Modales
y características del Profeta (
)
1.
Intelecto destacable: El Mensajero (
)
tenía un intelecto excelente, completo y destacable. Ningún hombre ha tenido
nunca un intelecto tan completo y perfecto como él. Qadhi Iyaadh[1],
que Dios tenga piedad de él, dijo:
‘Esto
se hace evidente cuando el investigador lee la biografía del Profeta y entiende
su situación y sus significativas y comprensivas palabras y tradiciones, sus
buenos modales, su ética y su moral, su conocimiento de la Torah, el Evangelio,
las Divinas Escrituras, su conocimiento de las palabras de los sabios, y el
conocimiento de pueblos anteriores, y su capacidad de mostrar ejemplos e
implementar políticas y modales correctos. Fue un ejemplo y un paradigma al cual
su gente acudía en todas las ramas del conocimiento; actos de adoración,
medicina, leyes de sucesión, linaje y otros temas. Conocía y aprendía todo esto
sin leer ni examinar las Escrituras de quienes nos antecedieron, tampoco se
sentaba con los expertos. El Profeta no tuvo una educación formal, y aún sin
todo el conocimiento de lo anterior, fue encomendado como Profeta, sin saber
leer ni escribir. El Profeta (
)
era sabio al máximo de su capacidad. Dios, el Altísimo, le informó de lo que
había tenido lugar (en el pasado) y de lo que tendría lugar en el futuro. Es una
señal de que el Dominio le pertenece a Dios, y de que es capaz de todo.'[2]
2.
Hacer cosas en Nombre de Dios:
El Profeta (
)
siempre realizaba acciones a través de las cuales buscaba complacer a Dios. Fue
atacado y perseguido cuando invitaba a la gente al Islam; aún así, tuvo
paciencia y toleró, y siempre tuvo esperanzas en la recompensa de Dios. Abdullah
b. Masud dijo:
‘Es
como si estuviera mirando al Profeta
(
)
hablando sobre un Profeta que fue lastimado por su pueblo. Se limpió la sangre
del rostro y dijo: ‘¡Oh Dios! ¡Perdona a mi pueblo pues no saben lo que
hacen!’ (Bujari,
3290)
Yundub
b. Sufyaan dijo que al Mensajero (
)
le sangraba un dedo durante una de las batallas, y dijo:
‘No
eres más que un dedo que sangra; que sufre en el camino de
Dios’.
(Bujari,
2648).
3.
Sinceridad:
El Profeta (
)
era sincero y honesto en todo aspecto, tal como le había ordenado Dios. El
Altísimo dijo en el Corán:
(Diles:
Por cierto que mi oración, mi oblación, mi vida y mi muerte pertenecen a Dios,
Señor del Universo, Quien no tiene copartícipes. Esto es lo que se me ha
ordenado creer, y soy el primero [de esta nación] en someterse a
Dios.) [6:162-163]
4.
Buena moral, ética, y compañerismo:
A’ishah, su esposa, al ser preguntada sobre los modales del Profeta dijo:
‘Sus
modales eran el Corán.’
Esto
significa que el Profeta (
)
se regía por las leyes y mandamientos coránicos y se abstenía de lo que el Corán
prohibía. Cumplía con los virtuosos actos allí descritos. El Profeta (
)
dijo:
‘Dios
me ha enviado para perfeccionar los buenos modales y completar las buenas
acciones’.
(Bujari
y Ahmad).
Dios,
el Altísimo, describió al Profeta (
)
de la siguiente manera:
(Ciertamente
eres de una naturaleza y moral grandiosas.)
[68:4]
Anas
b. Malik fue el sirviente del Profeta (
)
durante diez años; día tras día, durante sus viajes y también cuando residía en
Medina. Durante este tiempo, conoció los modales del Profeta. Al respecto
dijo:
‘El
Profeta
(
)
no insultaba a nadie, tampoco era grosero ni maldecía. Cuando culpaba a alguien,
decía: ‘¡Qué le sucede! Que su rostro se llene de polvo’. (Bujari,
5684).
5.
Amabilidad y buenos modales:
Sahl b. Sa’d narró:
“Le
trajeron algo de beber al Profeta (
)
y bebió. A su derecha había un niño y a su izquierda unos ancianos. Le preguntó
al niño:
‘¿Te
molesta si les doy de beber?’. El niño respondió: ‘¡Oh Profeta de Dios! ¡Por
Dios! No quisiera que nadie antes de mi beba de donde tu has bebido. Es mi
derecho hacerlo [por estar sentado a tu derecha][3]’.
