Pruebas
de los Textos Bíblicos que confirman a Muhammad como Profeta (
)
1. Dios, el Altísimo,
dice:
(Muhammad
no es el padre de ninguno de vuestros hombres, sino el Mensajero de Dios y el
sello de los Profetas; y Dios es Omnisciente.)
[33:40]
2.
Jesús (
)
albrició sobre el advenimiento del Profeta Muhammad en el Evangelio. Dios, el
Altísimo dice:
(Y
cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de
Dios, enviado a vosotros para corroborar la Torá y anunciar a un Mensajero que
vendrá después de mí llamado Ahmad [Éste era uno de los nombres del
Profeta Muhammad]. Pero cuando se les presentó con las evidencias, dijeron:
¡Esto es pura magia!) [61:6]
Pruebas
de la Sunnah[1]:
El Profeta (
) dijo:
Mi
ejemplo y el de los Profetas anteriores a mi son como un hombre que ha
construido una casa, la cual edificó y perfeccionó excepto por el espacio de un
ladrillo; la gente la rodearía y la miraría con respeto por su perfección y
diría: ‘¡Si no fuera por este espacio!’ El Profeta
(
)
dijo: ‘Yo soy ese ladrillo, yo soy el último de los Profetas’.
(Bujari
#3342)
Escrituras
sagradas previas:
Ataa'
b. Yasaar dijo: ‘Conocí a Abdullah b. Amr b. al-Aas y le
pregunte:
‘Cuéntame
acerca de la descripción del Mensajero de Dios (
)
en la Torah’. Él dijo: ‘Él es descrito en la Torah como es descrito en el Corán;
‘Te hemos enviado a ti como testigo (para toda la humanidad) albriciador,
advertidor, para proteger y resguardar a los humildes. Tú eres Mi siervo y
mensajero, te llamo Mutawakki (El leal). No tienes malos modales, no eres
rudo ni alzas la voz. No le pagas al mal con el mal; en cambio perdonas y
disculpas. No tomaré tu alma hasta guiar a las Naciones, hasta que digan: ‘No
hay otro verdadero dios merecedor de adoración excepto Dios’ hasta que ellos
vean claramente la verdad.’
Ata
dijo: Conocí a Ka’b, el Rabino, y le pregunté acerca de su narración, y el no
difirió con Abdullah b. Amr b.
Al-Aas excepto por una mínima diferencia de palabras’. (Baihaqi #13079)
Abdul-Ahad
Dawud[2],
dijo: ‘He tratado de basar mis argumentos en citas de la Biblia, que escasamente
permite discusiones lingüísticas. No lo haré en Latín, Griego o Arameo, porque
no tendría sentido: solo daré la siguiente acotación con las palabras de la
Versión Corregida publicada por la Sociedad Bíblica
británica.
Podemos
leer las siguientes palabras en el Libro del Deuteronomio 18:18: “Yo haré que
se levante de en medio de sus hermanos un profeta, lo mismo que hice contigo. Yo
pondré mis palabras en su boca y él les dirá todo lo que yo mande”. Si estas
palabras no se aplican al Profeta Muhammad, todavía permanecen incumplidas. El
profeta Jesús mismo nunca afirmó ser el Profeta al que se aludía. Hasta sus
discípulos pensaban lo mismo: esperaron a la segunda aparición de Jesús para el
cumplimiento de la Profecía. Hasta ahora es evidente que la primera aparición de
Jesús no fue el advenimiento del Profeta, y su segunda llegada puede
difícilmente cumplir esas palabras. Jesús, como se cree en la Iglesia, aparecerá
como un juez y no como un legislador; pero el prometido vendrá con una “ley de fuego en su mano
derecha”.
Comprobando
la personalidad del Profeta prometido, la otra profecía de Moisés es, sin
embargo, de mucha ayuda porque habla de la iluminada marcha desde Parán, la
montaña de La Meca. Las palabras en el Libro de Deuteronomio, capítulo 13:2,
dice lo siguiente: “El Señor ha salido del Sinaí; para ellos se ha levantado
sobre el horizonte de Seir; resplandeció desde el monte Parán; para ellos llegó
a Meriba de Cadés acompañado de sus santos”.
Con
estas palabras el Señor ha sido comparado con el sol. Él viene de Sinai, los
alumbra desde Seir, pero resplandece lleno de gloria desde Parán, donde aparece
con diez mil santos con una ley de fuego en su mano
derecha.
Ninguno
de los israelitas, incluyéndolo a Jesús, tienen alguna relación con Parán.
