(1) ‘AQÎDAH: DEFINICIONES
'Aqîdah: significado y uso
La palabra “'aqîdah (creencia o doctrina)” es constantemente repetida en las conversaciones cotidianas. Oímos decir: “yo creo tal cosa” o “esa creencia es sana” o “nuestras diferencias son doctrinales” y tantos otros ejemplos.
¿Qué es lo que las personas quieren decir con esta palabra? ¿Qué significa esta palabra en el idioma árabe? ¿Cuál es el concepto de 'aqîdah según el Islam?
La palabra 'aqîdah alude a aquellas cosas que las personas afirman en sus corazones y creen o aceptan como verdaderas. Las creencias son conceptos que se sostienen como ciertos, sin dudar de ellos.
En el idioma árabe, el significado de la palabra 'aqîdah (o su raíz ‘aqd) gira entorno al concepto de adhesión, certeza y afirmación.
En el Corán, Allah dice:
(Allah no os castigará por los juramentos [que hagáis] sin intención, pero sí por los que hayáis hecho deliberadamente ['aqqadtum]) (5:89)
Un juramento deliberado es aquel en el que hay resolución y determinación, a diferencia del juramento involuntario que puede expresarse con palabras pero sin verdadera intención.
La 'aqîdah es tan importante como la sharî'ah, porque el Islam está basado en ambos. La palabra sharî'ah alude a las obligaciones que nos enseña el Islam, como los actos de culto y las relaciones sociales.
La 'aqîdah reside en el corazón
La
'aqîdah
no es un acto, sino que representa aquellos conceptos que
el musulmán debe conocer y creer en su corazón, porque Allah los ha revelado en
Su Libro a través de Su Profeta .
Los principios básicos de la 'aqîdah que Allah nos ordena creer se encuentran mencionados en el siguiente versículo:
(El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor. Todos creen en Allah, en Sus Ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros. No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros. Y dicen: Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, pues ciertamente a Ti volveremos.) (2:285)
El Profeta
definió esta creencia en el conocido Hadîz de
Yibrîl (ángel
Gabriel), donde dijo:
“El Îmân (la fe) es creer en Allah, Sus ángeles, Sus Libros, Sus Mensajeros, y la resurrección” .
En resumen, la 'aqîdah en el Islam alude a los conocimientos auténticos transmitidos por Allah y Su Mensajero que el musulmán debe creer en su corazón.
'Aqîdah
es creer sin la
más ínfima duda
Para que los principios conformen una doctrina ('aqîdah) se debe creer en ellos firmemente, sin ninguna duda. Si existe algún elemento de duda, entonces estos principios son una mera especulación o idea, pero no una firme creencia. En el diccionario árabe Al Mu'yam al uasît se menciona: “'Aqîdah: Dícese de una creencia firme de la que no se duda en absoluto”. La evidencia (dalîl) de esta afirmación se encuentra en los versículos siguientes:
(Por cierto que los verdaderos creyentes son quienes creen en Allah y en Su Mensajero y no dudan… ) (49:15)
(Este Libro [el Corán], en el cual no hay duda, es una guía para los piadosos.) (2:1-2)
(¡Señor nuestro! Tú eres Quien reunirá a los hombres el Día sobre el cual no hay dudas.) (3:9)
Allah criticó a los idólatras por sus constantes dudas:
(No creen en Allah ni en el Día del Juicio; sus corazones están llenos de dudas, y por ello vacilan.) (9:45)
Las creencias son parte de lo oculto
Puede notarse que las creencias que todo musulmán debe
obligatoriamente sostener, son intangibles y forman parte de lo oculto. A este
concepto alude Allah
cuando elogia a los creyentes:
(Aquellos que creen en lo oculto…) (2:3)
Allah es para nosotros intangible, así como lo son Sus ángeles y
el Día del Juicio. Con respecto a Sus Libros y profetas, si bien éstos son
visibles, la creencia de que ellos provienen de Allah, es decir que los Profetas
fueron enviados por Allah y que asimismo los Libros fueron revelados por Él, es
algo también intangible.
