La
ética del Profeta (
)
con sus compañeros
1.
Las
relaciones cercanas del Profeta con sus compañeros: Esto
es sabido ya que tenemos relatos detallados de la biografía del Profeta. El
Profeta es el ejemplo que deberíamos emular en todos nuestros asuntos. Yarir b.
Abdullah dijo: ‘El profeta (
)
no me impidió que me sentara con él desde que acepté el Islam. Siempre sonreía
cuando me miraba. Una vez me quejé con él, ya que no podía andar a caballo y me
dio un leve golpe en el pecho y le suplicó a Dios,
diciendo:
‘¡Oh
Dios! Sujétalo, y conviértelo en una persona que guíe a los demás y que sea una fuente de
orientación’. (Bujari
#5739)
2.
El
Profeta
(
)
solía entretener a sus compañeros y bromeaba con ellos: Anas b. Malik
dijo que el Mensajero de Dios (
) era la persona más educada. Tengo un
hermano menor cuyo nombre es Abu Umair – el solía jugar con un pequeño pájaro
llamado 'An-Nughair'. El profeta (
)
le dijo:
‘¡Abu
Umair! ¿Qué fue lo que hizo el Nughair?’. (Muslim
#2150)
El
Profeta (
)
no solamente entretenía a sus compañeros con palabras, sino que los divertía
jugando. Anas b. Malik
dijo:
‘Un
beduino llamado Zahir b. Haram le hacía regalos al Profeta (
)
y él también le hacía regalos. El Profeta (
)
dijo:
‘Zahir
es nuestro desierto, y nosotros su ciudad’.
El Profeta (
) se le acercó mientras estaba vendiendo sus mercancías
lo abrazó por detrás, y éste no lo vio. Luego dijo: ‘¡Suéltame!’ Cuando se
percató de que era el Profeta (
) quien estaba abrazándolo, presionó su espalda contra
el pecho del Mensajero! El Mensajero de Dios (
) le dijo: ‘¿Quién compraría este esclavo para mí?’
Zahir dijo: ‘¡Mensajero de Dios, no valgo nada!’ El Mensajero de Dios
(
) dijo:
‘¡Dios no te considera sin
valor!’ o dijo: ‘Tú eres valioso y precioso para Dios’ (Ibn Hibban
#5790)
3. Consultaba a sus
compañeros: El profeta
(
) consultaba a sus compañeros, y tenía en cuenta sus
opiniones y puntos de vista en asuntos y problemas en los cuales no se revelaban
los textos sagrados. Abu Hurairah dijo:
‘No he visto una persona mas entusiasta por los
consejos sinceros de sus compañeros que el Mensajero de Dios
(
).’ (Tirmidhi #1714)
4. Visitar a los enfermos, fuesen o no
musulmanes: El Profeta (
) se preocupaba por sus compañeros y se aseguraba que
estuvieran bien. Si se enteraba que alguien estaba enfermo, corría a visitarlo
con quien estuviera junto a él. No sólo visitaba a los musulmanes que estaban
enfermos; sino que visitaba también a aquellos que no eran musulmanes. Anas b.
Malik dijo:
‘Un
muchacho Judío le servía al Profeta (
)
y se enfermó, entonces el Profeta (
)
dijo: ‘Vamos a visitarlo’. Fueron a verlo, y encontraron a su padre sentado a
su lado, el Mensajero de Dios (
)
dijo: ‘Atestigua que no hay otro verdadero dios merecedor de adoración que Dios’ y yo
intercederé por ti el Día de la
Resurrección. ‘El muchacho miró a su padre, y el padre le dijo: '¡Obedece a
Abul-Qasim![1]'
Entonces el muchacho dijo: ‘No hay otro verdadero dios merecedor de adoración que Dios, y Muhammad es el
último Mensajero’. El Profeta (
)
dijo: ‘Todas las alabanzas le corresponden a Dios, Quien lo salvó del Fuego del Infierno’. (Ibn
Hibban #2960)
5. Era agradecido con la bondad de la gente hacia
él, y recompensaba generosamente: Abdullah b. Umar narró que el Mensajero de
Dios (
) dijo:
‘Quien busque refugiarse en
Dios de su demonio, no será perjudicado. Quien te pida algo por Dios,
entrégaselo. Quien te invite, acepta su invitación. Quien te haga un favor o un
acto de bondad, págale de manera similar; pero si no encuentras con que
recompensarlo, entonces suplica a Dios por él continuamente, hasta que
consideres que lo has compensado’.' (Ahmad #6106)
A'ishah dijo:
‘El Mensajero de Dios (
) aceptaba regalos, y los
recompensaba con generosidad’. (Bujari #2445)
6. El amor del Profeta por todo lo bueno y
hermoso: Anas dijo:
‘La mano del Mensajero de
Dios (
) era más suave que
cualquier seda que jamás haya tocado, y el aroma de su piel era mas agradable
que cualquier perfume que jamás haya sentido’. (Bujari #3368)
7. El Mensajero de Dios (
) amaba ayudar a otros intercediendo por
ellos:
Abdullah b. Abbas dijo:
‘El marido de Barirah era un
esclavo que se llamaba Mugís. Lo vi caminando tras ella, llorando, por las
calles de Medina, y sus lágrimas caían de su barba. El Mensajero de
Dios (
) le dijo a Al-Abbas: ‘¡No te asombra, cuanto ama
Mughiz a Barirah, y cuanto Barirah lo
desprecia!’
El Profeta
(
) le dijo a Barirah: ‘¿Por
qué no vuelves con él?’ Ella le dijo: ‘¿Me está ordenando que lo haga?’ Él dijo:
‘No, estoy intercediendo en su favor’. Ella dijo: ‘No lo necesito’. (Bujari # 4875)
8. El
Mensajero de Dios (
) se servía a sí mismo: A'ishah
dijo:
‘Me
preguntaron como el Mensajero de Dios (
)
se comportaba en su casa’. Ella dijo: ‘Él era como cualquier hombre; lavaba su
ropa, alimentaba a sus ovejas y se servía a sí mismo’.' (Ahmad
24998)
Los excelentes modales del Profeta, no solo hacían que
se sirviera a sí mismo, sino también, que sirviera a los demás. A'ishah
dijo:
‘Me preguntaron como se comportaba en su casa el
Mensajero de Dios (
)’. Ella dijo: ‘Él ayudaba
en la casa con las tareas diarias, y cuando oía el llamado a la oración se
dirigía a la mezquita’. (Bujari
5048)