La familia del Profeta
La
familia del Profeta Muhammad
es
llamada la familia Hâshimita por su abuelo Hâshim Ibn ‘Abd Manâf.
Permítanme hablar un poco de Hâshim y sus
descendientes.
1.
Hâshim: Como mencionamos anteriormente, era el único responsable
de suministrar agua y comida a los peregrinos. Ese había sido su cargo cuando
los hijos de ‘Abd Manâf y los de ‘Abd Ad-Dar se comprometieron a dividir las
obligaciones entre ellos. Hâshim era rico y honesto. Era el primero en
ofrecer a los peregrinos pan y sopa. Su primer nombre fue ‘Amr pero fue llamado
Hâshim por desmenuzar pan entre los peregrinos. También fue el primer
hombre que inició los viajes de invierno y verano de Quraish. Se ha
narrado que fue a Siria como comerciante. Cuando retornó fue a Medina donde se
casó con Salma (hija de ‘Amr perteneciente a Bani ‘Adi Ibn An-Nayyâr).
Permaneció un tiempo junto a ella en Medina y luego viajó nuevamente a Siria
mientras ella se encontraba embarazada. Murió en Gaza, Palestina, en el año 497
dC posteriormente, su esposa dio a
luz a ‘Abdul-Muttalib y lo llamó Shaibah, por la blancura de su
cabello [1], y
lo crió en la casa de su padre en Medina. Ninguno de sus familiares de La Meca
supo de su nacimiento. Hâshim tuvo 4 hijos: Asad, Abu Saifi, Nadlah y
‘Abdul-Muttalib; y cinco hijas: Ash-Shifa, Jâlidah,
Da‘ifah, Ruqaiah y Ÿannah.[2]
2.
‘Abdul-Muttalib: Recientemente hemos visto que tras la muerte de
Hâshim, el suministro de agua y comida pasó a ser responsabilidad de su
hermano Al-Muttalib Ibn ‘Abd Manâf. Cuando ‘Abdul-Muttalib llegó a
la niñez, su tío Al-Muttalib supo de él y fue a Medina para buscarlo.
Cuando lo vio, las lágrimas brotaron de sus ojos; lo abrazó y montó en su
camello. Sin embargo, el chico, se abstuvo de ir con él a La Meca, hasta que
obtuviera el permiso de su madre. Al-Muttalib le pidió a ella que dejara
que el niño fuera con él a La Meca, pero ella rehusó. Se las arregló para
convencerla diciendo: “Tu hijo irá a La Meca para restablecer la autoridad de su
padre y para vivir en las cercanías de la Casa Sagrada”. En La Meca, la gente se
sorprendió al ver a 'Abdul-Muttalib, y llegaron a pensar que era el
esclavo de Al-Muttalib, pero éste anunció: “Él es mi sobrino, el hijo de
mi hermano Hâshim”. El chico fue criado en la casa de Al-Muttalib,
pero después de la muerte de Al-Muttalib en Bardman, Yemen,
‘Abdul-Muttalib asumió sus funciones y mantuvo el prestigio de su gente
sobrepasando a sus abuelos con su honorable comportamiento, ganándose así un
profundo amor y una gran estima.[3]
Cuando
Al-Muttalib murió, Naufal usurpó las ocupaciones de
‘Abdul-Muttalib; entonces
‘Abdul-Muttalib pidió ayuda a los Quraishíes pero se
abstuvieron de brindar asistencia a cualquiera de ellos. Debido a esto escribió
a sus tíos de Bani An-Naÿÿâr (los hermanos de su madre) para que vinieran a
socorrerlo. Su tío Abu Sa‘d Ibn ‘Adi (hermano de su madre) marchó hacia la La
Meca liderando un grupo de ochenta jinetes, acampando en Abtah en
La Meca. ‘Abdul-Muttalib los recibió y los invitó a su casa pero Abu Sa‘d
dijo: “No antes de que me encuentre con Naufal”. Cuando encontró a Naufal
sentado junto a unos ancianos de Quraish en la sombra de
Al-Ka'bahh , Abu Sa‘d desenfundó su espada y sentenció: “Juro por
Allâh que
si no le devuelves a mi sobrino lo que le sacaste te mataré con esta espada”.
Naufal fue forzado a abandonar lo que usurpó y los notables de Quraish
fueron testigos de sus palabras. Luego Abu Sa‘d fue a la casa de
‘Abdul-Muttalib donde se quedó tres noches, hizo la ‘Umrah y
retornó a Medina. Más tarde, Naufal se alió a Bani ‘Abd Shams Ibn ‘Abd
Manâf contra Bani Hâshim. Cuando la tribu de Juza‘ah vio a Bani
An-Naÿÿâr asistiendo a ‘Abdul-Muttalib dijeron: “Es nuestro hijo como lo
es de ustedes. Tenemos más motivos para ayudarlo que ustedes”. La madre de ‘Abd
Manâf era uno de ellos. Fueron a la casa de An-Nadua y se aliaron con Bani
Hâshim en contra de Bani ‘Abd Shams y Naufal. Fue una alianza que
más tarde constituyó el principal motivo para la conquista de La Meca [4].