Hagar, con su hijo Ismael, deambuló por el desierto de Beersheba. Ismael, más tarde moró en el desierto de Parán
(Gen. XXI.21). Se casó con una mujer egipcia y a través del nacimiento de su
primer hijo, Cedar, dió descendencia a los árabes que desde ese entonces son los
moradores del desierto de Parán. Si el Profeta Muhammad tiene ascendencia desde
Ismael a Cedar, aparece como el Profeta del desierto de Parán, entra a La Meca
con diez mil santos y le da una ley de fuego a su gente, ¿No está cumplida en
totalidad la profecía mencionada anteriormente?
Las
palabras de la profecía en Habakkuk son dignas de atención. Su (el santo de
Parán) gloria cubrió los cielos y la tierra se colmó de alabanzas. La
palabra “alabanza” tiene un significado importante, porque el nombre Muhammad
significa “el alabado”. Además de los árabes, a los habitantes del desierto de
Parán también les fue prometida una Revelación: “permitan que los desiertos y las ciudades
levanten su voz, los pueblos que Cedar habitó: permitan que los habitantes de
las piedras canten, permítanles gritar desde las cimas de las montañas.
Permítanles brindarle gloria al Señor, y declaren Sus alabanzas en las islas. El
Señor resplandecerá como un hombre poderoso, removerá los celos como un hombre
de guerra, llorará, gritará, rugirá, él triunfará sobre sus enemigos”
(Isaiah).
Hay
otras dos profecías en conexión a esta, en donde se menciona a Cedar. Una se
presenta de esta manera en el capitulo 1 X de Isaías: “Levántate y brilla,
que ha llegado tu luz y la Gloria de Yavé amaneció sobre ti. Mientras las
tinieblas cubrían la tierra y los pueblos estaban en la noche, sobre ti se
levantó Yavé, y sobre ti apareció su Gloria. Los pueblos se dirigen hacia tu luz
y los reyes, al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos a tu alrededor y
contempla: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos y tus hijas
son traídas en brazos. Tú entonces, al verlo, te pondrás radiante, palpitará tu
corazón muy emocionado; traerán a ti tesoros del otro lado del mar y llegarán a
ti las riquezas de las naciones. Te inundará una multitud de camellos: llegarán
los de Madián y Efá. Los de Sabá vendrán todos trayendo oro e incienso, y
proclamando las alabanzas de Yavé. Todos los rebaños de Cedar se reunirán junto
a ti, y los carneros de Nebayot serán tuyos para ser ofrecidos en mi altar, pues
quiero dar esplendor al templo de mi Gloria”
(1-7). La otra profecía esta también en Isaías “Profecía sobre Edom: Alguien me
grita desde Seír: «Centinela, ¿qué hora es de la noche? Centinela, ¿qué hora es
de la noche? El centinela responde: «Llega la mañana, pero también la noche; si
ustedes quieren preguntar, pregunten, pero vuelvan otra vez.» Profecía sobre
Arabia: Entre las matas de la estepa pasan la noche las caravanas de los
dedanitas. Salgan al encuentro del sediento, habitantes del país de Tema,
llevándole agua; acojan al fugitivo y denle pan. Pues ellos vienen huyendo de
las espadas, de las espadas afiladas, del arco listo para disparar, de la
violencia de la guerra. Sí, así me ha dicho el Señor: «Dentro de un año, lo
mismo que dura el contrato de un soldado, toda la riqueza de Quedar se habrá
terminado y no quedará casi nada de los arqueros valientes de Quedar, -esto es
palabra de Yavé, el Dios de Israel.»” se pueden entender estas profecías en
Isaías a la luz de una mencionada en el Deuteronomio que habla de la iluminada
marcha de Dios desde Parán.
Si
Ismael habitó el desierto de Parán, donde le dio vida a Cedar, quien es el
antecesor de los árabes; y si los hijos de Cedar recibieron revelaciones del
Señor; si los carneros de Cedar fueron ofrecidos con agrado sobre el Divino
altar para glorificar “La casa de mi gloria” donde la oscuridad ha cubierto la
tierra por algunos siglos, para que luego esa tierra recibiera luz Divina; y si
por la gloria de Cedar la cantidad de arqueros y los poderosos hijos de Cedar,
disminuyeron un año después de huir de las espadas y de la inclinación de los
arcos – El Bendito de Parán (Habakkuk III 3) no es otro más que el profeta
Muhammad. El profeta Muhammad es la Bendita prole de Ismael a través de Cedar,
quien se instaló en el desierto de Parán.
Muhammad
es el único Profeta del cual los árabes recibieron revelaciones en los tiempos
en que la oscuridad había cubierto la tierra.
