
RECOPILACION DEL CORÁN
El
Profeta
Muhammad
solía
dictar
a
sus
escribas
las
aleyas
del
Sagrado
Corán
inmediatamente
después de ser reveladas a él por el ángel
Gabriel. Otros sahabas también solían poner por
escrito lo que conocían del Corán, además de los numerosos escribas. Muslim citó
que Ibn Mas'ud dijo:
"el Mensajero de Dios dijo: No escribáis nada de
mí excepto el Corán".
Hay
sinnúmero de relatos de los sahabas que nos
confirman que el
Profeta
dejó todo el Corán registrado
por escrito antes de morir. Hay consenso
respecto
al hecho que la revelación coránica fue registrada
por escrito en vida de Muhammad y que se
registró en pergaminos, cueros y objetos.
El
Corán fue escrito en presencia del profeta (LPSCE), fue memorizado
por los sahabas y conservado en diversas
formas; por este motivo los sahabas
no vieron una necesidad urgente, después de la muerte del profeta, de reunirlo en un solo
tomó. Fue durante las guerras
contra los primeros apostatas que muchos de los que guardaban el
Corán de memoria murieron como
mártires en combate. Esto motivó que
`Ornar temiese que por la muerte de
los memorizadotes y alguna pérdida de los manuscritos llegasen a perderse algunas
aleyas del Corán. De esta manera se
llegó a la conclusión de que el
Corán debía reunirse en un solo tomo, fruto de la sugerencia de `Ornar hacia el Califa
Abu Bakr.
La
recopilación se encomendó al escriba del Profeta
Zaid bin
Zábit. Los
manuscritos se
conservaron
bajo la custodia de Abu Bakr hasta que falleció,
luego pasaron a la custodia de `Ornar hasta que
falleció y luego pasaron a la custodia de su hija Hafsa
bint `Omar.
Esta
primera recopilación realizada por Zaid bin
Zábit no fue poner por escrito lo que los recitadores
memorizaban sino que fue recopilar y juntar
lo que se había escrito en vida del Profeta. Cada
uno de los manuscritos se aprobaba con el testimonio
de dos testigos probos. Además el recopilador
no aprobaba ningún manuscrito que no cumpla con las siguientes
dos condiciones:
1.
Debía encontrarse por escrito en poder de algún
sahaba.
2.
Debía coincidir plenamente con lo que otro Sahaba
había memorizado.
Sólo
al cumplirse estos dos requisitos se incluía un
manuscrito en esta primera recopilación del Corán.
Por este motivo es que no se incluyó el final de
la sura ((AI Tauba)) hasta encontrarla escrita en poder
de Abu Juzaima, a pesar de haberla memorizado
Zaid junto con otros sahaba.
lahia
bin 'Abdurrahmán bin Hátib dijo: "`Omar se levantó
y dijo: quien haya recibido parte del Corán que
lo traiga consigo. La gente solía escribir la revelación
en pergaminos, tablillas y papiros. Y no se aceptaba
nada hasta que haya sido confirmada su autenticidad
por dos testigos. Esto nos demuestra que Zaid no incluía los manuscritos en su
recopilación
por el simple hecho de hallarlos escritos sino
que exigía que sean confirmados los contenidos por
quien lo haya oído y memorizado de boca del mensajero
de Dios. Esto tomando en cuenta que Zaid sabía de memoria el Corán y sólo lo
movía la extrema
precaución en su cometido."
Esto
nos
muestra
claramente
que esta recopilación no fue sino reunir lo que ya estaba
escrito y ponerlo en un solo tomo
encuadernado. Esta acción no debe
confundirse con poner por escrito lo
que memorizaba la gente pues son dos cosas distintas. También debemos destacar que
este extremo cuidado de reunir los
manuscritos del Corán era sólo una medida complementaria para guardar la
revelación dada al Mensajero de Dios, pues el Corán mismo se encontraba seguro en los corazones de
los sahabíes que lo memorizaban total o parcialmente.
Durante
el segundo o tercer año de la gestión de 'Osmán
como Califa, en el año 25 de la hiyra, Hudhaifa
bin Al lamán visitó al Califa 'Osmán en Medina.
Hudhaifa había luchado junto a la gente de Siria
y junto a la gente de Irak en la conquista de Armenia
y la
de Azerbaiyán y se había
horrorizado frente a las continuas
disputas por la pronunciación y la
recitación del Corán. Los sirios recitaban según había enseñado Ubay bin Ka'b y los iraquíes según
Abdullah bin Mas'ud. Así es que
estas leves diferencias al
recitar sumadas a la diferente pronunciación por regiones
hacía que algunos se acusen de herejía y
alteración del Corán.
Debemos
recordar que en esos tiempos el analfabetismo estaba aún extendido y que el éxito
del Islam en combatirlo no llegaría
sino después. El historiador lbn
Shiháb cita a Anas bin Málik relatando el mismo hecho y dice:" Hudhaifa dijo a
Osmán: ¡Emir de los creyentes! Detén a
esta gente antes que disputen por la
escritura divina como lo hicieron antes judíos y cristianos con las
suyas."
Osmán
ordenó, entonces, a Hafsa que le envíe los
originales del Corán para copiarlos y luego devolvérselos. Osmán
comisionó a Zaid bin Zábit, Abdullah bin
Al Zubair, Sa'id bin Al `As
y Abdurrahmán bin Al Háriz que realicen el copiado.
Osmán instruyó a los tres últimos
mencionados copistas, que eran de
la tribu Quraish: "si diferís en algo con Zaid al copiar, registrad lo que os
dicte el dialecto de Quraish, pues
en este dialecto es que descendió el
Corán."
Luego
de realizarse varias copias iguales al original,
se envió una copia a cada capital de provincia
y los manuscritos que se encontraban en tal
provincia se comparaban con
las copias originales
y si diferían se destruían. Estas copias encuadernadas
se enviaron a seis ciudades del Califato:
Osmán
sólo copió el original manuscrito que custodiaba
Hansa, hizo siete copias del mismo y obtuvo
el consenso de la gente alrededor de una sola
escritura coránica (la llamada desde entonces "caligrafía
osmaní"). Es de notar que no hizo ninguna adición
o alteración de lo que mandó recopilar Abu Bakr
de lo escrito en vida del Profeta (LPSCE). Las siguientes
generaciones
de
musulmanes
se
aferraron
a la caligrafía osmaní hasta cuando surgió la
imprenta se imprimió el Corán en esta única y original
caligrafía y ortografía coránica.
Es
así que el Corán que tenemos en nuestras
manos es exactamente el mismo que fue revelado
al Profeta Muhammad (LPSCE), que fue recopilado juntado y
encuadernado por Abu Bakr y fue copiado y
distribuido por Osmán. El origen, disposición y escritura de las aleyas es el
mismo. Los manuscritos originales se
conservan aún en gran parte, a pesar
del paso del tiempo y los gobiernos.