Segundo: ¿La actitud de los musulmanes frente a Salman Rushdy va contra la libertad de expresión? 1- La libertad de pensamiento y expresión está garantizada en El Islam sin límites, ya que el planeta entero, con su cielo, su tierra y lo que hay entre ellos, es espacio de la libre reflexión. El texto coránico dice: "Y ha sometido a vuestro servicio lo que está en los cielos y en la tierra. Todo procede de Él. Ciertamente hay en ello signos para la gente que reflexiona"(1). El Corán reprocha a aquellos que paralizan el uso de sus fuerzas mentales y físicas y las ponen en un nivel inferior a las de los animales. El Corán contiene decenas de versículos que incitan a tener acceso a las ciencias; enaltecen el valor de la mente; y hacen del poblamiento de la tierra un cumplimiento de una orden divina al hombre y de la reflexión deber un religioso. (2) Es necesaria entonces la investigación científica, y estará protegida la libertad de expresión cuando sea para el bien de la humanidad. 2- Ya se sabe que cada nación tiene sus herencias sagradas de las cuales se siente orgullosa, así como las creencias que corren en su interior y los valores que sostienen. Todo ello tiene su fuerte influencia sobre la identidad de la nación y el tejido de su cultura. El hecho de transgredir estas tradiciones sagradas, o bien a través del hecho o del dicho, o bien mediante la burla de ellas, se considera violación de la libertad de la nación y su sistema general. Cada nación tiene el derecho a proteger sus cosas sagradas y su sistema general de cualquier tipo de agresión. Esto nos explica la actitud de los musulmanes contra Salman Rushdy. Ellos sintieron que sus cosas sagradas, de las cuales se enorgullecen, han sido atacadas y la inviolabilidad de su Profeta ha sido despreciada. Esto ha sido el motivo de su oposición. Es una actitud que tiene sus razones. 3- Se nos pone de manifiesto que la cuestión, en el caso de Salman Rushdy, no tiene nada que ver con la libertad de expresión, sino gira en torno a la libertad de difamación e injuria, si queremos llamar las cosas con sus verdaderos nombres. Esto no lo admite ninguna nación. Nosotros, los musulmanes, nos enojamos de la misma manera si se dirigiese una injuria a Moisés, a Jesucristo o a cualquier Profeta. Pero esto no significa la aprobación de la condena a muerte de Salman Rushdy o incluso juzgarle, porque él no vive en un estado islámico donde se le puede presentar a sus tribunales. 4- Los medios informativos occidentales ayudaron, - y lo siguen haciendo- en el caso de Rushdy, a la confusión entre la libertad de expresión y la de difamación e injuria. Hay que distinguir entre ambas cosas. Pues la elección, por parte de Rushdy, de cosas islámicas sagradas con el fin de difamarlas no es más que una degradación intelectual y artística. Por otra parte, se considera un intento deliberado cuyo objetivo es burlar de las cosas sagradas islámicas. El literato creador tiene delante de él un espacio inmenso para alcanzar su meta, mientras aquel que no tiene talento alguno elige un tema espinoso, sobre todo de los temas relacionados con las creencias de la comunidad para que así pueda entrar en el círculo de la fama. Y así lo hizo Salman Rushdy logrando la popularidad que quería. Los musulmanes deberían ignorarle totalmente. Él no ha sido el primero en atacar las cosas sagradas islámicas y no será el último. Ni sus escritos ni los de otros tendrán ninguna influencia sobre esta religión que sigue resistiendo, a lo largo de catorce siglos, y mostrando su fuerza contra toda clase de difamación. (1)Sura, 45, vers. 13.
|
|---|