A
través de él Dios resplandeció desde Parán, y La Meca es el único lugar donde La
Casa de Dios es glorificada y los carneros de Cedar fueron ofrecidos con agrado
sobre su altar. El Profeta Muhammad fue perseguido por su gente y tuvo que dejar
La Meca. Él estaba sediento y huyó de las espadas y de los arcos, y después de
un año de su huida los descendientes de Cedar lo encontraron en Badr, el lugar
de la primera batalla de los Mecanos y el Profeta, los hijos de Cedar, y su
cantidad de arqueros disminuyeron y toda la gloria de Cedar se consumió. Si el
Profeta no es aceptado como el cumplimiento de todas estas profecías estas
quedaran incumplidas. “La casa de mi gloria” que se refiere en Isaías 1X es la
casa de Dios en La Meca y no la Iglesia de Cristo como claman los Cristianos.
Los carneros de Cedar, como se
menciona en el verso 7, nunca han llegado a la Iglesia de Cristo, y es un hecho
que los pueblos de Cedar y sus habitantes son los únicos en el mundo que han
permanecido impenetrables a la Iglesia de Cristo.
Otra
vez, la mención de los diez mil santos en Deuteronomio 30:3 tiene mucho
significado. Él (Dios) resplandeció desde Parán, y llegó con diez mil santos.
Leyendo la historia completa del desierto de Parán no se encuentra otro evento
así más que cuando La Meca fue conquistada por el Profeta. Él llegó con diez mil
seguidores desde Medina y entró en “la casa de mi gloria”. Entregó la ley de
fuego al mundo, que redujo a cenizas todas las demás leyes. El Confortador –El
Espíritu de la Verdad- del que habló el Profeta Jesús no fue otro mas que el
Profeta Muhammad. No puede ser tomado como el Espíritu Santo como dice la
Iglesia. “Es necesario para ustedes que yo desaparezca”, dice Jesús, “ya que si
yo no me voy el Confortador no vendrá”.
Las
palabras muestran claramente que el Confortador vendrá después de la partida de
Jesús, y no estaba con él cuando pronunció estas palabras. Podemos suponer que
Jesús estaba desprovisto del Espíritu Santo si su llegada era condicional a la
partida de Jesús: además, la manera en que Jesús lo describe lo hace parecer un
humano no un espíritu. “El no hablará por si mismo, hablará según escuche”.
¿Tenemos que suponer que el Espíritu Santo y Dios son dos entidades diferentes y
que el Espíritu Santo habla por si mismo y también lo que escucha de Dios? Las
palabras de Jesús se refieren claramente a un Mensajero de Dios. Lo llama el
Espíritu de la Verdad, y entonces el Corán habla del Profeta Muhammad: “Por
cierto que él se presentó con la Verdad, y corroboró el Mensaje de los Profetas
que le precedieron”. Corán 37:37 [3]
En
el Nuevo Testamento:
Hay
varios pasajes en el Nuevo Testamento que claramente albrician la venida de
Muhammad por la importancia de su naturaleza y sus acciones.
Juan,
el Bautista:
“Este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y
levitas desde Jerusalén para preguntarle: ¿Quién eres tú? Juan lo declaró y no
ocultó la verdad: Yo no soy el Mesías. Le preguntaron: ¿Quién eres, entonces?
¿Elías? Contestó: No lo soy. Le dijeron: ¿Eres el Profeta? Contestó: No.
Entonces le dijeron: ¿Quién eres, entonces? Pues tenemos que llevar una
respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo? Juan contestó: Yo
soy, como dijo el profeta Isaías, la voz que grita en el desierto: Enderecen el
camino del Señor. Los enviados eran del grupo de los fariseos, y le hicieron
otra pregunta: ¿Por qué bautizas entonces, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el
Profeta?” (Juan 1:20-25)
Ese
Profeta no era Jesús, sino Muhammad, porque Juan Bautista continuó predicando,
bautizando y prediciendo la venida de ese Profeta durante la vida de Jesús.
Jesús:
El Profeta Jesús predijo la venida de otro Profeta cuyo nombre sería
'Periqlytos' o 'Paráclito' o 'Paracalon'. Dice: “y yo rogaré al Padre y les
dará otro Protector (Paráclito) que permanecerá siempre con ustedes”. (Juan
XIV, 16)
El
palabra Paráclito significa 'ilustre, renombrado y alabado' y esto es
exactamente lo que significa el nombre 'Ahmad'. En el Sagrado Corán se
mencionan las Profecías hechas por Jesús sobre el advenimiento de un profeta
llamado 'Ahmad'. Dios, el Altísimo, dice:
(Y
cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de
Dios, enviado a vosotros para corroborar la Torá y anunciar a un Mensajero que
vendrá después de mí llamado Ahmad [Éste era uno de los nombres del Profeta
Muhammad].)
[61:6]