Entonces el Mensajero de Dios
(
)
le dio de beber al niño”. (Bujari,
2319).
6.
Amor por la reforma y la reconciliación:
Sahl b. Sa’d narró que en una ocasión los del pueblo de Qubaa’[4]
lucharon entre ellos y se arrojaron piedras. El Profeta (
)
dijo:
‘Vamos
a resolver la situación y hacer que hagan las paces’.
(Bujari,
2547).
7.
Ordenar hacer el bien y prohibir hacer el mal: El
Mensajero de Dios (
)
vio un hombre con un anillo de oro[5],
se lo quitó y lo arrojó. Luego dijo:
‘¿Acaso
pondrías una brasa caliente en tu mano?’
Cuando
el Profeta (
)
se fue, al hombre le dijeron que tomara el anillo y lo vendiera para obtener una
ganancia. El hombre dijo: ‘¡No, por Dios! Jamás lo tomaría después de que el
Mensajero de Dios (
)
lo ha arrojado’. (Muslim, 2090).
8.
Amor por la Purificación:
Muhaayir b. Qunfudz narró que pasó junto al Profeta (
)
cuando estaba orinando, y lo saludó con la paz (Salaam), pero el Profeta
(
)
no le devolvió el saludo hasta tanto no se higienizó e hizo la ablución y se
disculpó diciendo:
‘No
me gusta mencionar el nombre de Dios cuando no estoy en estado de
pureza’.
(Ibn
Juzaimah, 206).
9.
Cuidar las palabras:
Abdullah b. Abi O’faa dijo que el Mensajero de Dios (
)
se ocupaba con el recuerdo de Dios; no hablaba en vano. Hacía largas sus
oraciones y breves sus discursos; no dudaba en ayudar y encargarse de las
necesidades de los que más lo precisaban, sean pobres o viudas. (Ibn
Hib’ban, 6423).
10.
Destacarse en actos de adoración:
A’ishah dijo que el Profeta de Dios (
)
solía orar durante la noche hasta que se le hinchaban los
pies.
A’ishah
dijo: ‘¿Por qué haces esto, Oh Mensajero de Dios, siendo que Dios ha perdonado
tus pecados pasados y futuros?’. El Profeta (
)
dijo:
‘¿Acaso
no debo ser un siervo agradecido?’.
(Bujari,
4557).
11.
Tolerancia y bondad:
Abu Hurairah dijo que At-Tufail b. Amr ad-Dawsi y sus compañeros vinieron a
saludar al Profeta(
).
Dijeron:
‘Oh Mensajero de Dios, la tribu de los Daws, se ha negado a aceptar el Islam,
suplícale a Dios en contra de ellos. Alguien dijo: ‘¡la tribu de los Daws está
condenada y será destruida!’. El Profeta (
)
levantó sus manos y contrariamente a lo solicitado dijo:
‘¡Oh
Dios, guía a la tribu de los Daws y tráelos a nosotros!’.
12.
Buen aspecto:
Al-Baraa’b b. Aazib dijo:
‘El
Profeta
(
)
era una persona de estatura media. Su espalda era ancha. Su cabello le llegaba a
los lóbulos de las orejas. Una vez lo vi usando una vestimenta roja; nunca vi
alguien más bello que él’. (Bujari,
2358)
13.
Ascetismo y asuntos mundanos:
Abdullah b. Masud dijo:
‘El
Mensajero de Dios (
) se durmió una vez sobre una estera.
Se levantó y tenía marcas de la estera en su cuerpo. Le preguntamos: ‘Mensajero
de Dios, ¿quieres que te hagamos una cama?’. Él respondió: ‘¿Qué tengo que ver
yo con este mundo? No soy más que un viajero que viaja con su montura y se
detiene bajo la sombra de un árbol, y luego retoma su viaje’. (Tirmidhi, 2377)
Amr’ b. al-Haariz dijo que el Mensajero de Dios (
) no dejó riquezas tras su muerte. Sólo dejó su mula blanca,
sus armas y una parcela de tierra que legó en caridad’. (Bujari, 2588).
