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Historia del Islam

Capítulo I

El Islam y los musulmanes

La mayoría de las doctrinas filosóficas o las religiones se denominan en base a su supuesto fundador u objeto principal de veneración. Así tenemos un sinnúmero de nombres de religiones o doctrinas filosóficas: Buda-Budismo, Judá-Judaísmo, Marx-Marxismo, etc.

            El Islam, sin embargo, recibió su nombre directamente de Dios en el Sagrado Corán: “Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra forma de adoración.[1]” (5:3)

Otro aspecto importante es que la palabra árabe “Islam” es una palabra que proviene de un verbo: “aslama” que es la acción de entregarse y someterse voluntariamente y pacíficamente. Esto significa que el Islam es más que un ideal abstracto o el seguimiento de un líder; es una acción concreta: entregarse voluntariamente a Dios, obedeciendo Sus mandamientos y sometiendo nuestras acciones a Su voluntad, comprobando que éstas vayan acorde a lo que Él manda y adorándolo según la forma de adoración que el puntualmente nos designó.

Los musulmanes: la palabra española musulmán viene del árabe: muslim, que significa: persona que se entrega voluntariamente a Dios. Según esto; cualquier persona que se entrega sinceramente a la voluntad del Dios Creador y Soberano del Universo puede ser denominada: “musulmán” sin temor a equivocarse. En este sentido; los seguidores sinceros de Moisés, Jesús o cualquier otro mensajero de Dios, si practican sus enseñanzas, son con toda justicia musulmanes al igual que los seguidores de Muhammad.

El credo del musulmán: la creencia del musulmán se fundamenta en seis pilares que pasamos a citar a continuación:

  1. La fe en Dios único: sin padres ni hijos, ni copartícipes. Dios es el Creador de todo, el Soberano sobre Sus Criaturas, el Legislador sobre Sus criaturas y el Perfecto en todos Sus sublimes nombres y atributos. Sólo a Dios se debe adorar, a nadie más.
  2. La fe en los ángeles: creer que Dios creó a los ángeles y estos le sirven sin desobedecerle.
  3. La fe en los mensajeros: creer que Dios ha elegido algunos seres humanos de fortaleza y carácter para predicarle a los demás la palabra de Dios y hacerles recuerdo del lugar de Dios y el lugar del hombre en el universo, además de guiarles hacia la salvación. No se debe adorar ni venerar a los mensajeros, son simples seres humanos. Se debe querer y respetar a todos los mensajeros, pues todos comparten el honor y la responsabilidad que Dios les impuso y son guías para la humanidad. Jesús, hijo de María, después llamado “El Cristo”, es un mensajero de Dios nacido milagrosamente de una mujer virgen y pura. El último mensajero de Dios en la tierra fue Muhammad.
  4. La fe en los mensajes de Dios: la palabra de Dios revelada a los mensajeros de Dios y profetas fue puesta por escrito por algunos de sus discípulos y seguidores. Esto conforma varios “Libros Sagrados”. Conocemos varios libros sagrados: El Torá de Moisés (Pentateuco), el Zabur de David (Salmos), el Evangelio de Cristo y el último Testamento de Dios a los hombres es el Corán revelado a Muhammad.
  5. La fe en la resurrección y el Juicio Final: Dios decretará el fin de toda vida en la tierra y luego hará resucitar a los muertos ante Su presencia para que Él los juzgue y vayan a una buena morada (El Paraíso) o una mala morada (El Infierno).
  6. La fe en el Destino: Dios conoce todo lo que sucede y lo que sucederá y lo ha decretado con infinita sabiduría desde el principio. El ser humano debe cumplir con lo que está en sus manos y debe aceptar lo que Dios le destinó en lo demás. [2]

¿Quién es Allah?

Allah es un sustantivo árabe que significa “El Adorado, El Divino”. Esta palabra es la preferida por los musulmanes para designar a Dios por que no se presta a confusiones ya que esta palabra no tiene plural, ni masculino ni femenino ni mayúsculas o minúsculas como es el caso de la palabra de origen latino: Dios, dios, dioses o diosa.

Algunos cristianos reclaman a los musulmanes por el uso de la palabra Allah; dicen que es otro dios o que es la luna incluso. Están en un grave error pues los mismos cristianos árabes usan la palabra Allah para mencionar a Dios. El propio Jesús usaba una palabra muy similar en su dialecto arameo: Al-laha, que en arameo también significa el Dios Único.

La palabra Allah se cree que proviene de Al ilâh, que significa: “El adorado, El divino”. La palabra ilâh coincide con los términos “El”, “Eloh” y su plural “Elohim”.

