LA PLEGARIA FÚNEBRE
Se define la plegaria fúnebre como un FARD KIFAIA “deber colectivo” hecho por algunos, quedando los demás miembros de la comunidad exentos.
La misma
consiste en los siguientes pasos sucesivos:
1-
Takbirat ul Ihrám (de apertura) ALLAHU AKBAR, seguida por la recitación de Al
Fátiha.
2- La 2da
Takbira, luego seguida por Salatul Ibrahimía.
3- La 3ra
Takbira, seguida por una súplica por el difunto.
4- La 4ta
y última Takbira, seguida por una súplica general o amplia. Y finaliza la
plegaria con una o dos Taslima (Assalamu ‘aleikum).
La manera
de realizar esta plegaria es muy peculiar, se hace de pie (calzado, si no se
estuviese en un piso alfombrado), sin Ruku’ (inclinación) ni Suyud
(prosternación).
Puede realizarse en una mezquita, en un salón, o bien en el solar del
cementerio (dedicado a la oración funeraria o Musalla) o en su defecto, en
cualquier lugar antes de proceder al entierro, e incluso después de éste, si
por algún motivo no se hubiere podido realizar la plegaria.
CÓMO SE REALIZA SALAT UL YANAZA
Se coloca
el féretro en el suelo, en sentido perpendicular a la Qibla (dirección hacia
la Meca) y el Imám (ó quien oficie de guía religioso), se sitúa detrás
del féretro (preferiblemente detrás de la cabeza del difunto si es varón o
detrás de la parte media del cuerpo, si es mujer).
Ver figura:

Los demás
se ponen de pie, en hileras detrás del Imám.
La condición exigible es que todos los que hagan esta oración deberán
tener la ablución, (como se realiza para las oraciones tradicionales). En
caso de no tenerla hecha, y que el tiempo apremie hacerla, entonces se
sustituye por el TAIAMMUM (ablución alternativa, explicada anteriormente). El
Taiammum es válido, tanto para la ablución mayor como para la menor.
Cumplidos estos requisitos indispensables, y:
a)
Ordenados los participantes para la plegaria, el Imám antes de dar comienzo a
la misma, suele explicar en voz alta la manera de realizar esta oración. Luego
expresa la intención (Níia) de efectuarla, y exclama la llamada de
apertura: Allahu Akbar (Takbirat ul Ihrám), elevando las manos hasta la
altura de sus orejas.
Los seguidores del Imám (Ma'mumún) lo seguirán paso por paso.
b)
Todos recitarán susurrando el pasaje de la apertura del Corán: Surat ul Fátiha:
Bismillahi Rahmáni Rahím
(En el nombre de Dios, Clemente, Misericordioso)

Alhamdulillahi
Rabbil ‘Alamín
(Alabado sea Dios, Creador del Universo)

Arrahmánir
Rahím
(Clemente, Misericordioso)

Máliki
Iaumiddín
(Soberano en el Día del Juicio)

Iiáka
Na‘budu Ua Iiáka Nasta‘ín
(Solo a Tí adoramos y de Tí imploramos ayuda)

Ihdinas
Sirátal Mustaqím
(Guíanos por el sendero recto)

Sirátal
Ladhína An‘amta ‘Aleihim Gairil Magdúbi ‘Aleihim Ualad dalím
(El sendero de quienes agraciaste, no el de los execrados ni el de los
desviados)

Amín
(Amén).

Esta sura es la única de obligada recitación en el idioma litúrgico musulmán, o sea el idioma árabe.
c) Terminada Al Fátiha, exclama el Imám otra Takbira (ALLAHU AKBAR) como en el paso anterior, luego pronuncia en voz baja As Salauát ul Ibrahimía en árabe, o en su defecto en castellano o cualquier otro idioma: Allahuma sal-li ‘Ala Muhammadin Ua ‘Ala ali Muhammadin, Kama Sal-laita ‘Ala Ibrahima Ua ‘Ala ali Ibrahima. Ua Barik ‘Ala Muhammadin Ua ‘Ala ali Muhammadin, Kama Barakta ‘Ala Ibrahima Ua ‘Ala ali Ibrahima Fil ‘alamina Innaka Hamidun Mayid.
(Señor nuestro, colma con tu gracia a Muhammad y a la familia de Muhammad, como colmaste con tu gracia a Abrahám y a la familia de Abraham. Y bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad como bendeciste a Abraham y a la familia de Abraham. Ciertamente Tú eres Loable, Majestuoso).