14. Altruismo: Sahl b. Sa’d dijo:
‘Una mujer le regaló al Mensajero de Dios (
) una túnica. El Profeta (
) les preguntó a sus Compañeros:
‘¿Saben lo que es una túnica?’. Ellos respondieron: ‘¡Sí, Oh Profeta de Dios! Es
una prenda tejida. La mujer dijo: ‘¡Profeta de Dios! He tejido esta túnica con
mis propias manos para que tú la uses’. El Mensajero de Dios (
) la tomó pues la necesitaba
tremendamente. Luego de un rato, el Mensajero de Dios (
) salió de su casa con la túnica
puesta, y un Compañero le dijo: ‘¡Profeta de Dios! ¡Regálame esa túnica para
poder usarla!’. El Mensajero de Dios (
) le dijo: ‘Sí’. Se quedó sentado un
momento y volvió a su casa, la dobló y se la dio a la persona que se la había
pedido. Los Compañeros reprendieron a esta persona diciéndole: ‘No fue apropiado
que le hayas pedido su túnica; especialmente si sabes que no se lo negaría a
nadie ni dejaría que nadie se vaya con las manos vacías’. El hombre dijo: ‘¡Por
Dios! Sólo se la pedí porque quiero que me envuelvan en esa túnica cuando
muera’. Sahl, el narrador del Hadiz dijo: ‘La túnica fue utilizada como mortaja
cuando ese hombre murió’. (Bujari, 1987)
15. Firme fe y entrega en Dios: Abu Bakr dijo:
‘Miré los pies de los paganos mientras estábamos en la
caverna [huyendo de sus perseguidores durante la emigración]. Dije: ‘¡Oh Profeta
de Dios! ¡Si alguno de ellos mirara hacia abajo nos vería!’. El Mensajero de
Dios (
) dijo: ‘¡Abu Bakr! ¿Qué piensas de
dos cuyo Tercero es Dios, el Altísimo?’ (Muslim, 1854).
16. Bondad y compasión: Abu Qatada dijo:
‘El Mensajero de Dios (
) realizaba la oración mientras
llevaba una niña llamada Umaamah, hija de Abul-Aas. Cuando se inclinaba, la
ponía en el suelo, luego se paraba, y la cargaba en brazos nuevamente’.
(Bujari, 5650).
17. Simplificación y facilidad: Anas narró que el Mensajero de Dios (
) dijo:
‘Comienzo la plegaria con la intención de extenderla, pero
cuando oigo llorar a un niño, la acorto pues sé que la madre de ese niño sufre
por su llanto’.
18. Temor a Dios, tener cuidado de no traspasar Sus límites
y ser devoto: Abu Hurairah narró que el Mensajero de Dios (
) dijo:
‘A veces, cuando regreso con mi familia, encuentro un dátil
en mi cama. Lo tomo para comerlo; pero tengo miedo de que haya sido entregado
en caridad[6], por lo que lo dejo
en su sitio’. (Bujari, 2300).
19. Ser generoso: Anas bin Malik dijo:
‘Cada vez que una persona aceptaba el Islam el Mensajero de
Dios (
) le concedía lo que pedía. A un
hombre el Profeta (
) le regaló un rebaño de ovejas que
estaban pastando entre dos montañas. El hombre regresó a su pueblo y dijo: ‘¡Oh
mi gente acepten el Islam! Muhammad (
) da tan generosamente como
quien no teme a la pobreza’. (Muslim, 2312)
20. Cooperación: A A’ishah le preguntaron una vez cómo se comportaba el
Profeta (
) con su familia. Ella respondió:
‘Ayudaba a todos los miembros de su familia con sus tareas;
pero cuando llamaban a la oración, se retiraba para realizar sus oraciones (en
la mezquita)’.
Al-Baraa bin ‘Azib dijo:
‘Vi al Mensajero de Dios (
) el Día de la batalla de “la
Trinchera” llevando tierra [que habían sacado de una trinchera] hasta que su
pecho estuvo cubierto de polvo. Era un hombre velludo. Le oí repetir unos versos
de la poesía
compuesta por Abdullah b. Rawaahah: ‘¡Oh Dios! Si no hubiera sido por Ti,
nunca habríamos sido guiados, ni habríamos ofrecido oraciones ni dado en
caridad. ¡Oh Dios! Que la tranquilidad descienda sobre nosotros, y haznos firmes
al enfrentarnos con nuestros enemigos. ¡Ciertamente han trasgredido en nuestra
contra! ¡Y si desean una sedición, la rechazaremos! Y levantaba su voz al
recitar esos versos’. (Bujari, 2780).