Los mismos cristianos relatan que estando Jesús en la cruz, sorprendentemente dice: ¡Señor! ¡Señor! ¿Por qué me has abandonado? En arameo esto se dice: Ilâhi (o ilâi) ¿lima sabactani? Nótese que la palabra Al-lah está presente a través de todo el Antiguo Testamento en su idioma original y hasta en las palabras de Jesús mismo ¿Por qué entonces extrañarse que la usen los musulmanes hoy en día?

La persona que acredita en estas seis cosas como ciertas en su corazón comparte, pues, el credo musulmán. Sin embargo; el Islam es dinámico y enseña que no es suficiente creer sin obrar. La fe en el Islam va más allá.
La fe es creer en algo con el corazón, hablarlo con la boca y realizarlo con el resto del cuerpo. Esto coincide perfectamente con lo que el apóstol Santiago (Jacobo) dice: “Así como el cuerpo sin espíritu está muerto, también la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:26).
Es por esto mismo que Dios agrega cinco pilares prácticos a los seis pilares anteriores del credo. Estos pilares son:

  • El testimonio de fe: La Shahâda.
  • El rezo formal: El salât.
  • La limosna obligatoria: El zakât.
  • El ayuno de ramadán: saûm.
  • El peregrinaje a La Meca: El Haÿÿ.

Capítulo II

Un solo Islam en varios mensajes a través de la historia

El Profeta Muhammad dijo: “Los profetas somos hijos de un solo padre y varias madres. El padre es Dios que nos envió y las distintas madres son las sociedades donde nacemos”.

Estas palabras nos hacen pensar en un fenómeno interesante: existen varias religiones monoteístas que alegan seguir a los mensajeros de Dios y que tienen distintas leyes.

Esto se explica porque en distintas épocas de la historia de la humanidad Dios ha enviado mensajeros y mensajes para que los hombres reconozcan a su Creador y Soberano, el Dios de los Cielos y la Tierra.

Los mensajeros han muerto después de su prédica y sus mensajes fueron conservados por los discípulos o apóstoles; pero con el paso del tiempo los mensajes han sido cambiados y alterados por gente sin escrúpulos ni moral que se aprovechan de las religiones para su provecho material. Lo cierto es que de tiempo en tiempo Dios enviaba a otro mensajero a renovar el mensaje anterior y confirmarlo para que la humanidad no se pierda en la ignorancia de Dios y de la verdad.

Dios dijo:

Tu Señor jamás destruiría a ningún pueblo que haya obrado injustamente sin antes haberles enviado Mensajeros que les adviertan. Cada uno será retribuido conforme a lo que hizo; y tu Señor no está desatento a lo que hacen. (Corán 6:131,132)

No hemos destruido ninguna ciudad sin antes haberles enviado quien les advierta. Para que reflexionen, pues no somos opresores. (26:208,209).

Capítulo III

Presencia del monoteísmo en el Medio Oriente desde la prehistoria.

El Medio Oriente es la región geográfica que está entre Europa, África y Asia. Limita al norte con Asia Menor, Armenia y el Caucaso; al este con Irán (Persia) y el Golfo Pérsico; al sur con el Océano Índico y al oeste con el Mar Rojo, Egipto y el Mar Mediterráneo.

El medio oriente incluye cuatro regiones principales:

  1. Shâm: que incluye los actuales Siria, Líbano, Jordania y Palestina.
  2. Irâq: que incluye el actual Irak.
  3. El desierto árabe: que incluye parte del actual Irak, Siria, Jordania, Arabia Saudí y los emiratos del Golfo Pérsico.
  4. El Yemen: que incluye el actual Yemen

Sham e Iraq están al norte y forman la famosa “media luna fértil” que rodea al desierto árabe por el norte. Yemen está al suroeste y comparte la Península árabe con el desierto del mismo nombre. Entre Palestina y Egipto hay una península desierta también llamada Sinaí.

Esta zona ha sido habitada por los hombres desde hace miles de años y se conoce que aquí se domesticaron los primeros animales, se practicó por primera vez la agricultura y se construyeron las primeras ciudades. También se sabe que el monoteísmo (adoración exclusiva de Dios) estuvo presente desde el principio de los tiempos en esta región.

La Biblia es un documento histórico que nos describe esta región desde épocas antiguas, aunque en varios puntos se sospeche manipulación del texto. Junto con la Biblia están las investigaciones arqueológicas y muchos textos cuneiformes en tablas de arcilla encontrados tanto en Shâm como en Iraq.

Lo cierto es que cuando Abraham aparece en la historia ya se registran personas monoteístas a ambos lados de la media luna fértil: Abraham en Iraq y Melquisedec en Shâm. Estamos hablando de alrededor de 20 siglos antes de Cristo. El relato bíblico contenido en el Génesis nos muestra cómo Abraham adora sólo a Dios desde su estadía en Iraq y que al llegar a Palestina (en ese entonces Canaán) conoce a Melquisedec, rey de Jerusalén, que es descrito como Sacerdote del Dios Altísimo (Gen. 14:17-20).

