Retornando
a su amada madre
Después de éste suceso, Halîma se preocupó
por el niño y lo devolvió a su madre con quien permaneció hasta los seis años de
edad.[1]
Respetando la memoria de su esposo, Aminah decidió visitar su
tumba en Iazrib (Medina). Recorrió una distancia de 500 kilómetros acompañada de
su hijo huérfano (de padre), su esclava Umm Aiman y su suegro
‘Abdul-Muttalib. Permanecieron allí un mes y luego regresaron a La Meca.
En el camino de retorno, le sobrevino una grave enfermedad, de la cual murió
entre La Meca y Medina.[2]
[1]Talqih
Fuhum Ahl-al-Azar, pág. 7; Ibn
Hishâm, 1/168.
[2]Ibn Hishâm,
1/168.