21. Honestidad: A’ishah dijo:
‘Un rasgo característico del Profeta (
) era que detestaba la mentira. Si un hombre mentía en
presencia del Profeta (
) le esgrimía la mentira hasta saber que se había
arrepentido de ella’. (Tirmidhi, 1973)
Aún sus enemigos daban cuenta de su honestidad. Abu Yahl,
uno de sus más acérrimos enemigos, dijo: ‘¡Oh Muhammad! ¡No digo que eres un
mentiroso! Sólo niego el mensaje que predicas y aquello a lo que convocas a la
gente’. Dios, el Altísimo, dice:
(Por cierto que sabemos que te apena lo que dicen [sobre
ti]. No es a ti a quien desmienten, sino que lo que los inicuos rechazan son los
signos de Dios.)
[6:33]
22. Honrar los límites establecidos por
Dios: A’ishah dijo:
‘El Profeta (
) siempre escogía la más fácil de
dos opciones, en tanto y en cuanto no implicara un pecado. Si el acto era
pecado, se alejaba de él lo más que podía. ¡Por Dios! Nunca tomaba venganza.
Sólo se enojaba cuando la gente trasgredía los límites y fronteras de Dios; en
ese caso, hacía justicia’. (Bujari, 6404)
23. Expresión facial placentera: Abdullah bin al-Hariz dijo:
‘Nunca vi un hombre que sonriera tanto como el Mensajero de
Dios (
)’. (Tirmidhi, 2641).
24. Honestidad y lealtad: El Profeta (
) era bien conocido por su honestidad. Los paganos de La
Meca – que tenían una hostilidad declarada contra él – le confiaban sus objetos
de valor. Su honestidad y lealtad fueron puestas a prueba cuando los paganos de
La Meca persiguieron y torturaron a sus compañeros y los expulsaron de sus
hogares. Él le ordenó a su sobrino, Ali b. Abi Talib que pospusiera durante tres
días su emigración para devolverle a la gente los objetos encomendados en
custodia’.[7]
Otro ejemplo de su honestidad y lealtad queda demostrado en
la Tregua de Hudaibiyah, a través de la cual él
estuvo de acuerdo con el artículo del tratado que decía que todo hombre que
abandonara al Profeta (
) no le sería devuelto, y todo hombre que abandonara La
Meca para unirse al Profeta, sería devuelto a ellos. Antes de concluir el
tratado, un hombre llamado Abu Yandal b. Amr había logrado escapar de los
paganos de La Meca y corrió a sumarse a Muhammad (
). Los paganos le pidieron a Muhammad que cumpliera su
promesa y les devolviera el prófugo. El Mensajero de Dios (
) dijo:
‘¡Abu Yandal! Ten paciencia y pídele a Dios que te la
conceda. Dios seguramente te ayudará a ti y a quienes son perseguidos y te
facilitará una salida. Hemos firmado un acuerdo con ellos, y ciertamente hemos
de cumplirlo y no comportarnos de manera traicionera’. (Baihaqui, 18611).
25. Valentía y coraje: Ali dijo:
‘¡Deberían haberme visto el Día de Badr! Nos refugiamos con
el Mensajero de Dios (
). De todos nosotros, él era el que
estaba más cerca del enemigo. Ese día, el Mensajero de Dios (
) fue el más fuerte de todos
nosotros’. (Ahmad, 654).
En cuanto a su valentía y coraje en circunstancias
normales, Anas b. Malik dijo:
‘El Mensajero de Dios (
) era el mejor de los hombres y el
más valiente. Una noche, el pueblo de Medina tuvo temor y envió a algunos
jinetes hacia los ruidos que se oían. El Mensajero de Dios (
) se los encontró mientras
regresaba de donde provenía el sonido, luego de asegurarse de que no hubiera
ningún problema. Venía a lomo de un caballo que le pertenecía a Abu Talhah sin
montura, y tenía una espada consigo. Le dijo a la gente: ‘¡No teman! ¡No
teman!’.
Se encontró con los jinetes mientras iba a caballo sin
montura, y llevaba su espada, pues podría ser necesaria. No esperaba que los
demás verificaran el origen de los problemas.
En la Batalla de Uhud, el Mensajero de Dios (
) consultó a sus Compañeros. Ellos le aconsejaron combatir,
mientras que él no veía necesidad de hacerlo. No obstante, aceptó su consejo.
Los Compañeros, al saber lo que sentía el Profeta, se lamentaron por lo que
habían hecho. Los Ansar le dijeron: ‘¡Oh Profeta de Dios! Haz lo que te
parezca’. Pero él respondió:
‘No es digno de un Profeta quitarse su atuendo de combate
sin pelear’. (Ahmad, 14829).