La zona del medio oriente fue habitada principalmente por la raza árabe-semita de la cual descienden grandes naciones como los acadios, los caldeos, asirios y babilonios en Iraq; los sirios, fenicios, arameos y cananeos en Shâm; los nabateos, los amorreos y demás tribus beduinas en el desierto y los qahtaníes en el Yemen. Aunque también hubo pueblos de raza blanca que no eran árabes y poblaron la península como los antiquísimos sumerios en Iraq, los filisteos en la costa palestina y los hititas en el norte de Siria.

Se cree que Abraham fue un árabe-semita de probable origen amorreo que nació en Ur, en Iraq, y que luego emigró hacia Siria y finalmente Canaán, donde los cananeos le dieron el nombre de “hebreo”. Desde estos tiempos se registra una marcada presencia monoteísta en la región. Incluso en Egipto se da el gobierno monoteísta del Faraón Akhenatón en estas épocas.

La herencia monoteísta de Abraham quedó en la memoria colectiva de sus descendientes en Palestina (Isaac) y en el Hiyâz (Ismael). En ambas regiones Abraham es un referente musulmán histórico y construyó sendos templos o “casas de Dios”, Bet-El en Palestina y Bait-ul-lah en La Meca (Hiyâz).

Los árabes del desierto sitúan su origen en las tribus de Qajtán y Adnán en el Yemen prehistórico que es una de las cunas de la civilización que ha sido muy poco estudiada hasta hoy.

El Antiguo Testamento registra la historia de la descendencia de Abraham en Palestina, que luego pasaron a llamarse israelíes, en referencia a Jacob, Israel, nieto de Abraham.

Los israelíes fueron bendecidos con muchos milagros de Dios y muchos profetas les enseñaban la guía divina; pero en general fueron tercos y reacios a someterse a Dios. La llegada de Jesús, hijo de María, marcó el fin de la bendición y la preferencia de Dios sobre ellos, por eso empeoraron su situación rechazando a Jesús y complotando para matarlo.
 
Capítulo IV

Muhammad: el Islam vuelve a Arabia

La llegada de Jesús, hijo de María, y de Juan el Bautista (+) marcó el fin del periodo israelí y la llegada de Pablo de Tarso con sus prédicas entre griegos y romanos marcaron el surgimiento del cristianismo que se extendió por todos los territorios del imperio romano.

Los romanos combatieron al cristianismo por tres siglos hasta que Constantino, emperador romano,  en el año 325 estableció un pacto con los líderes cristianos de la época, los cristianos serían respetados en el Imperio romano si se reunían y apoyaban a los emperadores romanos.

Los demás cristianos que no quisieron reconocer la supremacía del emperador romano fueron perseguidos en las primeras inquisiciones que conoció Europa. Estos cristianos no aceptaban la Trinidad como dogma de fe y son los llamados unitarios o arrianos por el liderazgo de Arrio, Obispo de Libia. Fueron perseguidos y obligados a creer en la trinidad y la santidad del poder romano; muchos se refugiaron en el Medio Oriente y el norte de África hasta la llegada de los musulmanes árabes que les dieron libertad de islamizarse o seguir siendo cristianos.

Una vez finalizada la misión de Israel y los profetas israelíes, Dios envió un último mensajero a la humanidad con un último testamento: Muhammad con la revelación del Corán.

Muhammad nació en La Meca, capital ritual y comercial de Arabia. Su familia pertenecía al clan de Hashem, parte de la tribu Quraish, descendientes de Abraham a través de su hijo mayor Ismael.

La familia de Muhammad era noble de origen pero no muy rica. Muhammad fue huérfano de padre al nacer; su padre, Abdallah murió poco antes de que nazca. Su madre Aminah murió a los seis años de Muhammad. Su abuelo paterno, Abdul Muttalib, se encargó de la crianza de Muhammad, pero poco después murió también, pasando el niño al cuidado de Abu Tâlib, hermano mayor de su padre.

Muhammad fue criado unos años en el desierto junto con los beduinos y sus buenas costumbres. Luego volvió a vivir en La Meca con su tío Abu Tâlib y tuvo que pastorear ovejas para poder ayudar a su tío en los gastos.

Algunos rabinos judíos y monjes cristianos por esos días anunciaban la llegada del último mensajero de Dios que había predicho Moisés, Juan y Jesús (Deut. 18:15-19, Juan 1:19-26, 16:7-11). Esto se evidencia en la historia de Abdusalám el rabino y de Salmán el persa que ya conocían la llegada de Muhammad mucho antes de conocerle personalmente.

