Segundo: ¿Es cierto que la zakát (el azaque = la limosna) proporciona al rico una ocasión mejor, ante Dios, que el pobre?

1- La zakát se considera como el primer impuesto organizado en la historia económica mundial. Los gobernadores, antes del Islam, imponían los tributos según sus caprichos y sus necesidades. Su objetivo era satisfacer sus deseos personales. La carga de estos tributos caía sobre los pobres. Cuando vino el Islam y prescribió la zakát (= la limosna) organizó su recaudación según un porcentaje determinado. Asimismo, se prescribe que se recoja de los ricos y de la clase media, mientras los pobres se eximen de ella. La legislación de la zakát no es tan sólo un sistema financiero, sino también un culto como azalá (la oración), el ayuno y la peregrinación, y cuyo pago cae sobre el musulmán con recursos suficientes. Este culto no se cumple por temor a las autoridades ejecutivas, sino como una obra de caridad en servicio a Dios y obedeciendo las enseñanzas de la religión.

2- Los pobres, en la época del Profeta se sentían incapaces de pagar la zakát (la limosna) como lo podían hacer los ricos. Creían que esto significaría conceder un privilegio a los ricos que conseguirán una recompensa. mientras ellos -los pobres- se van con las manos vacías, a pesar de que no tienen la culpa de su pobreza.

Los pobres exponían, al Profeta, lo que sentían. Éste les aconsejó repetir 33 veces. al terminar cada azalá (oración) esta invocación: subhán-Allah
(¡Alabado sea Dios!). all-hamdu l-Illáh (¡Gracias a Dios!) y ALLahu Akbar (¡Dios es Grande!). Les aclaró que esto les haría, iguales que los ricos capaces de pagar la limosna.(1)

3- El temor de Dios y las buenas obras son el criterio que acredita el Corán al evaluar a las personas: "Para Dios, el más elevado ante Él de entre vosotros es el qué más le teme" (2). El temor de Dios es un concepto general que abarca cada hecho del hombre - sea religioso o profano - siempre y cuando, la obediencia de Dios sea el objetivo, además de ser útil entre las gentes y no causarles daño. Estar cerca de Dios no consiste solamente en pagar la limosna o practicar otros cultos, sino también en la intención general del hombre en todo lo que hace durante su vida, en su comportamiento y en sus dichos. El Islam hace mucha énfasis en la intención. Según el profeta (P.B.D.), las obras dependen de las intenciones; "Ciertamente las obras vienen determinadas por las intenciones, así cada hombre alcanzará lo que busca, de acuerdo con sus intenciones." (3) Esto significa que el pobre que no puede dar la limosna y aspira a tener dinero para hacerlo, sería recompensado, a condición de que sea sincera su intención. A veces, el rico lo paga con el objetivo de jactarse ante la gente y, conseguir una posición elevada, en este caso Dios no le va a retribuir nada.


(1) Fath al-Bári bi sharh sahíh Al-Bujári, tomo II, p. 325. Edición revisada por Muhammad Fu'ád 'Abd al-Báqi.

(2) Sura 49. vers. 13.

(3) Al-Bujári, Libro de la Revelación. núm. 1, de la fe, núm. 41; del Matrimonio, núm. 5; del Divorcio, núm. 11. Véase también al-Tirmidí, Virtudes de al-Yihád, núm. 16; y al­Nasá’í, Libro de la Purificación, núm. 59.