26. Generosidad y hospitalidad: Ibn Abbas dijo:
‘El Profeta (
) era el más generoso de los
hombres. Era aún más generoso en Ramadán cuando se encontraba con el ángel
Gabriel; se encontraba con él todas las noches durante Ramadán para practicar y
revisar el Corán. El Mensajero de Dios (
) era tan generoso, como los
vientos bondadosos”. (Bujari, 6).
Abu Dharr dijo:
‘Iba caminando con el Profeta (
) en la Har’rah (región volcánica)
de Medina y nos encontramos frente al monte Uhud; el Profeta (
) dijo: ‘¡Abu Dharr!’. Le dije:
‘¡Aquí estoy Oh Mensajero de Dios!’. Él respondió: ‘No me complacería tener una
cantidad de oro igual al peso del Monte Uhud hasta tanto no lo gastase y lo
diese (en nombre de Dios) en una o tres noches. Me guardaría un Dinar para
ayudar a quienes tienen deudas”. (Bujari, 2312).
Yabir b. Abdullah dijo:
‘El Profeta (
) no se negaba a dar nada de lo que
tenía si alguien se lo pedía’. (Bujari, 5687).
27. Timidez y modestia: Abu Sa’id al-Judri dijo:
‘El Profeta (
) era más modesto y tímido que una
virgen. Si algo no le gustaba, lo notábamos por sus expresiones faciales’.
(Bujari, 5751)
28. Humildad: El Mensajero de Dios (
) era la persona más humilde. Era tan humilde que si un
extraño entraba a la mezquita y se acercaba adonde el Profeta (
) estaba sentado con sus Compañeros, no podía distinguirlo
de sus Compañeros.
Anas bin Malik dijo:
‘Una vez, mientras estábamos sentados con el Mensajero de
Dios (
) en la mezquita, se acercó un hombre en su camello, lo ató
con una cuerda y preguntó: ‘¿Quién de ustedes es Muhammad?’. El Mensajero de
Dios (
) se encontraba sentado en el suelo con sus Compañeros. Le
indicamos al beduino: ‘Este hombre blanco, que está sentado en el piso’ porque
el Profeta (
) no se distinguía de sus Compañeros.
El Profeta (
) no dudaba en ayudar a los pobres, los necesitados o las
viudas en sus necesidades. Anas b. Malik dijo:
‘Una mujer de Medina que estaba algo demente le dijo al
Profeta (
): ‘Tengo que pedirte algo’. Él la
ayudó y se ocupó de sus necesidades’. (Bujari, 670)
29. Misericordia y Compasión:
Abu Masud al-Ansari dijo:
‘Un hombre vino hacia el Profeta (
) y dijo: “¡Mensajero de Dios! ¡Por Dios! Yo no rezo la
oración del alba (en la mezquita) porque fulano la alarga” Dijo el narrador:
‘Nunca vi al Mensajero de Dios (
) pronunciar un discurso con tanto enfado. Dijo:
‘¡Gente! ¡En verdad hay entre ustedes de esos que persiguen
a las personas! Si dirigen a la gente en la oración, sean breves. Hay personas
ancianas y débiles y otros con necesidades especiales detrás de ustedes en la
oración’. (Bujari #670)
Osama bin Zaid dijo:
‘Estábamos sentados con el Mensajero de Dios
(
). Una de sus hijas envió a una
persona a llamarlo para que la visite a ella y a su hijo; que estaba agonizando.