Muhammad creció y se ganó el respeto de sus paisanos por su honestidad y buenas costumbres. Así entró en el comercio y participó de dos caravanas antes de cumplir veinticinco años. A esa edad se casó con Jadiya, una viuda mayor que él y que fue la mujer que más amó en toda su vida. Jadiya le dio a Muhammad cuatro hijas y algunos hijos que murieron pequeños.

Cuando Muhammad cumple cuarenta años solía salir de La Meca para alejarse de los vicios y meditar sobre la existencia humana. Un día fue visitado por el Ángel Gabriel (el Espíritu Santo) y éste le mostró los primeros versos del Sagrado Corán: ¡Lee! En el nombre de tu Señor que todo creó ¡Lee! que tu Señor es el más generoso (96:1,2)

Desde ese momento el Ángel visitó a Muhammad durante veintitrés años mostrándole los versos del Corán que es guía para la humanidad. El Sagrado Corán invitaba a la humanidad a observar la naturaleza y ver en ella la creación de un Dios Supremo y sabio. Invitaba a los árabes a dejar sus ídolos materiales y adorar al Dios Señor y Creador de todo lo existente.
Muhammad empezó a predicar su mensaje y fue rechazado por sus paisanos ricos que comerciaban con los ídolos y las peregrinaciones paganas a La Meca. Durante trece años intentó convencer a la gente de La Meca que adoren sólo a Dios y se liberen de las supersticiones y mitos paganos e idólatras.

Finalmente el rechazo de los poderosos mequíes llegó a planear la muerte de Muhammad y el tuvo que emigrar hacia Medina, una ciudad agrícola al norte del Hiyáz.

Medina, antes llamada Yatrib, era un campo de batalla entre las tribus judías y las tribus paganas. Los primeros musulmanes de Medina llamaron a Muhammad para que una las facciones y les de estabilidad y paz.

Muhammad llegó a medina el año 622 dC. Y lo primero que hizo fue redactar una constitución que regiría las relaciones de los ciudadanos. Este fue un hito en la historia pues nunca las constituciones habían dado derechos a todos los ciudadanos y menos a las demás religiones. La constitución de Medina reconocía la ciudadanía de los judíos que colaborarían en todo como hermanos de los musulmanes. La constitución reconocía los derechos de las mujeres que hasta llegaron a ocupar alto rango a nivel político y académico, pero sobre todo gozaron por primera vez de personería jurídica y libertad de decisión sobre sus bienes y personas, esto no lo disfrutarían las mujeres cristianas europeas ni americanas hasta el siglo XX.

Cuando los ciudadanos hicieron su juramento de fidelidad al gobierno de Muhammad, las mujeres juraron como ciudadanos plenos, algo nunca visto en la antigüedad, ni en las democracias griegas.

La constitución hermanaba también entre las distintas tribus en conflicto siendo todos los ciudadanos hermanos por su fe o por su ciudadanía. Los derechos del ciudadano quedaban claramente establecidos y también quedaba establecida la responsabilidad del gobierno y los límites de la autoridad gubernamental. El Estado Islámico de Medina fue el primer estado moderno y su forma de gobierno era constitucional, esto significa que la Constitución y la Ley estaban por encima de los gobernantes o el pueblo. También fue el primer Estado con separación de poderes, pues el poder judicial era independiente del ejecutivo y del consultivo, los cuales, a su vez, eran independientes entre sí.

La revelación de Dios siguió llegando a Muhammad durante su estadía en Medina, el Corán fue normando las relaciones sociales, familiares, económicas y las internacionales. Este periodo medinés del Corán muestra un mayor énfasis en las leyes y relaciones humanas que en la observación de la naturaleza y la fe.

El Estado Islámico fue atacado inmediatamente por los paganos de La Meca y sobrevivió a numerosos ataques y traición de los judíos, sus propios compatriotas. Este constante estado de violencia contra los musulmanes es el motivo de la legislación y ética de guerra que incluyen algunos versos del Corán.

Otro aporte de la cultura islámica es equilibrar la relación entre religión y ciencia, entre razón y fe. Muhammad dijo: “Cuando Dios desea el bien para alguien le hace entender su religión”, “una noche de ciencia vale más que setenta años de rituales” y dijo: “La búsqueda del conocimiento es obligación de todo musulmán y musulmana; y el conocimiento sólo viene por el estudio”. Esto sentó las bases de la integración y complementación entre fe y razón que caracteriza al Islam. De aquí en adelante ningún musulmán se siente incomodo de tener fe en Dios y practicar las ciencias.

El Estado Islámico superó las dificultades y logró derrotar finalmente a los paganos de La Meca, consagrando la ciudad y su santuario (La Ka’ba) a Dios Único. Poco antes de morir Muhammad encabezó una peregrinación a La meca con más de 100.000 peregrinos que escucharon sus palabras de guía y consejo.

