EL Libro del monoteísmo

 

El monoteísmo (Taûhîd) puede dividirse en dos clases. La primera es el monoteísmo del conocimiento y la afirmación, también conocido como el del Señorío o Dominio (Taûhîd ar rubûbîah), que incluye el monoteísmo referente a los nombres y atributos (Taûhîd al asma’ ûa as sifât). La segunda clase es el monoteísmo de la invocación y el anhelo (Taûhîd at talab ûa al qasd), que también es conocido como el monoteísmo en la adoración (Taûhîd al ûlûhîah)

 

Dijo el sabio Ibn Al Qaîîm: “El monoteísmo al que llamaron e invitaron los Profetas  y el que enseñan los libros sagrados, es de dos clases distintas: El monoteísmo del conocimiento y la afirmación, y el de la búsqueda y la intención. El primero, significa la afirmación de la existencia dela Esencia Divina, Sus atributos, acciones y nombres, Su palabra que ha dirigido a quienes ha querido en Sus libros, la afirmación de Su decreto y veredicto, Su sabiduría. El Corán se ha explayado sobre esto en detalle, como en el comienzo de la Sura del Hierro (Hadîd), y en La Sura Taha, y el final de la Sura La Reunión (Al Hashar), el comienzo de la Sura La postración (As saydah), el comienzo también de la Sura La familia de Imran (Ali ‘Imrân), y toda la Sura La fe pura (Al Ijlâs) y otras.

 

El segundo tipo de monoteísmo es el que implica la Sura ( Di [¡Oh, Muhammad!]: ¡Oh, incrédulos! No adoro lo que adoráis. Ni vosotros adoráis lo que yo adoro. Y jamás adoraré lo que vosotros adoráis. Ni vosotros adoraréis lo que yo adoro. Vosotros tenéis vuestra religión y yo la mía.) y las palabras de Allah: ( Di: ¡Oh, Gente del Libro! Convengamos en una creencia común a nosotros y vosotros: No adoraremos sino a Allah, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como divinidad fuera de Allah. Y si no aceptan decid: Sed testigos de nuestro sometimiento a Allah.) (3:64). También alude a este significado el comienzo y el final de La Sura Los Grupos (Az zumur), así como el comienzo, medio y final de La Sura Los creyentes (Al mu’minûn), el comienzo y el final de la Sura Los lugares elevados (Al A’râf), casi la totalidad de La Sura Los ganados (Al An’âm). En realidad, todas las Suras del Qur’ân en distintas proporciones atestiguan estos conceptos, invitando y llamando a ellos.

 

Basándonos en ésto, concluimos que los textos del Corán aluden a la descripción de Allah, Sus Nombres y Atributos, es decir el monoteísmo (Taûhîd) del conocimiento, el cual sólo puede conocerse a través de la revelación; o aluden a la obligación de adorarlo sólo a Él, sin asociados, abandonando todo lo que es adorado salvo Él, es decir el monoteísmo (Taûhîd) de la invocación y el anhelo; o pueden, los textos, del Qur’ân aludir a órdenes y prohibiciones que representan las implicancias del monoteísmo; o pueden aludir a la recompensa generosa que recibirán los monoteístas, relatando cuanto les sucedió en vida al Profeta y sus seguidores y cómo han de ser premiados con el Paraíso, aludiendo de esta manera a la importancia del monoteísmo; o pueden también, los textos del Corán aludir a los politeístas, narrando cuanto cometieron en sus vidas y cómo han de sufrir el tormento en el Más Allá, aludiendo a modo de advertencia a quienes se encuentran fuera del monoteísmo.

 

El Corán sólo habla del monoteísmo, su importancia, sus implicaciones, su recompensa; y, en oposición, condena el politeísmo, su gente y su castigo.

 

Dijo el Sheîj Al Islâm[1]: “El monoteísmo que difundieron los profetas, comprende la afirmación de que la divinidad sólo corresponde a Allah , atestiguando que no existe más dios que Allah: Es decir, que no se adore sino a Él, no se encomiende sino a Él, no se alíe o enemiste sino por su causa, y que no obre sino para Él. Todo ésto implica afirmar de Allah  todo cuánto Él ha afirmado de sí mismo, ya sean nombres o atributos. Dijo Allah : (Vuestra divinidad es Única, no hay otra salvo Él, Clemente, Misericordioso.) (2:163) y dijo: (No adoréis a falsas divinidades. Por cierto que Yo soy la única divinidad.) (16:51) y dijo también: ([Sabed que] Quien atribuye copartícipes a Allah no tiene ningún fundamento válido, y tendrá que rendir cuenta de ello ante su Señor. Y por cierto que los incrédulos [el Día del Juicio] no triunfarán.) (23:117) y dijo: (Y pregunta a los enviados que mandamos antes de ti: ¿Por ventura, establecimos, fuera del Misericordioso, otro dios a quien adorar?) (43:45). Allah  nos informó que todos los Profetas y Mensajeros invitaron y llamaron a la humanidad a la adoración de Allah únicamente, sin asociados, por eso dijo : (Por cierto que tenéis un bello ejemplo en Abraham y sus seguidores. Cuando dijeron a su pueblo: No somos responsables de vosotros ni de lo que adoráis fuera de Allah. ¡Renegamos de vosotros! ¡Se ha evidenciado entre nosotros y vosotros la enemistad y el odio para siempre mientras no creáis en Allah solamente!) (60:4), y dijo sobre los politeístas: (Cuando se les decía: No hay más dios que Allah, se ensoberbecían. Y decían: ¿Vamos a dejar a nuestros dioses por un poeta loco?) (37:35,36), las menciones del Corán al respecto son innumerables.