‘Abdul-Muttalib presenció dos importantes acontecimientos en su vida, la
excavación del pozo de Zamzam y la invasión del
Elefante.[5]
‘Abdul-Muttalib
recibió una orden en sueños que consistía en cavar el pozo de
Zamzam en un lugar en particular. Así lo hizo y encontró los
tesoros que los hombres de Ÿurhum habían enterrado cuando fueron forzados a
dejar La Meca. Halló las espadas, armaduras y los dos venados de oro. La puerta
de la Ka´bah fue sellada con las espadas de oro y los dos venados luego
de que la tradición de proveer agua de Zamzam a los peregrinos
fuera establecida.
Cuando
del pozo de Zamzam comenzó a emanar agua, Quraish exigió
participar del hecho, pero Abdul-Muttalib rechazó sus demandas, basándose
en que Allâh
le
había designado para tan noble tarea. Para hallar una solución a la disputa,
acordaron consultar a un adivino de Bani Sa’d. Cuando fueron a su encuentro,
Allâh
les
mostró Sus designios que confirmaban la preeminencia de ‘Abdul-Muttalib
concerniente al sagrado pozo. Sólo así hicieron que ‘Abdul-Muttalib
hiciera la solemne promesa de sacrificar a uno de sus hijos adultos a la
Ka´bah si llegaba a tener diez hijos.
El
segundo suceso fue cuando Abrahah As-Sabâh Al-Habashi,
virrey de Abisinia (Etiopía) en el Yemen viendo que los árabes realizaban la
Peregrinación a la Ka'bahh construyó una gigantesca iglesia en
San‘a para que los peregrinos árabes dejen de concurrir a La Meca y
asistan a su iglesia. Un hombre de la tribu de Kinânah entendió su motivo, y
entró a la iglesia de noche para tirar excremento en una de sus paredes. Cuando
Abrahah se enteró del hecho se enfureció y lideró un gran ejército compuesto por
sesenta mil guerreros con el fin de demoler la Ka'bahh. En su ejército
había entre nueve y trece elefantes, y eligió el elefante más grande para él
mismo. Marchó hasta que llegó a un lugar llamado Al-Magmas. Ahí movilizó sus
tropas y preparó los elefantes, estando todos listos para entrar en La Meca.
Cuando alcanzó el valle de Muhassar entre Muzdalifah y Mina el
elefante se arrodilló y se negó a continuar. Cuando era dirigido hacia el norte,
sur o este lo hacía apresuradamente pero cuando lo conducían en dirección a la
Al-Ka'bahh rumbo al oeste se
arrodillaba.
Entonces,
Allâh
envió pájaros sobre ellos que arrojaban piedras de arcilla cocida. Estas aves
eran muy parecidas a las golondrinas y los gorriones, cada una llevaba tres
piedras; una en su pico y las otras dos una en cada pata. Las piedras que
golpearon a los hombres de Abraha cortaban sus miembros y los aniquilaban. Un
gran número de los soldados de Abraha murió de ésta forma y otros tantos huyeron
muriendo luego. Abraha sufrió una infección en la punta de sus dedos, los cuales
le fueron amputados. Al llegar a San‘a, estaba en un estado deplorable y
más tarde murió.
Los
Quraishíes para salvar sus vidas huyeron a lo alto de montes y montañas.
Cuando el enemigo se dispersó volvieron a casa sanos y salvos.[6]
El
incidente del Elefante tuvo lugar en el mes de Muharram, cincuenta o
cincuenta y cinco días antes del nacimiento del Profeta Muhammad
,
correspondiente a finales de febrero o principios de marzo del 571 dC Fue un regalo de Allâh
para Su Profeta
y
su familia. Es considerado como un augurio divino, anunciador de la luz que
vendría y del advenimiento del Profeta
y
su familia. En contraste a esto, Jerusalén había sufrido atrocidades bajo el
yugo de los enemigos de Allâh, ya
que fuera invadida por Nabucodonosor en el 587 AC y por los romanos en el 70
dC La Ka´bah, por la merced
divina, nunca cayó bajo el control de los cristianos (los musulmanes de aquel
entonces), aunque se encontraba poblada de politeístas.
Las
noticias sobre la invasión del Elefante alcanzaron los rincones más distantes
del mundo. Abisinia (Etiopía) mantuvo fuertes lazos con los romanos, mientras
que los persas, estuvieron atentos a cualquier cambio estratégico que se
vislumbrara en el horizonte socio-político, y rápidamente ocuparon el Yemen.
Incidentalmente, los imperios romano y persa permanecieron integrando el
poderoso mundo civilizado de aquella época. El incidente del Elefante cautivó la
atención del mundo sobre lo sacro de la Casa de Allâh, y
mostró que ésta había sido escogida por Allâh
para su consagración. Por lo que si alguien de su gente clamara la Profecía
sería coherente con el incidente del elefante.