El año 632 EC falleció Muhammad luego de haber completado su misión y mensaje, dejando una sociedad de gente piadosa, emprendedora y con amor por la ciencia. El Islam sería el motor cultural de una civilización brillante, la islámica. Su característica es integrar y dar coherencia a todos los aspectos de la vida: el espiritual, el político, el social, el económico, etc. El territorio del Islam abarcaba toda la Península Arabe.

CAPITULO V

LA CULTURA MUSULMANA ILUMINA AL MUNDO

Ahora les tocaba a los musulmanes desarrollarse sin la presencia y milagros del Profeta Muhammad que debía fallecer como pasa con los demás seres humanos. Muchas provincias no superaron la muerte del Profeta y se rebelaron contra el primer Califa [3] Abu Bakr.

Abu Bakr tuvo que resistir además los ataques  de las dos superpotencias de la época: los bizantinos y los persas. En los dos años de su gobierno el Califa Abu Bakr supo terminar con las rebeliones y derrotó a los bizantinos y persas a la vez. Lo que este hombre hizo es increíble; sería como si un pequeño gobierno tercermundista derrotase a los EEUU y a China a la vez mientras supera rebeliones internas. Esta capacidad y voluntad política son una muestra de la educación que Muhammad dio a sus discípulos y seguidores.

Abu Bakr también mandó encuadernar y reunir el Corán en un solo tomo para su consulta.

A su muerte, que Dios esté complacido con él, Abu Bakr había establecido al Estado Islámico más allá del Desierto Árabe y la influencia cultural del Islam en Medio Oriente empezaba a sentirse.

El segundo Califa fue Omar bin Al Jattáb. Derrotó contundentemente a los bizantinos y a los persas sentando el dominio musulmán sobre todo el Medio Oriente, era un hombre honesto, ilustrado y muy progresista. Estableció sistemas de correo expreso, estableció los derechos de los ciudadanos del Califato dando grandes concesiones y tolerancia a los ciudadanos que no profesaban el Islam. Tuvo la idea de crear billetes pero aún no se conocía el papel y temió que si se hacían los billetes de cuero animal, la gente extinguiría a los animales para fabricarse billetes con su piel.

Trató de suavizar la brecha generacional recomendándoles a los padres: “no impongáis a vuestros hijos todas vuestras costumbres pues sus tiempos no son los vuestros”. Omar taqmbién dijo las famosas palabras: “Los árabes éramos un pueblo humillado y Dios nos dio gloria con el Islam; si buscamos la gloria fuera del Islam, volveremos a ser humillados”.

A Omar le sucedió Ozmán ibn Affán, quien administraba ya un imperio considerable unido por la fe islámica; en sus territorios convivían distintas razas, idiomas, religiones y costumbres, todas protegidas y unidas por el Islam. Ozmán mandó copias del Corán a todas las capitales de provincia para que el texto coránico no sea alterado por los distintos dialectos y pronunciaciones del extenso Califato musulmán.

Ozmán cayó víctima de las tensiones interregionales y le sucedió el Califa Alí, primo y yerno de Muhammad.

Alí tuvo un corto gobierno que se resumió en impedir la guerra civil que se aproximaba por la acción de los nacionalismos persa y sirio que surgieron muchos siglos atrás cuando combatían persas contra romanos, cristianos contra zoroastrianos.

Alí fue un ejemplo de justicia y tolerancia pero cayó asesinado por extremistas beduinos que exigían acabar de raíz con el nacionalismo persa y sirio.  

El hijo de Alí, Hassan, sucedió a su padre en el Califato. En los pocos meses que gobernó hizo lo posible por evitar la guerra civil, lo cual finalmente logró cediendo el gobierno al Gobernador de Siria, Muawiya. Este gesto de entrega y desprendimiento es único en la historia y logró pacificar el Califato por 20 años por lo menos.

Los gobiernos de Abu Bakr, Omar, Ozmán, Alí y Hassan son conocidos como “los califas bien guiados” porque sus actos expresaron cabalmente la enseñanza del Corán y de Muhammad y lograron liberar a todo el Medio Oriente de la injusticia y la superstición medieval que afectaba al resto del mundo.

