El Mensajero de Allâh estuvo de acuerdo y les tomó el juramento de fidelidad.

 

Siendo el más cortés y el de mejor predisposición para estudiar la jurisprudencia y aprender el Corán, 'Uzmán bin Abi Al As fue designado por el Mensajero de Allâh , imam de su gente. Su esmero para aprender el Corán y estudiar la jurisprudencia eran claramente discernibles a través de su comportamiento durante su permanencia.

 

Todas las mañanas, el grupo de delegados solía ir a ver al Mensajero de Allâh . Siendo el más joven, 'Uzmán bin Abi Al-As permanecía con los camellos y demás propiedades para cuidarlos. Al mediodía, cuando regresaba y dormían, 'Uzmán iba a juntarse con el Mensajero de Allâh para aprender el Corán y preguntar sobre los asuntos de la religión. Si pasara que el Mensajero de Allâh estaba dormido, él iría entonces a ver a Abu Bakr con el mismo  propósito. Con el transcurrir del tiempo, resultó ser una fuente de bendición para su gente.

 

Fue debido a él que Zaqif se mantuvo dentro del Islam. Luego de la muerte del Profeta e algunas tribus apostataron, cuando Zaqif consideró también apartarse del Islam, él les dijo: "Oh pueblo de Zaqif, vosotros habéis sido los últimos en abrazar el Islam, no seáis los primeros en renegar". Por consiguiente abandonaron la idea de apostatar y se aferraron al Islam.

 

El grupo de delegados regresó a su tribu pero determinaron ocultar la verdad durante algún tiempo. Dijeron a su gente que se preparen para luchar. Pretendieron estar afligidos y deprimidos. Clamaron  que el Mensajero de Allâh exigió de ellos abrazar el Islam y abandonar completamente el adulterio, los embriagantes, la usura y otras cosas, de lo contrario los combatiría. Dominados por la arrogancia y el celo del paganismo pre-islámico, Zaqif se preparó para luchar. Entonces Allâh les infundió el terror en sus corazones y los desanimó de tal manera que abandonaron la idea de combatir y pensaron que la delegación debía regresar al Profeta para anunciar su islamización. Entonces; en ese mismo momento, el grupo de delegados les dijo la verdad y reveló los artículos de su pacífica charla con el Profeta , por consiguiente Zaqif abrazó Islam.

 

El Mensajero de Allâh les envió a algunos hombres para que demolieran el ídolo llamado" Al-Lat" bajo las  ordenes de  Jâlid bin Al-Ualîd. Al-Mugîrah bin Shu'bah, estando parado a los pies del ídolo con el hacha en su mano dijo: "Por Allâh, que Zaqif se ríe de ti". Golpeó, y pretendió caer desmayado. Las personas de Zaqif temblaron cuando vieron eso y dijeron: "que Allâh recupere a Al-Mugîrah de su desmayo. La diosa lo ha matado." Oyendo esto Al-Mugîrah se levantó y les dijo: "Que Allâh los haga avergonzar. Al-Lat no es más que una masa de suciedad y piedras". Entonces golpeó la puerta y la rompió. Subió a su pared más alta, y así lo hicieron los otros hombres. Golpearon a Al-Lat hasta que quedó en el nivel de la tierra. Entonces excavaron en sus cimientos y sacaron sus joyas y vestidos; para el gran asombro de Zaqif.  Jâlid bin Al-Ualîd y su grupo regresó al Mensajero de Allâh llevando las joyas y las prendas de vestir. El Mensajero de Allâh las distribuyó y agradeció a Allâh por ayudar a Su Profeta y por robustecer Su religión.[3]

 

9. El mensaje de los reyes yemenitas: Después del retorno del Mensajero de Allâh de Tabûk, un emisario proveniente de los reyes de Himiar, Al-Hâriz bin ‘Abd Kilal, Naim' bin Abd Kilal, An-Nu'mán bin Qil Dhi Rain, Hamdán y Mu'afir vino a verlo. El emisario fue Malik bin Murrah Ar-Rahaui. Lo enviaron para informar al Profeta sobre su islamización y su distanciamiento del politeísmo. En la contestación a su mensaje, el Mensajero de Allâh les daba la conformidad de Allâh y de Su Mensajero recordándoles que pagaran el Zakat. El Profeta también les envió a algunos de sus compañeros bajo las ordenes de Mu’adh bin Yabal.