Creencias verdaderas y creencias falsas
Todas las religiones y escuelas de pensamiento tienen
creencias que influyen inevitablemente en sus vidas. Esto se aplica a individuos
así como a sociedades.
Desde el principio de la creación hasta el Día del Juicio
Final, las creencias son de dos tipos:
(a) La
doctrina ('aqîdah) correcta, que es aquella que difundieron los profetas
enviados. Esta doctrina ha sido una sola a lo largo de los años, porque fue
revelada por Allah, el Sapientísimo, el Omnisciente. No puede siquiera imaginarse que esta
creencia difiera de un Profeta a otro, o de un tiempo a otro.
(b) Doctrinas falsas, que son, de hecho, numerosísimas. Son falsas por ser el producto del pensamiento e intelecto humano. No importa qué grado de desarrollo alcance la humanidad, su conocimiento será siempre limitado e influenciado por las costumbres, las tradiciones y los pensamientos que la rodean.
Existen también creencias falsas que son el resultado de la distorsión, los cambios y la alteración, como es en la actualidad el caso de las creencias judías y cristianas. Estas doctrinas fueron tergiversadas hace ya mucho tiempo, y corrompidas como resultado de dicha distorsión, aunque originalmente ambas eran doctrinas correctas.
¿Cuál es la verdadera doctrina?
La verdadera doctrina ('Aqîdah) hoy en día no se encuentra sino en el Islam, porque ésta es la religión que Allah ha garantizado proteger.
Dijo :
(Ciertamente Nosotros hemos revelado el Corán y somos Nosotros sus custodios.) (15:9)
Las creencias de otras religiones, aunque puedan contener ciertos aspectos de la verdad, no representan la verdad completa en sí misma.
Quienquiera conocer la verdadera creencia ('Aqîdah) no ha de encontrarla en el judaísmo o el cristianismo, ni en las palabras de los filósofos. Hoy sólo se encuentra preservada en el Islam, en sus fuentes: el Corán y la Sunnah, pura, clara y brillante, convincente al intelecto del ser humano, capaz de llenar el corazón de fe, certeza, luz y vida.
(Te hemos revelado el Corán por Nuestro designio; tú no conocías los Libros [revelados anteriormente] ni la fe [en los preceptos divinos], pero hicimos que él fuera una luz con la que guiamos a quienes queremos de entre Nuestros siervos…) (42:52)
La importancia y necesidad de la doctrina
islámica
La doctrina islámica es tan esencial para el ser humano como el agua y el aire. Sin esta guía estará perdido y desconcertado. ¿Es la doctrina islámica la única capaz de contestar las preguntas que siempre han preocupado al ser humano, y que en ocasiones lo frustran? ¿Cuál es mi origen? ¿Cuál es el origen del Universo? ¿Quién es su Creador? ¿Cuáles son Sus atributos? ¿Con qué objetivo creó al universo y a la humanidad? ¿Cuál es nuestra función en este universo? ¿Cuál es nuestra relación con el Creador que nos creó? ¿Hay otros mundos invisibles más allá de éste que podemos ver? ¿Existen acaso otros seres inteligentes aparte del ser humano? ¿Existe otra vida después de ésta? ¿Si la respuesta es positiva, cómo es esa vida?
No existe otra creencia hoy en día aparte del Islam que pueda contestar todas estas preguntas de manera clara y convincente. Toda persona que no conozca la doctrina islámica no es diferente de este pobre poeta que declara su ignorancia:
Vine, no sé de dónde, pero vine
Vi un camino ante mí, y lo seguí
Continuaré marchando por ese camino, me
guste o no
¿De dónde provengo? ¿Cómo encontré este
camino?
Lo ignoro
¿Soy nuevo o antiguo en este universo?
¿Soy libre o prisionero encadenado?
¿Controlo mi propio destino en esta vida, o
soy controlado por él?
Cómo desearía saber, pero
Lo ignoro
¿Mi camino, cuál es mi camino? ¿Será largo o
corto?
