La Incursión a Naÿd
Con la victoria fácil
que los musulmanes obtuvieron en Bani An-Nadîr, el control sobre Medina fue
indiscutiblemente restablecido, y se logró el silencio de los hipócritas.
Consecuentemente, el Profeta
tuvo el
tiempo suficiente para dirigir sus energías y recursos humanos a reprimir a los
beduinos del desierto y frenar sus maliciosas provocaciones y matanzas de sus
misioneros, e incluso hacerles olvidar su intención de atacar Medina.
Mientras, las patrullas musulmanas reportaban tropas beduinas de Bani Muhârib y Za'labah de Gatafán en los alrededores de Medina.
El Profeta
junto a
los musulmanes, se apresuraron en amedrentarlos, infundiendo miedo en sus
corazones para que se alejen. Estas incursiones fueron realizadas reiteradas
veces produciendo efectivos resultados. Los beduinos se dispersaron y Medina
quedó completamente a salvo de ellos.