 

1O. La Delegación de Hamdán: La llegada de esta delegación fue en el noveno año de la Hégira después del retorno del Mensajero de Tabûk. El Mensajero de Allâh les garantizó el cumplimiento de sus demandas. Envió a Malik bin An-Namt como jefe, y lo fijó como un representante de aquellos de su tribu que abrazaron el Islam. Jâlid bin Al-Ualîd fue designado para que todos ellos sean invitados a entrar en el Islam. Permaneció con ellos durante seis meses invitándolos al Islam pero nadie respondió a su llamado. Más tarde  ‘Ali bin  Abi Tâlib fue enviado allí y a Jâlid se le ordenó regresar. Al llegar a Hamdán, ‘Ali les  comunicó un recado del Mensajero de Allâh y los invitó al Islam. Ellos respondieron a la invitación y aceptaron el Islam. ‘Ali escribió al Mensajero de Allâh informándole de las buenas noticias. El Mensajero de Allâh se postró en agradecimiento a Allâh, y luego levantó su cabeza y dijo: "Paz para Hamdán. Paz para Hamdán."

 

11. La Delegación de Bani Fazarah: después del retorno del Mensajero de Tabûk la delegación de Bani el Fazarah fue a verlo en el noveno año de la Hégira. Eran más de diez hombres. Entraron para  profesar el  Islam y quejarse de la sequía en su región. El Mensajero de Allâh ascendió al púlpito, alzó sus manos y le imploró a Allâh que les enviara lluvia y dijo:

 

"Oh Allâh permite que llueva, y se riegue Tu tierra y beneficie a los animales. Extiende Tu misericordia y vivifica las tierras muertas.

 

Oh Allâh envía lluvia para reconfortar, y hacer crecer la hierba, y beneficiar a las inmensas áreas. Permítele ser una lluvia beneficiosa que no cause daño. Oh Allâh permite que sea lluvia de misericordia y no la lluvia de castigo. Permite a la lluvia no ser destructiva ni inunde. Oh Allâh envíanos el agua y ayúdanos a vencer a los enemigos". [4]

 

12. La Delegación de Naÿrân: Naÿrân es una área extensa de tierra. Estaba en dirección sur de La Meca rumbo al Yemen. Incluía setenta y tres pueblos. Le tomaba un día de viaje a un veloz jinete para llegar allí. [5]

 

Su llegada fue en el año 9 de la Hégira. La delegación comprendía sesenta hombres. Veinticuatro de ellos pertenecían a familias nobles. Tres de los veinticuatro eran a su vez líderes de Naÿrân.  Al-'Aqib, es decir quien está a cargo de los asuntos de soberanía y gobierno, se llamaba ‘Abdul Masih. El segundo era As-Saiid, cuya función consistía en encargarse de los asuntos educativos y políticos; su nombre era Al-Aiham o Sharhabil. Abu  Hâriza bin 'Alqamah era el tercero. Él era un obispo que presidía los asuntos religiosos  y espirituales.

 

Cuando este grupo de delegados llegó a Medina, se encontraron con el Profeta e intercambiaron preguntas con él; pero cuando los llamó al Islam y les recitó el Corán, se negaron a seguirlo. Ellos le preguntaron sobre Jesús y se quedaron hasta el día posterior cuando la siguiente contestación del Corán fue revelada:

 

(Ciertamente Jesús ante Allâh es igual que Adán. Él lo creó de la tierra, y luego le dijo: "Sea" y fue. (Esto es) la verdad procedente de tu Señor, no seas de aquellos que dudan. Y a quien, después del conocimiento que te ha descendido, te disputa sobre él, dile: venid, llamemos a nuestros hijos, y a vuestros hijos, a nuestras mujeres y a vuestras mujeres, a nosotros mismos y a vosotros mismos; luego invoquemos la maldición de Allâh sobre los mentirosos.) [3:59-61]

 