Logros culturales de este periodo:

  • Las distintas razas del medio oriente fueron integradas por primera vez en casi mil años y se integraron con la hermandad del Islam y la tolerancia del gobierno  musulmán para con los ciudadanos judíos y cristianos. El sistema tribal y racista fue dejado atrás y fue reemplazado por la fraternidad de la fe y la buena vecindad con los demás cultos.
  • La ciudadanía y el respeto a la Ley daba derechos y seguridad a los ciudadanos. Cada etnia y religión conservaba sus costumbres y ritos, incluso tenían tribunales propios que juzgaban según los usos y costumbres de estas minorías.
  • El Islam es laico; no cuenta con teocracias ni pueblos elegidos de Dios; reconoce la fe del hombre sin mirar a su raza o condición social. Miles de personas cristianas, judías o zoroastrianas ingresaron al Islam por sus enseñanzas igualitarias y racionales. El Islam se convirtió en la principal forma de vida del medio oriente.
  • Las ciencias empezaron a desarrollarse alrededor de las mezquitas donde los musulmanes cultos enseñaban a los demás a leer, escribir y recitar el Corán. El idioma árabe fue reemplazando al persa y el griego en el medio oriente. Los musulmanes fueron humildes buscadores del conocimiento y no dudaron en aprender y difundir las ciencias grecorromanas, persas y egipcias por todo el mundo.

CAPITULO VI: EL CALIFATO OMEYA

El gobierno del Califa Muawiya marcó el inicio de una nueva era para los musulmanes. La cultura musulmana se extendía velozmente por el mundo y los califas bien guiados habían sentado las bases para la interpretación y práctica racional del Islam, sin necesidad de charlatanes milagreros ni iluminados mesiánicos.

Ahora los musulmanes eran la potencia más importante del mediterráneo y tal vez del mundo. Las riquezas de las naciones llegaban a raudales y los musulmanes eran tentados por semejante poder y riqueza.

Muawiya fue un gobernante tolerante y progresista que liberó más territorios de la opresión feudal bizantina y persa. Creó una flota musulmana para defender los puertos del mediterráneo contra ataques piratas. Estableció las bases para la industria musulmana y el comercio en igualdad de condiciones con los demás países, a pesar de ser los musulmanes la potencia dominante.

Tal vez el único error grave de Muawiya fue interrumpir el sistema de sujeción califal que habían impuesto los califas bien guiados. Muawiya nombró Califa a su hijo Yazid en vez de elegir entre los más maduros, capaces y sabios líderes musulmanes.

Esto provocó una nueva crisis y graves enfrentamientos que derivaron en la muerte de Hasan y Husain, los nietos de Muhammad y de Abdullah ibn Al Zubair, nieto de Abu Bakr. Yazid adoptó erradamente algunas costumbres cristianas que acercaron el Califato a la tradición monárquica europea. Esto trajo serias protestas y disputas en el mundo musulmán; pero Yazid y sus descendientes se preocuparon de reprimirlas a la vez que reforzaban la práctica de la Ley musulmana en otros aspectos.

El mundo islámico se enfrentaba a una nueva forma de gobierno, el monárquico, encabezado por la familia de Muawiya, que fundarían una dinastía: la omeya.

Sin embargo, los errores políticos aún no habían afectado a la cultura islámica ni disminuyeron la grandeza de la civilización musulmana. Los musulmanes logran liberar a los bereberes y a los hispanos de la tiranía de los visigodos y los bizantinos. Deteniéndose recién en territorio de los francos que se mostraban reacios a ceder el poder, aunque sea a costa de mantener a los franceses en la ignorancia medieval.

En el oriente los musulmanes entraron en la India y establecieron una sociedad igualitaria allí, liberando a los indostanos de la tiranía de las castas y los sacrificios humanos. También derrotaron a los chinos en la famosa batalla de Talas y les obligaron a retirarse de Asia Central.

Este periodo omeya duró desde el 662 EC hasta el 750 EC y los principales aportes del Islam al desarrollo de la civilización fueron:

  • Liberar el espíritu humano de la idolatría y la superstición.
  • Liberar al hombre de la opresión y la injusticia feudal.
  • Creación de las primeras escuelas y colegios de educación pública y gratuita.
  • Sistematización de las ciencias sobre la base del método científico creado por los teólogos y juristas musulmanes. Surgen los primeros libros de Gramática árabe, de hadiz y demás ciencias islámicas.
  • Se asegura el libre comercio y tránsito de mercaderías en la ruta de la seda y en la ruta de las especias, ambas bajo dominio musulmán.
  • El Islam entra en Europa y la Andalucía musulmana es el país europeo más avanzado de la época.

CAPITULO VII

BAGDAD, MÁXIMO ESPLENDOR MUSULMAN

Los omeyas son finalmente derrocados por la familia Abbasí, emparentados con Muhammad por su tío Al Abbás. Un Califa Abbasí fundó la ciudad de Bagdad, que cerca del siglo X EC fue la ciudad más importante del mundo seguida por la capital de China y por la Córdoba musulmana.

Bagdad era el centro de toda actividad científica y artística de consideración. Los científicos y filósofos de renombre mundial pasaban por Bagdad.

En Bagdad se midió con éxito un grado terrestre, se escribieron las primeras enciclopedias modernas, se desarrolló el método científico y hasta se inventó un aparato volador, sin mucho éxito claro.