El Mensajero de Dios (
) le dijo a la persona que le
dijese a ella: ‘A Dios le pertenece lo que toma, Él le ha dado a todo un límite
de tiempo. Le ordena que sea paciente y que busque la recompensa en Dios, el
Altísimo´. Su hija envió de vuelta a la misma persona diciendo: ‘¡Profeta de
Dios! Su hija le pide por Dios que venga’. El Mensajero de Dios (
) se paró, Sa'd bin Ubaadah y
Mu’adth bin Yabal lo acompañaron. El Mensajero de Dios (
) se sentó junto al niño que estaba
agonizando. Los ojos del niño se congelaron como piedras. Al ver esto el
Mensajero de Dios (
) lloró. Sa’d le preguntó, ¿Qué es
esto Profeta de Dios?’ Él dijo: ‘Es la misericordia que Dios, el Altísimo,
coloca en los corazones de sus siervos. Dios es misericordioso con aquellos que
son misericordiosos con los demás’. (Bujari #6942)
30. Perseverancia y Perdón:
Anas bin Malik dijo:
‘Una vez, estaba caminando con el Mensajero de
Dios (
) mientras él llevaba una túnica
Yemenita con un cuello de bordes ásperos. Un beduino lo agarró fuertemente. Miré
al costado de su cuello y vi que el cuello de la túnica le había dejado una
marca. El beduino dijo: ‘¡Oh Muhammad! Dame [algo] de la riqueza de Dios que tu
tienes’. El Mensajero de Dios (
) se giró hacia el beduino, sonrió y ordenó que le entregasen [algo de
dinero]’. (Bujari # 2980)
Otro ejemplo de su perseverancia
es la historia del Rabino Judío, Zaid bin Sa'nah. Zaid le prestó algo al
Mensajero de Dios (
). Zaid dijo:
‘Dos o
tres días antes de la devolución de la deuda, el Mensajero de
Dios (
) asistía
al funeral de
un hombre de los Ansar. Abu Bakr, ‘Umar, ‘Uzman y algunos otros
Compañeros, estaban con el Profeta (
). Después
de rezar la oración fúnebre se sentó junto a una pared, y yo fui hacia él, lo
agarré de los bordes de su cuello, lo miré de manera severa, y le dije:
‘¡Muhammad! ¿No me pagarás la deuda del préstamo? ¡Yo no conocí a la familia de
Abdul-Mutalib para que se demore la devolución de mi deuda! Miré a Umar b.
al-Jattaab ¡sus ojos estaban llenos de rabia! Me miró y dijo: ‘¡Enemigo de Dios,
¡¿Le hablas al Mensajero de Dios y te diriges a él de esta manera?!. ¡Por el que lo
envió con la verdad, de no haber sido por el miedo de perder (la entrada al
Paraíso) te hubiera decapitado con mi espada! El Profeta de Dios (
) miraba
a ‘Umar de manera calma y pacífica, y dijo: ‘¡Umar, nos hubieras dado un consejo
sincero, en lugar de hacer lo que hiciste! ¡Umar, ve y págale la deuda, y
entrégale veinte Sa’a (medida de peso) extra por haberlo asustado!’ Zaid dijo:
‘Umar se fue conmigo, y me pagó la deuda, y me entregó los veinte Sa’a extras.
Yo le pregunté: ‘¿Qué es esto?’ Él dijo: ‘El Mensajero de Dios (
) me
ordenó que te lo diera, porque yo te he asustado. ‘Zaid luego le preguntó a
Umar: ¿Umar, sabes quien soy yo?’ Umar dijo: ‘No, no lo sé - ¿Quién eres?’ Zaid
dijo: ‘Yo soy Zaid b. Sa’nah’. Umar indagó: ‘¿El Rabino?’ Zaid respondió: ‘Sí,
el Rabino.’ Umar le preguntó luego: ‘¿Qué te ha hecho decir lo que le has dicho
al Profeta?’ Zaid respondió: ‘Umar, he visto todos los signos de un profeta en
el rostro del Mensajero de Dios (
) excepto
dos: su paciencia y perseverancia anteceden a su ignorancia y la segunda, cuanto
más duro eres con él, más amable y paciente se torna, y ahora estoy
satisfecho. Umar, te tengo como testigo y atestiguo que no hay Dios excepto
Dios, mi Religión es el Islam y Muhammad (
) es mi
Profeta. También te tomo como testigo de que la mitad de mi riqueza –y yo estoy
entre los más ricos de Medina – la entregaré por la causa de Dios a la totalidad
de la comunidad. ‘Umar dijo: ‘No será posible distribuir tu riqueza a la
totalidad de la comunidad. La tendrás que distribuir a algunos de la comunidad
de Muhammad (
)’. Zaid
dijo: ‘Dije: entonces distribuiré (en proporción) riqueza a algunos de la
comunidad de Muhammad’. Zaid y Umar volvieron donde el Mensajero de Dios
(
). Zaid le
dijo: ‘Atestiguo que nada ni nadie merece ser adorado sino Dios, y que
Muhammad (
) es siervo y mensajero de Dios’. Así fue como creyó. Murió en la Batalla
de Tabuk cuando se enfrentaba al enemigo- que Dios tenga piedad con Zaid’.