 

No es el objetivo del monoteísmo (Taûhîd) la sola afirmación del monoteísmo del Dominio y el Señorío (Taûhîd Ar rubûbîah), es decir creer que sólo Allah  es el creador del Universo, tal como piensan algunos filósofos (islámicos) y algunos Sufíes. Éstos consideran que al afirmar este concepto con pruebas, han alcanzado, de hecho, el objetivo del monoteísmo (Taûhîd) en su totalidad. Pero la persona que afirme la existencia de la divinidad, y sus atributos divinos, negando de él cualquier imperfección, no será un monoteísta verdadero hasta que afirme que nada ni nadie tiene el derecho de ser adorado sino Allah, sin asociados. Porque la palabra “Divinidad” implica que merece ser adorado, y no significa que meramente posee el poder de crear. Pero los que limitan el significado de la palabra “Divinidad” a quien posee el poder de crear, haciendo el objetivo del monoteísmo esta mera afirmación, tal como se narra de Abû Hasan Al Ash’arî (antes de que se retractara) y quienes lo siguieron, no comprenden la realidad del monoteísmo con el que fue enviado el Profeta . Porque los árabes politeístas, idólatras afirmaban que Allah  era el creador de todas las cosas, y a pesar de ello, seguían siendo idólatras. Dijo Allah : (La mayoría no cree en Allah sino como asociadores politeístas.) (12:106). Los Salaf [2] dijeron sobre la interpretación de esta Aleya: “Si les preguntas: ¿Quién ha creado los cielos y la tierra? Te responderán: ‘Allah’. Pero a pesar de ello, adoran a otros”. Dijo Allah : (Sin embargo, [los incrédulos] dicen lo mismos que dijeron sus antecesores: Cuándo muramos y nos convirtamos en polvo y huesos no seremos resucitados. Esto ya se nos prometió antes, a nosotros y a nuestros padres; no es más que una fábula de nuestros ancestros. Pregúntales [¡Oh, Muhammad!]: ¿A Quien pertenece la Tierra y lo que existe sobre ella, si lo sabéis? Sin duda dirán: A Allah. Diles: ¿Cómo entonces no recapacitáis? Pregúntales: ¿Quién es el creador de los siete cielos, y el Señor del Trono grandioso? Sin duda dirán: Allah. Diles: ¿Cómo entonces no Le teméis? Pregúntales: ¿Quién tiene en Sus manos la soberanía de todas las cosas, y puede amparar a quien Él quiere y nadie puede protegerse de Su castigo [si así lo decreta], si lo sabéis? Sin duda que dirán: Allah. Diles: ¿Cómo entonces deliráis [y os apartáis de la verdad]?) (23:81-89) Por lo que no todo aquél que afirma que Allah  es el Creador y Señor de todas las cosas, lo adora sólo a Él, sin asociarle nada ni nadie, sin rogar ni poner sus esperanzas más que en Él. En realidad, la mayoría de los asociadores, politeístas e idólatras afirman que Allah  es el Creador de todas las cosas, pero al mismo tiempo afirman la intercesión de sus ídolos, asociando de esta manera a Allah otras divinidades en la adoración. Dijo Allah : (¿Acaso tomarán un intercesor fuera de Allah? Di: Pero ¿Acaso poseen algo, o piensan? Di: Es de Allah la intercesión toda; suyo es el reino de los cielos y la tierra; luego a Él retornaréis.) (39: 43,44) y dijo: (Adoran en vez de Allah lo que no puede perjudicarles ni beneficiarles en nada, y dicen: Éstos son nuestros intercesores ante Allah. Diles: ¿Acaso pretendéis informarle a Allah algo que suceda en los cielos o en la tierra que Él no sepa? ¡Glorificado sea! Él está por encima de lo que Le asocian.) (10:18) y dijo también: ([Se les dirá:] Os habéis presentado ante Mí solos, y [desnudos] como estabais al nacer. Y tuvisteis que dejar atrás [en la vida mundanal] lo que os concedimos [de bienes materiales]; y no vemos que estén con vosotros los intercesores que pretendíais eran socios [de Allah en la adoración, y que intercederían por vosotros]. Se ha roto vuestro vínculo [con ellos] y desvanecido aquello que creíais.) (6:94), y dijo: (Hay hombres que toman, en lugar de Allah, a otros que equiparan a Él, y los aman como es propio amar a Allah.) (2:165) por eso es que encontramos entre los idólatras y los politeístas quienes se postran ante el sol, la luna, los planetas y las estrellas, rogándoles y realizando por ellos ritos de ayuno y sacrificios. Luego dicen: “Ésto no es politeísmo ni idolatría, porque el politeísmo se concreta si creemos que ellos son quienes rigen nuestras vidas, pero si sólo los consideramos intermediarios o agentes[3] no somos idólatras”. Pero es algo claro y evidente, sabido y conocido en el Islam, que todo eso es, necesariamente, politeísmo e idolatría.



[1] N del T: Cuando es mencionado este apelativo se refiere al Sheîj Ibn Taîmîah.

[2] La palabra “Salaf” alude a los musulmanes de las primeras generaciones, y  a todo aquel que siga su metodología en la comprensión y aplicación de los textos divinos.

[3] N del T: Nuestros contemporáneos dicen: “Nosotros solo adoramos a Dios y ‘veneramos’ a los santos y a la virgen, para que rueguen por nosotros.”


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