Resumen de los atributos divinos que son mencionados en los textos sagrados del Corán y la Sunnah

 

El Ser o Esencia de Allah (dhât)

 

Allah, glorificado sea, tiene un ser o una esencia que se caracteriza por la perfección y no es limitado. Dice Allah en el Corán describiéndose a sí mismo:

 

(¡Allah! No existe divinidad alguna excepto Él, Viviente, Inmanente, no lo toma somnolencia ni sueño.) (2:255)

 

(Di [¡Oh, Muhammad!]: Él es Allah, la única divinidad. Allah es el Absoluto [de Quien todos necesitan, y Él no necesita de nadie]. No engendró, ni fue engendrado. No hay nada ni nadie que se asemeje a Él.) (112:1-4)

 

Cuando los incrédulos intentaron matar a Jubaib, éste compuso los siguientes versos poéticos:

 

No me preocupa si soy asesinado por ser musulmán.

Ni me importa cómo he de morir.

Porque puede que la esencia de Allah, si así lo quiere,

bendiga mi cuerpo esparcido .[1]

 

El ser de Allah  no tiene la misma naturaleza que la esencia de Sus criaturas, de la misma manera que Sus atributos divinos difieren de los atributos de cualquier ser creado. Allah es Perfecto como nadie puede serlo, mientras que todo ser creado es imperfecto de una manera u otra, siendo el menor grado de imperfección la necesidad de otros seres para la subsistencia.

 

Dice Allah en el Corán negando toda similitud entre Él y Su creación:

 

(No hay nada ni nadie semejante a Allah, y Él es Omnioyente, Omnividente.) (42:11)

 

Su "Yo" (nafs)

 

Allah tiene un "Yo" acorde a Su Perfección y Majestad, un "Yo" que no es comparable al “yo” de los seres creados.

 

Dice Allah en Su Libro:

 

(Cuando se presenten ante ti aquellos que creen en Nuestros signos diles: ¡Que la paz sea con vosotros! Vuestro Señor a decretado a sí mismo (nafsihi) que Su misericordia esté por encima de Su ira. Quien de vosotros cometa una falta por ignorancia, y luego se arrepienta y enmiende, [sepa] que ciertamente Él es Absolvedor, Misericordioso.) (6:54)

 

Allah en este versículo nos informa que tiene un “yo” y que ha prescrito para sí mismo la misericordia.

 

Esto también se menciona en otra Aleya:

 

(Pregúntales [a los idólatras]: ¿A quién pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra? Di: Pertenece a Allah. El ha decretado a sí mismo (nafsihi) que Su misericordia esté por encima de Su ira.) (6:12)

 

El Mensajero de Allah explicó esta prescripción. En un Hadîz narrado por Abû Hurairah , el Profeta dijo: "Cuando Allah decretó Su creación, escribió junto a su Trono: “Mi Misericordia es mayor que Mi ira." [2]

 

Todos los profetas afirmaron la existencia del “yo” o “alma” de Allah . Jesús  dijo a Allah:

 

(Tú conoces lo que encierra mi alma, mientras que yo ignoro lo que encierra la tuya. Tú eres Quien conoce lo oculto.) (5:116)

 

Allah dijo a Su Profeta Moisés :

 

(Y luego de permanecer unos años en Madian regresaste por decreto Nuestro ¡Oh, Moisés! Y ciertamente te he elegido para Mí.) (20:40-41)

 

Allah se acuerda de aquellos que Lo recuerdan siempre. Al Bujâri y Muslim narraron de Abû Hurairah que el Mensajero de Allah dijo:

 

"Dice Allah: Yo soy con Mi siervo como él cree que soy. Estoy con él cuando me recuerda. Si Me recuerda a solas lo recuerdo a solas. Si Me recuerda en una reunión, lo recuerdo en una reunión mejor." [3]

 

Recordar a Allah complace a la “alma” de nuestro Señor. Según un Hadîz narrado por Muslim, de Ibn ‘Abbâs de Yuairiiah que el Profeta salió de su morada temprano por la mañana luego de la oración del amanecer (Fayr), y ella se encontraba en el lugar de oración que había destinado en su casa. A media mañana el Profeta regresó, y ella todavía se encontraba sentada allí. Él le preguntó: "¿Continúas en la misma posición desde que te dejé?" Ella respondió: “Si.” El Profeta  le dijo: "He repetido tres veces luego de irme de aquí cuatro frases que si fueran puestas en un plato de la balanza y en el otro plato todas las invocaciones que has hecho desde esta mañana, las primeras pesarían más. Éstas son: “Glorificado y alabado sea Allah como Le complace a sí mismo, tanta veces como el número de cosas que ha creado, tanto como el peso de Su Trono y la cantidad de Sus palabras” (subhânallahi ua bi Hamdihi ‘adada jalqihi ua rida nafsihi ua zinata ‘arshihi ua midâda kalimâtih)[4]



[1] Sahîh Al Bujâri bi Sharh Fath al Bâri', 13/381

[2] Mishkâh al Masâbîh, 1/726, no. 2364

[3] Mishkâh al Masâbîh, 1/693, no. 2264

[4] Narrado por Muslim, 4/2090, no. 2726