2.
LA RELACIÓN ENTRE 'AQÎDAH, îMÂN
Y SHARÎ'AH
La
relación entre 'Aqîdah e îmân
En el Corán, Allah
elogia al îmân
(fe) y a las personas de fe en los siguientes versículos:
(Se aproxima la hora en que los hombres deberán comparecer [ante Allah para ser juzgados], mientras que ellos se muestran indiferentes alejados del Mensaje.) (21:1)
(Esos son quienes
siguen la guía de tu Señor y quienes triunfarán.)
(2:5)
Allah
les promete el Paraíso:
(Todos éstos serán
quienes heredarán el Paraíso, en el que morarán eternamente.)
(23:10-11)
El îmân (fe) al que se refieren estos versículos no es la 'aqîdah (creencia). La 'Aqîdah es la base y el cimiento del îmân. El îmân es la fe que firmemente se establece y se arraiga en el corazón, que se enuncia con palabras y se traduce en obras.
La creencia que reside en el corazón pero no tiene manifestación visible es una creencia vacía, nula y fría, que no merece ser llamada 'Aqîdah. Vemos numerosas personas que conocen la verdad, pero que no viven acorde a ella. Otros se resisten a la verdad que conocen, de la misma manera que Iblís, que a pesar de que tuvo acceso a las grandes verdades universales con certeza, conoció Allah y supo de la veracidad de los Mensajeros y los Libros, se condenó oponiéndose a ella.
El Faraón se encontraba completamente seguro que los
milagros realizados por Moisés provenían de Allah
, pero los negó por orgullo y
arrogancia. Dice Allah
sobre
él:
(Y a pesar de estar
convencidos [de la verdad de los signos], los negaron injusta y
arrogantemente.)
(27:14).
Moisés se había dirigido al Faraón diciéndole:
(Tú sabes bien que sólo el Señor de los cielos y de la tierra ha enviado estos signos claros.) (17:102)
La Gente del Libro sabe que Muhammad es el Mensajero enviado por su Señor:
(conocen al Mensajero como conocen a sus propios hijos…) (2:146) pero se niegan a admitirlo y creer en él.
Abû
Tâlib dijo al Mensajero de Allah como excusa para no creer:
“Sé que la religión de Muhammad es la religión más pura del mundo, y si no fuera por el miedo al reproche y la calumnia me verías reconocerla abiertamente”.
La fe no significa solamente reconocer la existencia de Allah, sino que es creer en el corazón, corroborar esa creencia mediante las palabras, y adoptar la forma de vida prescripta por Allah.
Por
eso, los Salaf dijeron: “El îmân
(fe)
es creer en el corazón, proclamar esa creencia con las palabras, y ponerla en
práctica con los miembros del cuerpo”.
La relación entre 'aqîdah y sharî'ah
La
fe, como hemos expresado anteriormente, tiene dos condiciones esenciales: La
creencia profundamente arraigada en el corazón, y hechos que la manifiesten. Si
alguno de estos dos componentes esenciales no se encontrara presente,
demostraría la nulidad o desequilibrio de la fe (îmân).
La fe es como un árbol bondadoso, fuerte, firmemente arraigado en la tierra, con fuertes ramas que se elevan al cielo, cargado de abundantes frutos. La fe (îmân) es el árbol, sus raíces son la creencia ('aqîdah) profundamente arraigada en el corazón, y su tronco, ramas y frutos son las obras y acciones.
Indudablemente,
si las raíces son arrancadas el árbol morirá. De igual manera la fe
(îmân)
dejará de existir si la creencia ('aqîdah) es extirpada. Si el tronco y
las ramas son cortados, el árbol se debilitará, y hasta puede morir, porque la
presencia de ramas y hojas es esencial para la existencia del árbol. De igual
manera, si las obras son abandonadas totalmente o en parte, la fe
(îmân)
disminuirá o desaparecerá.
Especial atención a las obras
Es de esencial importancia prestar atención a las obras que Allah nos ha ordenado o incentivado a realizar, como también abstenerse de cometer aquello que Él nos ha prohibido, porque esto es parte del îmân (fe). Cometer lo prohibido, aun cuando sea sólo algo pequeño, disminuye proporcionalmente el îmân (fe).
Debemos
mencionar aquí el peligro que corren aquellos que son descuidados con sus obras,
y se apartan de la Sunnah del Profeta ,
llegando al punto de describir
algunos asuntos de la Sunnah o la religión islámica como intrascendentes o
insignificantes. Le rogamos a Allah
que guíe y perdone a estas personas, porque todo en el Islam es importante y
nada es insignificante, aunque existen distintos asuntos que varían en su grado
de importancia.
Esto
no significa que no debemos prestar atención a las prioridades en el
conocimiento, las obras y la difusión del Islam. Sobre esto no caben dudas. Sino
que mi denuncia es hacia la negligencia de quienes abandonan asuntos
tendenciosamente, por considerarlos menores, así como critico a aquellos que
exageran en la aplicación de cada concepto de la Sunnah del Profeta Escogido .
La
actitud de ‘Omar Ibn Al Jattâb
,
luego
de ser apuñalado, me impresiona profundamente. Un joven vino a verlo, y al
retirarse ‘Omar observó que arrastraba su vestimenta por el suelo.
Entonces le llamó y le dijo: “Sobrino, alza tu vestido, porque es más higiénico
y más agradable a tu Señor”. La proximidad de la muerte no le impidió decir al
joven algo que muchas personas consideran hoy en día insignificante.