Por la mañana, el Mensajero de Allâh les recitó sobre Jesús las aleyas recientemente revelados. Les  dejó un día entero para consultar y pensarlo. Así a la mañana siguiente seguían mostrando desaprobación para admitir las Palabras de Allâh sobre Jesús o para abrazar el Islam, entonces el Profeta sugirió hacer A1-Mubâhala que consiste en que cada grupo debía suplicar e implorar que Allâh envíe Su Maldición sobre aquel que mentía. Después de esa sugerencia, el Profeta volvió, mientras envolvía a Al-Hasan y Al-Husain bajo su manto con Fátima caminando detrás. Viendo que el Profeta hablaba en serio, la delegación se retiró y empezaron a consultarse mutuamente. Al-A'Aqib y As-Saiid dijeron: “No suplicaremos. Debido a que, juro por Allâh, que si él realmente es un Profeta e intercambiamos maldiciones, nosotros nunca prosperaremos ni legaremos prosperidad a nuestros descendientes. Ni nosotros ni nuestros animales se salvarán." Finalmente acudieron al Mensajero de Allâh para que  juzgue su causa. Fueron a él y le dijeron: "Nosotros concedemos lo que pidas". El Mensajero de Allâh entonces admitió el acuerdo y pidió que pagaran Al-Yizia (impuesto) y firmó la paz con ellos a cambio de que les provean dos mil prendas de vestir, de las cuales mil se entregarían en el mes de Rayab y el resto en Safar. Con cada vestido, ellos tenían que pagar una onza (de oro). A cambio, ellos tendrán el convenio de Paz y seguridad de Allâh y Su Mensajero. Este convenio les permitía practicar sus asuntos religiosos libremente. Le solicitaron al Profeta que elija a un hombre fidedigno para recaudar el dinero acordado para obtener la paz, entonces les envió al hombre confiable de la nación musulmana, Abu 'Ubaidah bin Al-Yarrâh, para recibir el dinero acordado en el tratado de paz.

 

Cuando el Islam comenzó a extenderse en Naÿrân, naturalmente, no tuvieron que pagar Al-Yizia que habitualmente deben pagar los no-musulmanes. Al margen de lo que pasó, se dice que Al-Aqib y As-Saiid abrazaron el Islam cuando regresaron a  Naÿrân. [6]

 

13. La Delegación de Bani Hanîfa: Llegaron a Medina en el noveno año de la Hégira. Eran  17 personas, incluido el más grande de los mentirosos, Musailama [7] bin Zumamah bin Kabir bin Habib bin Al-Hâriz de Bani Hanîfa. El grupo de delegados se alojó en la casa de un ansarí. Vinieron al Profeta  a declarar su islamización. En cuanto a Musailama, el mentiroso, las versiones varían respecto a su islamización. La observación de todas estas versiones claramente demuestra que Musailama expresó desaprobación y reveló su orgullo y su espíritu jactancioso y quedaron a la vista sus expectativas y deseos de ser un sucesor del Profetar.

 

En un principio el Profeta lo trató amablemente, pero eso no modificó las ambiciones de Musailama. El Mensajero de Allâh había percibido el mal en su alma y lo reconoció como uno de tres males que vio en un sueño.

 

El Profeta había soñado que a él se le habían concedido los tesoros de la tierra. En el mismo sueño su dos pulseras doradas cayeron sobre sus manos que lo apenaron y preocuparon mucho. Se le instruyó a través de la inspiración cómo quitárselas, cosa que hizo y desaparecieron. Las dos pulseras del sueño fueron interpretadas como dos falsos profetas que aparecerían después de la muerte de Muhammad .

 

Así; cuando Musailama actuó de esa manera y demostró desaprobación, el Profeta comprendió que él sería uno de los dos mentirosos. Musailama decía:

 

"Si Muhammad me designa su sucesor, abrazaría el Islam". Después el Mensajero de Allâh   regresó, con un pedazo de hoja de palmera en su mano, acompañado de su orador,  Zâbit bin Qais bin Shammas. Musailama estaba con algunos de sus amigos. El Profeta le habló pero Musailama se dirigió a él diciendo: "Si estás de acuerdo en transferir la autoridad  a mí después de tu muerte, sería mejor". El Mensajero de Allâh le contestó: "Si túme pidieras que te diera esto (es decir el pedazo de hoja de palmera que sostenía en  su mano), no te lo daría. Tú te condenas, aun cuando te arrepientas y abandones lo que estabas haciendo, Allâh decretó que tú serás ejecutado. Por Allâh, que te veo ahora en la forma que se me había revelado." Luego se marchó. [8]

 