Este
pasaje de oraciones, se recita al final de cualquier plegaria, antes de
finalizar
con At Taslima: (Assalamu Alaikum ua Rahmatullah).

d) Finalizada la recitación de las oraciones mencionadas en el párrafo anterior, exclama el Imám otra vez: Allahu Akbar, luego cada participante de la oración realizará para sí, una súplica por el difunto en árabe o en otro idioma, por ejemplo:
Allahummagfir lahu Uarhamhu Ua nayyihi min ‘Adhábil Qabr, Uamhu Jataiáhu Ua Da‘if Fi Hasanatihi, Ua‘fu ‘anhu, Ua uassi‘ Fi Qabrihi, Ua Adjilhu Fasíha Yannátik.
(Señor
nuestro, ten misericordia con él y perdónalo, sálvalo del castigo de la
tumba
Perdónale sus pecados y multiplica sus buenas obras. Indúltalo, haz de su
tumba un
refugio feliz. Ingrésalo a Tu divino paraíso).

Si el
difunto es de corta edad se puede añadir:
Allahumma y‘alhu Rahmatan li abauaihi, Ua Salafan Ua Dhujran, Ua
Shafi‘an Ua Zaqqil Bihi Mauazinahuma.
(Señor
consuela a sus padres, recompénsales y haz de su hijo un intercesor para
ellos ante Ti).

e) La cuarta fase de esta plegaria, comienza con una cuarta y última exclamación (Takbir) por parte del Imám, seguido siempre por los demás participantes, luego cada uno hará un súplica general por breves momentos, por ejemplo:
Allahumma
Nauuir ‘Uqulana, Uahdina ‘Alas Sirátil Mustaqím
Ua tauaffana Muslimin, Ua adjilna Fi Yannatik
(¡Señor! Ilumina nuestro pensamiento y guíanos por el sendero recto. Haznos morir como musulmanes, e ingrésanos en Tu paraíso).

Luego el Imám finaliza la plegaria con At Taslima de Clausura (Assalamu ‘Aleikum ua Rahmatullah) girando su cabeza hacia la derecha, o bien hacia la derecha y luego hacia la izquierda.
Quien haya
perdido parte de la plegaria fúnebre, podrá seguir al Imám en lo que resta de
la misma, y cuando el Imám finaliza, el participante completará la Takbiras no
realizadas, es decir al final debe completar las cuatro Takbiras. En caso
de temerse por falta de tiempo, y que el féretro sea trasladado antes de
recuperarse la Takbira faltante, no será necesario completarla siendo
suficiente lo realizado hasta el momento, es decir, se termina la plegaria con
el Imám.
EL
CORTEJO FUNEBRE
(Tashií al Yanaza)
El cortejo fúnebre es una manifestación de despedida digna a un miembro de la comunidad islámica, cualquier cortejo fúnebre sea de un musulmán o de cualquier seguidor de otra religión, es digno de rendir homenaje ante su desaparición.
Algunos Compañeros del Profeta (PyB) se ponían de pie y guardaban silencio, al pasar un cortejo delante de ellos, fuese o no un musulmán.
Es recomendable acompañar al difunto hasta que sea enterrado y rezar por su alma. Es digno de quienes acompañan al cortejo hacer un examen de conciencia ante el significado de la muerte y el destino final de todo ser viviente. Deberán recordar que algún día ellos serán los trasladados y rendirán cuentas de su obra en este mundo ante Allah -Subhanahu ua Ta‘ala-
TRASLADO
DEL FÉRETRO
El traslado de los restos de un fallecido de una ciudad a otra es un hecho
reprobable.
El traslado debe efectuarse cuanto antes hacia la mezquita, la funeraria o hacia
el cementerio donde se realizará la oración fúnebre.
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