‘Abdul-Muttalib
tuvo diez hijos, Al-Hâriz, Az-Zubair, Abu Tâlib,
‘Abdullah, Hamzah, Abu Lahab, Al-Gidaq, Maqwam, Safar y Al-‘Abbâs.
Algunos dicen que tuvo once hijos, agregando a Qâsim. Aún otros dicen que tuvo
trece hijos, agregando los nombres de ‘Abdul-Ka'bahh y Haÿla. Se dice que
‘Abdul-Ka'bahh es Maqwam y
que Haÿla es Al-Gidaq, y que no tuvo un hijo llamado Qâsim. Tuvo también seis
hijas, llamadas: Umm Al-Hakim también llamada Al-Baidha’, Barrah,
‘Atikah, Safiîah, Arûa y Umaimah.[7]
3.
‘Abdullah: Era el padre del Profeta Muhammad
. Su
madre fue Fátima, hija de ‘Amr Ibn ‘A’idh Ibn ‘Imran Ibn Majzûm Ibn
Iaqdhah Ibn Murrah. ‘Abdullah era el más inteligente de los hijos de
‘Abdul-Muttalib y el más querido y amado por su padre. Fue el hijo
designado por las flechas para ser sacrificado en la Ka'bahh. Cuando
‘Abdul-Muttalib tuvo diez hijos y estos alcanzaron la madurez, les
divulgó su secreta promesa y silenciosamente obedecieron. Sus nombres fueron
escritos en las flechas y éstas fueron arrojadas ante su más querido ídolo,
Hubal. Las flechas fueron tiradas al azar y la que llevaba el nombre de
‘Abdullah mostró que debía ser sacrificado. ‘Abdul-Muttalib tomó su hijo
hacia la Ka'bahh con un
cuchillo para sacrificarlo. Sin embargo, los Quraishíes, sus tíos de la
tribu de Majzûm y su hijo Abu Tâlib, trataron de persuadirlo para que no
lo haga. Tomó en cuenta sus consejos, donde le sugerían que debía consultar a
una adivina para que decida el asunto. Esta ordenó que las flechas sean
arrojadas nuevamente pero incluyendo diez camellos y ‘Abdullah. Dijo también que
cada vez que salga el nombre de ‘Abdullah se debían agregar diez camellos más.
La operación se realizó hasta llegar a los cien camellos. En este momento salió
en la flecha los camellos y fueron sacrificados en lugar de su hijo. Los
camellos sacrificados fueron puestos a disposición de quien quiera comer de
ellos.
Este
incidente produjo un cambio en la suma de indemnizaciones por muertes en Arabia.
Hasta ese momento eran diez los camellos ofrecidos, pero a partir de este suceso
se incrementó el número a cien camellos. El Islam más tarde aprobaría este
número. Se reportó que el Profeta
dijo:
“Soy el descendiente de los dos que iban a ser
sacrificados” haciendo referencia a Ismael
y a
su padre ‘Abdullah.[8]
‘Abdul-Muttalib
eligió a Aminah, hija de Uahab Ibn ‘Abd Manâf Ibn Zahrah Ibn Kilâb, como
esposa para su hijo ‘Abdullah. También ella, a la luz de su linaje, se ubicaba
con eminencia en cuanto a nobleza y decencia. Su padre era el jefe de Bani
Zahrah los cuales poseían gran honorabilidad. Se casaron en La Meca, y
más tarde ‘Abdullah fue enviado por su padre a comprar dátiles a Medina donde
murió. En otra versión se narra que ‘Abdullah fue a Siria a comerciar y de
regreso murió en Medina. Fue enterrado en la casa de An-Nâbigah Al- Ÿa‘di. Tenía
25 años cuando falleció. La mayoría de los historiadores relatan que murió dos
meses antes de que naciera su hijo Muhammad
.
Otros aseguran que murió dos meses después del nacimiento del Profeta
[9]
Cuando Aminah se enteró de la muerte de su marido, efectuó en su memoria la más
tierna y conmovedora lamentación
[10]
‘Abdullah dejó pocos bienes– cinco camellos, unas pocas
cabras, y una sirvienta, llamada Barakah – Umm Aiman – quien más tarde amamantó
al Profeta
.[11]
[3]
Ibn Hishâm,
1/137-138. El dato actual es
de Târij
At-Tabari
2/247.
[4]Târij
At-Tabari
2/248-251.
[5]
Ibn Hishâm,
1/142-147.
[6]
Ibn Hishâm,
1/43-56, y la explicación de la Sura “El elefante” en los libros de
Tafsir.
[7]
Sirat Ibn
Hishâm 1/108-109 y
Talqih Fuhum Ahl Al-Azar, pág.8,9.
[8]
Ibn Hishâm,
1/151-155 y Târij
At-Tabari 2/240-243.
[9]
Ibn Hishâm,
1/156-158, Târij
At-Tabari 2/246, y Ar-Rawdh Al-Anf
1/184.
[10]
Tabaqat Ibn Sa‘d 1/100.
[11] Talqih Fuhum Ahl
Al-Azar, pág. 4, Sahih Muslim
2/96.