Finalmente, las predicciones del Profeta sobre Musailama se hicieron realidad: cuando Musailama retornó a Iamâma, siguió pensando en el Profeta y en cómo hacerse su socio. Sus anhelos y ambiciones llegaron a tal extremo, que lo hicieron autoproclamarse profeta. Para confirmar su profecía empezó a recitar versos rimados. Dijo que era legal beber embriagantes y cometer adulterio. Sin embargo, atestiguó la veracidad de la misión del Mensajero de Allâh . Su gente se fascinó por lo que les permitió hacer y lo siguieron. Ganó tanta aceptación entre ellos que lo llamaron el benefactor de Al-Iamâma. Escribió al Mensajero de Allâh diciendo: "yo he sido designado tu socio, por eso tendré la mitad de los asuntos de la gente y Quraish tendrá la otra la mitad".  El Mensajero de Allâh le contestó en una carta:

 

(Ciertamente, la tierra le pertenece a Allâh. Él la da como herencia a quien Él quiere de Sus siervos, y el buen final es para los piadosos.) [7: 128]  [9]

 

Narró Ibn Mas'ûd: "Cuando llegaron los dos emisarios de Musailama, lbn An-Nauaha e Ibn Azal, el Mensajero de Allâh les preguntó: "¿Atestiguais que soy el Mensajero de Allâh?"; Su contestación fue: "Nosotros atestiguamos que Musailama es el Mensajero de Allâh." El Profeta dijo: "Yo creo en Allâh y en Su Mensajero", y agregó: "Si hubiera pensado alguna vez en la matanza de emisarios, los habría matado a  ambos". [10]

 

El alegato de Musailama ocurrió en el décimo año de la Hégira. Pero fue ejecutado en la guerra de Al-Iamâma durante el califato de Abu Bakr As-Siddiq, en Rabi’ Al-Auual, en el duodécimo año de la Hégira. Fue asesinado por Uahshi, el que matara a Hamzah. La segunda persona que se declaró profeta fue Al-Asuad Al-Ansi en el Yemen. Fue más tarde ajusticiado por Fairuz, un día y una noche antes de la muerte del Profeta . La noticia le llego al Mensajero de Allah via la Revelación, y él se la hizo llegar a los Compañeros que se encontraban a su alrededor. Las noticias sobre su muerte alcanzaron a Abu Bakr, ya entonces Califa, provenientes del Yemen. [11]

 

14. La Delegación de Bani Amir bin Bani Sa'sa'a: Entre el grupo de delegados estaban  Amir bin At-Tufail, el enemigo de Allâh;  Arbad bin Qais, el hermano de Labid, Jâlid bin Ya'far,  y Yabbâr bin Aslam. Todos ellos eran los líderes y tiranos de sus pueblos. 'Amir fue el que traicionó a un grupo de creyentes en el valle de Ma'una. Cuando esta delegación pensó en viajar a Medina, Amir y Arbad conspiraron para matar al Profeta . Así; cuando el grupo de delegados llegó, 'Amir empezó a hablar con el Profeta para distraerlo, mientras Arbad intentaba sacar su espada para matarlo. Cuando intentaba matarlo Allâh paralizó su mano para que fuera incapaz de moverla. Allâ protegió a Su Profeta . Luego el Profeta invocó a Allâh que los maldiga y cuando volvían, Allâh envió un rayo a Arbad que lo calcinó. En cuanto a Amir enfermó pronto por la inflamación de una glándula en su garganta, y murió al poco tiempo.

 

15. La Delegación de Taÿîb : Llegaron a Medina cargando el excedente de  las caridades (Sadaqat) de su gente. Es decir las caridades extras que tenían después de haberlas distribuidas entre los pobres. Eran trece hombres. Querían aprender del Corán y la Sunnah (los dichos, acciones, aprobaciones y desaprobaciones del Profeta ). Exigieron algunas cosas al Mensajero de Allâh , y se les otorgaron prendas de vestir. No permanecieron por mucho tiempo; cuando el Mensajero de Allâh se enteró de sus demandas y les permitió partir, le enviaron un muchacho que dijo al Profeta : "Por Allâh, yo he dejado mi casa (para venir a Medina) con el propósito de que invoques a Allâh, el Supremo y Todopoderoso, para que me perdone y Sea misericordioso conmigo y haga de mi corazón una fuente de satisfacción y suficiencia". El Mensajero de Allâh suplicó a Allâh que le otorgue lo que había pedido.

 

A partir de ese momento, pasó a ser una persona satisfecha. En los días que algunas tribus apostataron, se mantuvo firme en el Islam, advirtiendo a su gente y recordándoles a Allâh, predicándoles, y gracias a eso no renegaron. El grupo de delegados se encontró nuevamente con el Profeta en la Peregrinación de despedida en el décimo año de la Hégira.

