Dijo Allah : (Di: Este es mi sendero; invito a [la adoración de] Allah con conocimiento; yo y quienes me siguen, ¡Glorificado sea Allah! Y no soy de los asociadores.) (12:108)

 

Después de mencionar el monoteísmo, sus virtudes y el temor a la idolatría, el autor indica con el título de este capítulo que quien obtiene este conocimiento no debe guardarlo para sí mismo, sino que se encuentra obligado a invitar a otros hacia Allah  y su religión con sabiduría y exhortaciones, porque éste es el camino de los profetas  y sus seguidores. Dijo Hasan Al Basrî después de recitar el dicho de Allah (¿Y quién expresa algo más bello que quien invita a los demás a Allah, y obra rectamente, y dice: Yo en verdad soy de los que se someten a Allah.) (41:33) “Ése es amado por Allah , su amigo, su elegido, Allah ha contestado a su súplica, y luego ha invitado a la gente a Su Camino, obrando piadosamente y diciendo: ‘Soy de los musulmanes’.”

 

Contó Abû Ya’far Ibn Yarîr que Allah  dijo a su Mensajero  (Di) Muhammad “esta invitación que hago es el camino del monoteísmo, de la sinceridad en la adoración, solamente para Allah , sin asociarle ídolos o deidades, obedeciéndole y abandonando todo acto de desobediencia. Éste es mi camino y mi sendero, único, sin asociados, con conocimiento de causa y certeza.”

 

Dijo Ibn Al Qaîîm sobre el significado de la Aleya (Convoca al sendero de tu Señor con sabiduría y bellas palabras. Arguméntales de la mejor manera. Tu Señor es Quien mejor sabe quien se extravía de Su camino y quien sigue la guía.) (16:125) “En esta Aleya, Allah, Glorificado sea, expuso los grados de la invitación (Da’ûah), definiendo tres grados distintos, dependiendo de la postura de la persona invitada. Si esta persona busca la verdad, investigando para llegar a ella, empeñado en encontrarla, entonces debe ser invitado con sabiduría. La segunda situación es aquella persona que no está interesada en la verdad, pero en caso de conocerla, modifica su posición. En este caso esta persona debe ser exhortada, con palabras que lo alienten (al bien) y lo atemoricen (del mal). Pero ante la tercera situación, una persona que niega la verdad y la desmiente, debe ser invitado con una discusión en buenos términos.”