¿Estoy ascendiendo, o descendiendo?
¿Estoy atravesando esta vida, o es la vida
la que está corriendo?
¿O estamos ambos detenidos y es sólo el
tiempo lo que transcurre?
Lo ignoro
Me pregunto: Cuando pertenecía al mundo
inadvertido, y me encontraba seguro,
¿Acaso sabía que estaba allí?
... ¿Qué surgiría y sería un ser humano?
O, me pregunto... ¿Será que no sabía nada?
Lo ignoro
Me pregunto, antes de ser un ser humano
completo,
¿Pertenecía a la inexistencia, o sólo era
una posibilidad, algo?
¿Existe respuesta a este misterio? O he de
permanecer eternamente
ignorando ¿Por qué ignoro?
Lo ignoro
¡Qué confusión! ¡Qué ansiedad causa esta incertidumbre que aflige al alma humana! ¿Acaso los niños de esta generación, que han perdido el conocimiento de las "grandes verdades" universales sin las cuales sus vidas no pueden completarse, merecen sufrir estas inquietudes en sus corazones? Imposible comparar tal situación con la del musulmán que conoce todas estas verdades, a través de las cuales alcanza la paz y la serenidad, viajando por un camino recto hacia una meta definida y clara.
Reflexión sobre las palabras de este pobre poeta acerca de la muerte y el destino final de cada individuo:
¿Si la muerte es un castigo, por qué pecado es castigada el alma santa?
¿Si es un premio, qué bendición merece el
alma promiscua?
Si no existe premio o castigo en ella,
¿Entonces cuál es el objetivo de las
palabras: pecado y virtud?
Lo ignoro
Si la muerte es un sueño luego de la vida,
¿Por qué no permanecemos despiertos?
¿Por qué el hombre no sabe cuándo ha de
partir?
¿Cuándo este secreto se revela?
Lo ignoro
Si la muerte es un sueño para descansar en
paz
Y una liberación de las cadenas, un
principio en lugar de un fin,
¿Entonces por qué yo no amo ese sueño?
¿Por qué el alma se ahuyenta de ella?
Lo ignoro
Luego de la tumba, tras la muerte, ¿seremos
acaso resucitados?
¿Vida y eternidad, o sólo desaparición y
olvido?
¿Acaso todos dicen la verdad, o algunos
mienten?
¿Es acaso verdad que algunas personas
conocen las respuestas?
Lo ignoro
Si soy resucitado luego de mi muerte, física
y espiritualmente,
¿Me pregunto, seré resucitado sólo en parte
o completo?
¿Me pregunto, seré resucitado niño o adulto?
¿Entonces, acaso me reconoceré al ser
resucitado?
Lo ignoro
Este poeta ignora su destino, el destino que todo ser ha de alcanzar, pero quiere conocerlo. Vemos el dolor del poeta porque no sabe cuál será su destino y lo qué pasará con su ser. Se aleja de la verdad, su corazón está lleno de tristeza y pesar. ¡Cuántas personas similares a este poeta hay en el mundo! Algunos pueden expresar su tristeza y confusión, pero otros sólo sufren, y sus pensamientos lloran atrapados en sus almas sin respuestas.
‘Lo ignoro’ es su respuesta a estas preguntas eternas. Pero estas no son palabras exclusivas de este poeta. Sócrates, el gran pensador y filósofo, dijo: “Si hay algo que no ignoro, es el hecho de que no sé”. De hecho, el escepticismo es una antigua escuela de pensamiento filosófico.
Sólo a través de la guía del Islam el ser humano alcanza el conocimiento a las preguntas: ¿de dónde vine? ¿Hacía dónde voy? ¿Cuál es el objetivo del universo? Sólo así se alcanza la certeza y la fe. Sólo así se diferencia entre aquellos que saben y aquellos que no saben:
(¿Acaso quien camina cabizbajo y
tropezando [sumergido en la incredulidad] está mejor encaminado que quien
transita erguido [firme en la fe] por el sendero recto?)
(67:22)