 

16. La Delegación de Tai': Uno de los que se entrevistó con el Profeta de ese grupo fue Zaid Al-Jail. Hablaron con el Profeta , quien les instó a que abrazaran el Islam. Aceptaron y fueron en adelante buenos musulmanes.

 

Las delegaciones llegaron consecutivamente a Medina durante el noveno y décimo año de la Hégira. Biógrafos e historiadores han citado algunas de las delegaciones del Yemen. Eran las de Al-Azd; el Bani Sa'd Hadhim de Quda'ah, Bani  Amir bin Qais; Bani Asad, Bahra, Jaulan, Muharib, Bani Al-Hâriz bin Ka'b, Gâmid, Bani Al-Muntafiq, Salaman, Bani al Abs, Muzainah, Murad, Zabid, Kinda, Dhi Murrah, Ghassân, el Aish, y Naj  que era el último grupo de delegados. La delegación de Naj estaba compuesta por doscientos hombres que llegaron a mediados del mes de Muharram en el undécimo año de la Hégira. La mayoría de estos grupos de delegados llegó durante el noveno y décimos año de la Hégira. La llegada de algunos de ellos se demoró hasta el undécimo año de la Hégira.

 

Las sucesivas visitas de estas comisiones indicaban el gran grado de aceptación que la llamada islámica alcanzó. Manifestando su influencia y dominación en las inmensas áreas de Arabia. Los árabes se dirigían a Medina con total respeto y estimación. Medina se había vuelto el centro de toda Arabia. No nos atrevemos a decir que todos los árabes fueron atraídos y transformados por esta religión. Había muchos beduinos empedernidos entre los árabes, que se sometieron (es decir se volvieron musulmanes) sólo porque sus jefes lo hicieron. Sus almas no estaban purificadas todavía. Su tendencia a las correrías había estado profundamente arraigada en sus almas. Las enseñanzas del Islam no habían cristalizado en sus almas. Al respecto de algunos de ellos el Corán dice:

 

(Los beduinos son los peores incrédulos e hipócritas, y los que más desconocen los límites (los Mandos de Allâh y Sus leyes, etc.) que Allâh ha revelado a Su Mensajero. Y Allâh es Conocedor, Sabio. Y de entre los beduinos hay algunos que toman lo que dan como una imposición Y os acechan en los reveses de las calamidades; que para  ellos sea el mal de las calamidades. Y Allâh es Quien Todo lo Escucha y es el Conocedor de todo.) [9:97,98]

 

Pero también, El Corán, elogió a otros diciendo:

 

(Y de entre los beduinos hay algunos que creen en Allâh y en el Último Día, y toman lo que dan como acercamiento a Allâh, y como un medio de recibir las invocaciones del Mensajero. ¿Acaso no es esto una aproximación para ellos? Allâh los admitirá en  Su Misericordia. Ciertamente Allâh es Perdonador, y el más Misericordioso.) [9:99]

 

Aquellos beduinos que estaban en La Meca, Medina y Zaqif  y en muchas otras áreas del Yemen y Al-Bahrein eran diferentes porque el Islam se había arraigado firmemente en sus corazones. Algunos de ellos fueron grandes sahâbíes y líderes de los musulmanes. [12]



1 Explicación de Sahîh Muslim por An-Nawawi, 1/33; Fath Al Bari, 8/85, 86.

2 Zad A1-Ma'ad, 3/45; Tafhim-ul-Qur'ãn, 2/169

3 Zâd A1-Ma'ad, 3/26-28; Ibn Hishâm, 3/537-542.

4 Zâd A1-Ma'ad, 3/48. 

5 Fath Al Bari, 8/94.

6 Fath Al Bari, 8/94, 95; Zâd Al-Ma'ad, 3/38-40.

7 Fath Al Bari, 8/87.

8 Sahîh A1-Bujâri, 2/627, 628; Fath al Bari, 8/87-93.

9 Zad Al-Ma'ad, 3/31, 32.

10 Mishkat Al-Masabih, 2/347.

11 Fath al Bari, 8/93

12 Muhadarât  Tarij A1-Umam A1-lslamia, 1/144; Sahîh A1-Bujâri, 1/13, 2/626-630; Ibn Hishâm, 2/501-503, 510-514, 537-542, 560-601; Zãd A1-Ma'ad, 3/26-60;

Fath al Bari, 8/83-103; Rahmat-ul-1il'alamin, 1/184-217.