(Ibn
Hibban #288)
Un ejemplo de perdón se hace
evidente cuando ofrece su amnistía total a la gente de La Meca después de la
conquista. Cuando el Mensajero de Dios (
) reunió a la gente que lo había
perseguido, torturado y abusado de sus compañeros, y los llevó afuera de la
ciudad de La Meca, y les dijo:
‘¿Qué
creen que tendría que hacerles?’ Ellos dijeron: ‘¡Tú eres un hermano y sobrino
bondadoso y generoso!’ Él dijo: ‘¡Retírense – son libres!’ (Baihaqi
#18055)
31.
Paciencia: El Mensajero de Dios (
) era un modelo de paciencia. Fue
paciente con su pueblo antes del Islam; ellos adoraban ídolos y actuaban
pecaminosamente. Él fue paciente y tolerante con la persecución y el daño que
los paganos de La Meca les causaron a él y a sus compañeros y buscó la
recompensa en Dios. También fue paciente y tolerante con el maltrato de los
hipócritas en Medina.
Fue un paradigma de paciencia
cuando perdió a sus seres queridos; su esposa Jadiyah, murió durante su vida.
Todos sus hijos murieron durante su vida, excepto Fátima. Su tío Abu Talib
también murió. El Profeta (
) fue paciente y buscó la
recompensa en Dios.
Anas b. Malik dijo:
‘Entramos
a la casa de Abu Saif – el herrero – con el Profeta (
). La
esposa de Abu Saif era la encargada de amamantar a su hijo Ibrahim. El Mensajero
de Dios (
) cargó a
su hijo Ibrahim lo abrazó y lo beso. Luego de un tiempo fue a ver nuevamente a
su hijo – quien estaba agonizando. El Profeta (
) comenzó
a llorar. Abdurrahmaan b. Auf dijo: ‘¡Profeta de Dios, tu también lloras!’. El
Mensajero de Dios (
) dijo:
‘Ibn Auf, esto es compasión’ – el Profeta (
) derramó mas lágrimas y dijo: ‘Los ojos derraman lágrimas,
el corazón se entristece pero solamente decimos lo que complace a nuestro
Creador. Estamos tristes por tu muerte, ¡Oh Ibrahim!’. (Bujari #1241)
32. Justicia y Equidad: El Mensajero de Dios (
) era justo y equitativo en todos
los aspectos de su vida, y en la aplicación de la Legislación Islámica (Shari'ah)
A’ishah dijo:
‘La gente
de Quraish estaba muy preocupada por la mujer Majzumi porque ella había robado. Conversaron
entre ellos y dijeron: ‘¿Quién puede interceder por ella ante el Mensajero de
Dios (
)?’
Finalmente dijeron: ‘Quién mejor para conversar con el
Mensajero de Dios (
) de este
asunto que Usamah b. Zaid, el muchacho mas apreciado por el Mensajero de Dios
(
)’. Entonces Usamah habló con el Mensajero de Dios, acerca de la mujer. El Mensajero de
Dios (
) le dijo: ‘¡Usamah! ¡Intercedes (en su beneficio para
desatender) uno de los castigos impuestos por Dios!
El
Mensajero de Dios
(
) se levantó y pronunció un discurso, en el cual dijo:
‘Pueblos que os precedieron fueron destruidos porque cuando
un noble robaba, lo dejaban libre; pero si un pobre lo hacia lo castigaban. ¡Por
Dios! Si Fátima, la hija de Muhammad robara, yo ordenaría que su mano fuera
cortada’.'
(Bujari #3288)
El Mensajero de Dios (
) era justo y equitativo y le permitía a otros vengarse si
él los lastimaba.
Usaid b. Hudhair dijo:
) paso a su lado y lo golpeó suavemente con una rama que
llevaba. El hombre exclamo: ‘¡Profeta de Dios! ¡Permítame vengarme!’ El Profeta
(
) dijo: ‘¡adelante!’ El hombre dijo: ‘¡Mensajero de Dios, tu
llevabas una vestimenta cuando me golpeaste, yo no!’. El Mensajero de Dios
(
) se levantó la parte superior de su vestimenta, y el hombre
besó su torso diciendo: ‘¡Yo sólo pretendía hacer esto, Mensajero de
Dios!’ (Abu Dawud #5224)33. Temerle a Dios, y ser
Consciente de Él: El Mensajero de Dios (
) era la persona mas consciente de Dios. Abdullah bin Masud
dijo:
‘[Una vez] el Mensajero de Dios
(
) me dijo: ‘¡Recita el Corán para
que pueda escucharte!’ Abdullah b. Masud dijo: ‘¿¡Lo recito para ti y a ti te
fue revelado!?’ El profeta (
) dijo:’Sí’. ‘Comencé a recitar
Surat an-Nisaa[8], hasta que llegué
al versículo:
(¿Qué pasará cuando traigamos a un testigo de cada comunidad
y te traigamos a ti [¡Oh, Muhammad!] como testigo contra éstos [los incrédulos
de tu pueblo]?)
