La tragedia del valle de Ma’unah:

 

La tragedia del valle de Ma’una, que fue aun más terrible que la de Ar-Rashi’, ocurrió durante el mismo mes.

 

Abu Bara’ — ‘Amir bin Malik — apodado el ‘Experto con la lanza’ fue a ver al Mensajero de Allah en Medina. El Profeta lo invitó a que abrace el Islam pero no aceptó ni lo rechazó. Dijo: “Oh Mensajero de Allah, si envías algunos de tus compañeros a la gente de Naÿd para que los inviten al Islam, me parece que aceptarán.” Pero el Profeta le respondió: “Temo que la gente de Naÿd los maten.” Entonces le dijo: “Yo los protegeré.” Ibn Ishâq narró que entre cuarenta y sesenta hombres fueron enviados. Al-Mundhir bin ‘Amr perteneciente a Bani Sa’ida, lideró a ese grupo, eran de los más versados en el Corán y en la jurisprudencia.

 

Solían recolectar leña para venderla y comprarle alimentos a los ‘Ahl As-Suffah’ como caridad durante el día y la noche la utilizaban para estudiar y meditar sobre los significados del Corán. Siguieron haciendo eso hasta llegar al valle de Ma’una — que estaba entre Bani ‘Amir, Harrah y Bani Salim. Permanecieron ahí y enviaron el Mensaje del Profeta con Haram bin Milhan, el hermano de Umm Sulaim, al enemigo de Allah ‘Amir bin At-Tufail. ‘Amir no le prestó atención al Mensaje y le ordenó a un hombre que le clave una lanza en la espalda a Haram. Cuando la lanza penetró en el cuerpo de Haram, éste vio la sangre y dijo: “¡Alláhu Akbar! ( Allah es el más Grande) Por el Señor de Al-Ka'ba . ¡He ganado!”

 

Luego el enemigo de Allah pidió a Bani ‘Amir que combatan con el resto. Bani ‘Amir se negó debido a que estaban bajo la protección de Abu Bara’. Entonces le pidió ayuda a Bani Salim. La gente de ‘Usaiah, Ri’al y Dhakuán, que eran parientes de Bani Salim, respondieron a su llamado. Los compañeros del Profetar, que estaban rodeados por los idólatras, lucharon hasta morir. El único sobreviviente fue Ka’b bin Zaid bin An-Naÿÿâr que fue llevado herido y más tarde moriría en la batalla de Al-Jandaq (la fosa).

 

‘Amr bin Umaiah Ad-Damari y Al-Mundhir bin ‘Uqbah bin ‘Amir, quienes se quedaron cuidando los animales de los musulmanes lejos de ellos, vieron a los pájaros volando en círculo sobre el campo de batalla. Al-Mundhir se apresuró en participar del combate hasta que lo mataron. ‘Amr bin Umaiah fue capturado pero lo dejaron libre cuando se enteraron que pertenecía a la tribu de Mudar.

 

Cuando ‘Amr bin Umaiah retornó junto al Profeta le comunicó las tristes noticias, referentes a la muerte de setenta de los mejores creyentes, que le recordaba la tragedia de Uhud pero con la diferencia de que en Uhud murieron peleando en una batalla, sin embargo en Ma’una fueron asesinados en una emboscada. De regreso a Qarqara, ‘Amr bin Umaiah descansó bajo la sombra de un árbol, y dos hombres de Bani Kilâb se unieron a él. Cuando estos se durmieron, ‘Amr mató a ambos, pensando que así podía vengar la muerte de algunos de sus compañeros asesinados. Luego se enteró que estos dos estaban bajo la protección del Profeta. .  Le informó al Mensajero de Allah lo que había hecho. El Mensajero de Allah le dijo a ‘Amir: “Mataste a esas dos personas y la indemnización será una deuda que tendré que pagar.” Luego se ocupó él mismo de recolectar el dinero de los musulmanes y de sus aliados los judíos para pagar la indemnización 1. Todo esto más tarde desencadenó en la invasión de Bani An-Nadîr.

 

El Profeta se conmovió tanto por esta tragedia y la de Ar-Rashi’ que invocó la ira de Allah  contra las tribus que asesinaron a sus compañeros. Anas comentó que durante treinta días el Profeta suplicó a Allah contra aquellos que mataron a sus compañeros en el valle de Ma’una. En todos los rezos del faÿr pedía el castigo de Allah para Ri’l, Dhakuán, Lihián y ‘Usaiah. Luego Allah reveló a Su Mensajero un versículo del Corán que los musulmanes recitaron, hasta que más tarde fue abrogado: “Informad a nuestra gente que nos hemos reunido con nuestro Señor y Él está complacido  con nosotros y nosotros lo estamos con Él”. Entonces el Mensajero de Allah  abandonó esa invocación.2 



1 Ibn Hishâm, 2/183-188; Zâd A1-Ma’ad, 2/109-110; Sahih A1-Bujâri, 2/584-586.

2  Sahih A1-Bujâri, 2/586-588.