La dinastía Abbasí enfocó su atención en Irak y en Persia en general, teniendo más lazos con Asia que con el mediterráneo.
El Califato creó un servicio público muy moderno, el Estado otorgaba educación y salud gratuita a todos los residentes en su territorio, musulmanes o no. Lo más importante fue la sistematización y estandarización de los servicios de salud y educación, exigiéndose la preparación científica a los médicos y la preparación académica a los docentes de las escuelas y universidades públicas. Los manuales y enciclopedias médicas de Avicena, Al Razi y Al Biruni fueron lo máximo en medicina por muchos siglos. Sus avances quirúrgicos incluyen registros documentales de cesáreas y extracción de cataratas.

En matemáticas, astronomía y otras ciencias exactas los musulmanes sacaron al mundo de la oscuridad y superstición medieval hacia la modernidad científica. Utilizando el método científico creado por ellos mismos, los eruditos musulmanes crearon el álgebra, la trigonometría y los logaritmos, además del concepto del cero, los números arábigos y el cálculo con variables. La química como ciencia fue fruto de las investigaciones de los musulmanes medievales. Los musulmanes mejoraron la brújula china, desarrollaron el poder detonante de la pólvora y crearon el papel de algodón basándose en el papel chino de seda. Con la introducción del papel por los musulmanes en Europa, los cristianos pudieron desarrollar su ciencia y sus estudios científicos tiempo después.

Los musulmanes fundan las primeras universidades del mundo (Bagdad, Al Azhar, Córdoba, Túnez, etc.) y estandarizan la educación superior estableciendo el concepto de licenciatura académica y los exámenes anuales de calificación profesional.
Bait ul Hikma fue la biblioteca más grande del mundo en la edad media y fue también un centro mundial de traducción y clasificación de literatura científica. Incluía cátedras científicas y una academia oficial de traductores de manuscritos científicos. La gloria de Bagdad contrastaba con la humildad de sus eruditos que no ocultaban el origen extranjero de sus conocimientos, a diferencia de los griegos.

Los filósofos, juristas y teólogos no se quedaban atrás. Surgen las escuelas legales más conocidas: Hanafí, Shafeí, Máliki y hanbalí.

Averroes y Avicena solos marcaron el debate filosófico del judaísmo y el cristianismo en toda la edad media, siendo los padrinos académicos de la filosofía hebrea y de la escolástica cristiana. Los filósofos musulmanes eran el origen de todo debate filosófico que generalmente se daba entre quienes los apoyaban (averroísmo cristiano) o quienes los estudiaban para refutarlos (tomismo).

En teoría política también destaca el aporte musulmán de la responsabilidad de los gobernantes ante Dios y ante el pueblo. Si un gobernante incumple la ley de Dios siendo injusto con el pueblo, debe ser derrocado por el pueblo dice el Islam. Nótese que en esa época el cristianismo y otras religiones consideraban a los reyes  como gobernantes divinos instituidos por Dios y que eran infalibles.

CAP VIII

Decadencia Política (1258-- 1924):

El desarrollo cultural y científico musulmán era contrastado por la frágil unidad política del mundo islámico que cada vez se dividía en reinos y emiratos más pequeños y enfrentados. El primer territorio en separarse del Califato fue Andalucía bajo un Emir omeya, luego le siguieron muchas otras secesiones y guerras religiosas entre shiitas, jariyíes, drusos y otras creencias originadas históricamente en el Islam. En el siglo XII ya se notaba la fatiga y la decadencia política de los musulmanes. El golpe mortal a la unidad política musulmana fue el feroz ataque cruzado contra Palestina y la invasión mongol de Bagdad, ambas tierras eran el corazón de la civilización musulmana. Eran momentos de grave crisis para el mundo musulmán. Sin embargo; la superioridad cultural de los musulmanes hace que los mongoles se islamicen en poco tiempo y que los cruzados europeos vuelvan a sus países llevando la semilla del renacimiento y la modernidad hasta Europa.

Es destacable que durante el periodo de decadencia política, el mundo científico y artístico musulmán sigue brillando hasta bien entrado el siglo XVII EC.

Este periodo se inicia con la caída de los musulmanes hispanos e italianos que son ferozmente perseguidos por la inquisición cristiana en todos sus territorios, a pesar de la tolerancia inicial de algunos reyes católicos como Alfonso el Sabio o Guillermo II. En varios siglos el Islam es ferozmente extirpado en España, Portugal e Italia.

Muchos refugiados de Andalucía se establecen en Marruecos y Argelia dando cierto esplendor a las ciudades norafricanas.
Los científicos de Bagdad y Persia se refugian a su vez en Egipto y Siria, pasando a ser El Cairo la capital cultural del Medio Oriente. En Asia Central e India los mongoles islamizados fundan reinos magníficos como el mogol y el de la horda de oro. Los turcos islamizados fundan estados en Medio Oriente y colaboran en la expulsión de los cruzados y finalmente fundan el imperio otomano en la actual Turquía.