[4:41]
Al escuchar este versículo, el Mensajero de
Dios (
) dijo: ‘¡Suficiente!’ Abdullah b.
Masud dijo: Gire y vi al Mensajero de Dios (
) llorando’.' (Bujari #4763)
A'ishah dijo:
‘Si el mensajero de Dios (
) veía nubes oscuras en el cielo; se paseaba inquieto hacia
atrás y hacia delante, salía de su casa y volvería a entrar. Cuando comenzaba la
lluvia, el Profeta (
) se relajaba. A'ishah dijo: le pregunté sobre eso y me
respondió: ‘No lo sé, podría ser como dice (El
Corán):
(Y cuando vieron una nube que se acercaba a sus valles,
dijeron: Ésta es una nube que nos trae lluvia. [Pero su Mensajero les dijo:] No,
es el castigo que pedíais que os sobreviniera. Entonces un viento les infligió
un doloroso castigo, y destruyó todo por orden de su Señor. Y cuando amaneció,
sólo podían verse sus moradas [vacías]; así castigamos a los
transgresores.)[9] [46:24-25]
34. Contento y riqueza de
corazón: Umar b. al-Jattab dijo:
‘Entré a la casa del Mensajero (
) y lo encontré sentado en una
alfombra. Tenía una almohada de cuero rellena de fibras. Una vasija con agua a
sus pies, y había algo de ropa colgada en la pared. El costado de su cuerpo
estaba marcado debido a la estera donde estaba recostado. Umar lloró cuando vio
esta realidad, pero el Mensajero (
) le preguntó: ‘¿Por qué lloras?’
Umar dijo: ’¡Profeta de Dios! ¡Kosroes y Cesar disfrutan de lo mejor de
este mundo, y tu sufres en la pobreza!’. Él dijo: ‘¿No te complace que ellos
disfruten lo mejor de este mundo, y de que nosotros disfrutaremos del Más
Allá?’ (Bujari #4629)
35. Deseos de bondad hasta con sus
enemigos: A'ishah dijo:
‘Le pregunte al Mensajero de Dios (
): “¿Has enfrentado un día mas duro
y difícil que el de la Batalla de Uhud?” Él contestó: ‘¡He sufrido mucho por tu
gente! Lo peor que he sufrido ha sido el día de al-‘Aqabah cuando hable con Ali
b. Abd Yalil b. Abd Kilaal (para recibir su apoyo y protección) pero me
abandonó. Cuando dejé el lugar estaba muy preocupado, camine –hasta que
llegué a un área llamada Qarn ath-Za'alib, levanté mi mirada al cielo y noté que
una nube me sombreaba. El ángel Gabriel (
) me llamó y dijo: ‘¡Muhammad! Dios
el Altísimo, ha escuchado lo que tu gente te ha dicho –y ha enviado al Ángel
encargado de las montañas, para que le ordenes lo que consideres’. El
profeta (
) dijo: ‘El Ángel encargado de las
montañas me llamó diciéndome: ‘¡Que la paz de Dios sea contigo! Muhammad, haré
lo que creas necesario. Si quieres puedo juntar las montañas Ajshabain y destrozar lo que hay entre ellas’. El
Mensajero de Dios (
) dijo: ‘No, podría ser que Dios
saque de entre ellas personas que crean en Dios y no le asocien a nadie’.
(Bujari #3059)
[1]
Un gran sabio del Islam que escribió muchos trabajos,
inclusive sobre la Biografía del Profeta.
[2] Qadhi Iyadh, en su libro
‘Al-Shifa bita’rifi Hoquqil-Mostafa’,
[3]
Según la etiqueta islámica, siempre se debe empezar por la derecha.
[4]
Un pueblo en las afueras de Medina.
[5]
Es prohibido en el Islam que los hombres utilicen oro.
[6]
Fue prohibido por Dios para el Profeta y su familia aceptar cualquier
forma de caridad.
[7] Biografía de Ibn Hisham,
Vol. 1, p.493 [Edición Árabe].
[8]
El cuarto capítulo del Corán.
[9] Bujari #3034.