Cabe destacar el profundo sentido humanitario y sensibilidad musulmana hacia los judíos. La inquisición cristiana en Europa persigue y reprime ferozmente a los judíos y estos corren a refugiarse en grandes cantidades en las ciudades musulmanas donde son recibidos con piadosa tolerancia. Tal es el caso de las comunidades judías de Marruecos, Egipto y Turquía.

El Imperio otomano y el Imperio Mogol:

Entre el siglo XV y el XIX los turcos otomanos van expandiéndose por los Balcanes y el medio oriente hasta dominar todo los Balcanes, Siria, Egipto, Irak, Arabia y el mediterráneo africano. En el siglo XVI fueron la potencia más importante de Europa y el primer país europeo en tener una constitución y estatus especiales para las minorías.

En la India destacaron los mogoles, musulmanes de origen mongol. Gobernaron todo el Indostán (actuales India, Pakistán y Bangladesh) hasta el siglo XVIII.

A nivel filosófico y científico destaca en este periodo el avance del misticismo y ritualismo extremo; una especie de retirada espiritual de los musulmanes hacia un mundo más tolerante y menos cruel que el despiadado avance del materialismo europeo de la edad moderna. La ocupación en ritos y meditación trascendental hizo que los musulmanes descuidaran la ciencia y el progreso científico.

Como personalidad científica de esta época destaca Muhammad Ibn Jaldún, autor del famoso “Prólogo” que es considerado sin duda alguna el primer libro de historiografía y sociología del mundo. Ibn Jaldún vivió en el siglo XV y era un tunecino de origen andaluz.

Capítulo IX

Fin de la Umma Islámica.

A mediados del siglo XIX surgen dos fuerzas europeas que son totalmente contrarias a toda religión revelada: el liberalismo y el marxismo. Entre ambas se reparten el mundo y se lanzan a la conquista de la nación musulmana, la Umma. Uno a uno van cayendo los países musulmanes en manos liberales o marxistas. Inglaterra invade Egipto, Irak, Palestina y el Imperio Mogol. Francia invade Argelia, Túnez, Siria y Marruecos, Italia invade Libia, Rusia invade los reinos musulmanes de Asia central e invade territorio turco otomano.

En 1924 EC los turcos nacionalistas, influenciados por el liberalismo europeo, ponen fin al Califato, terminando así trece siglos de la supremacía cultural del Islam.

A partir de este momento el mundo musulmán se debate entre el regreso al Islam o la imitación ciega de todos los “ismos” políticos y económicos europeos.

Pero el Islam seguía siendo la creencia más extendida entre el pueblo musulmán; por lo tanto la represión no funcionaría por mucho tiempo. De aquí es que se cambia la estrategia; surge el ataque a la doctrina islámica como forma de vida. Se escriben decenas de libros que atacan las enseñanzas del Corán y de Muhammad, cientos de autores influenciados por potencias imperiales se expresan contra el Islam como doctrina y finalmente se pone de moda en el mundo acusar de “fundamentalista”, ”terrorista” o ”extremista” a cualquier musulmán practicante que defienda al Islam como doctrina de vida que no debe encerrarse dentro de los templos y los meros ritualismos vacíos y superficiales.

La impotencia política y militar de los musulmanes ante la invasión de sus tierras, en especial Palestina, hizo que los musulmanes reaccionen de distinta manera: unos se refugiaron en rezos y formalismos rituales evadiendo toda discusión de la vida pública; otros se dedicaron a imitar a sus invasores suponiendo que ello les haría igual de exitosos; y otros finalmente plantean soluciones suicidas que no son sino desesperados intentos de contrarrestar el frontal ataque contra la identidad musulmana que se da en el mundo, en especial desde el año 2001.


[1] El término árabe original es DIN que tiene que ver con saldar deudas ante Dios. Muchos autores lo traducen como “religión”; pero hemos preferido retomar el significado original en árabe que sería: “la forma de adorar a Dios correctamente y así tener cuentas claras con Él”.

[2] Los musulmanes no son fatalistas arrastrados por un destino absoluto. Las personas deben luchar y esforzarse por lograr sus objetivos, en especial si son buenos; pero deben saber que el éxito final depende de Dios y debe pues buscar Su complacencia y encomendarse a Su infinita sabiduría.
[3] Jalifa, en árabe: sucesor. El Califa es el sucesor de Muhammad en la administración de la nación y la ejecución de la ley islámica (Sharía) a nivel estatal. Es un cargo político, no religioso, que se parece al Poder Ejecutivo, de los estados democráticos.
Publicado por: www.nurelislam.com