.2.- JESÚS, EL HIJO DE MARÍA

La cuestión de Jesús constituye uno de los problemas más controvertidos en la historia humana?. ¿Fue un dios o sólo un ser humano, o fue semidivino y semihumano a la vez? ¿Fue sincero o sólo un presunto impostor? ¿Nació de un padre y una madre como cualquier niño? ¿Nació en invierno o en verano?. Cristianos y no cristianos se han planteado, y continuarán planteándose, muchos interrogantes similares a éstos. Desde el tiempo de Jesús hasta nuestros días no han cesado las disputas y argumentos sobre estos temas. Las múltiples denominaciones entre los cristianos ha sido consecuencia de pequeñas diferencias en la interpretación de algunos aspectos, insignificantes, de estas cuestiones. Todo esto lo saben los cristianos y los no cristianos. Más, ¿cuál es la actitud que adopta el Islam? ¿Puede ofrecer el Islam alguna interpretación para resolver estas desconcertantes dudas? (1).

En principio, deben aclarase tres puntos. Primero, el musulmán se encuentra con un planteamiento cómodo en lo que se refiere a la actitud del Islam hacia Jesús; su mente está serena, su conciencia clara y su creencia es firme. Segundo, el concepto de Dios, religión, profecía, revelación y humanidad hace al musulmán aceptar a Jesús no sólo como una realidad histórica, sino también como uno de los apóstoles más distinguidos de Dios. Debe recordarse que la aceptación de Jesús por parte de los musulmanes no puede pensar nunca en Jesús de forma despectiva alguna. Acertadamente se niega al musulmán la libertad de difamar a Jesús o a cualquier otro profeta de Dios.

Tercero, todo cuanto se mencione aquí lo dice y enseña el Corán. Aunque muy impopulares entre los cristianos, las creencias islámicas respecto a Jesús no intentan en absoluto empequeñecer su cometido ni subestimar su carácter o degradar su gran personalidad. Por el contrario, nuestras creencias islámicas describen a Jesús de modo sumamente respetable y lo sitúan en la misma posición elevada que lo colocó el propio Dios. En efecto, el musulmán es más respetuoso con Jesús que muchos cristianos. Pero no debe malinterpretarse la actitud del Islam. No debe entenderse como una componenda pacificadora o halagadora. Ha de tomarse como la verdad en la que cree inconmoviblemente el musulmán, y en la que continuará creyendo. Es la verdad de ayer, de hoy y de mañana.

El entorno en que nació, y creció Jesús merecen especial atención. El pueblo al que fue enviado tenía características peculiares, entre ellas: I) Interpolaba e interpretaba erróneamente las escrituras de Dios, en su forma y en su significado, II) Había ya rechazado a algunos de sus profetas, incluso a Jesús, matando a varios de ellos, y; III) Fue insolente e irresponsable respecto a su valía. El Corán dice:

"¿Acaso no es cierto que cada vez que os presentaba un apóstol (hijos de Israel), lo cual no os halagaba, os envaneció, desmentisteis a unos y asesinasteis a otros? (2:87).

"Dios, sin duda, había oído las palabras de quienes dijeron: "Por cierto que Dios es pobre y nosotros somos ricos". Registraremos lo que dijeron, así como inicua matanza de los profetas, y les diremos: " ¡Sufrid el tormento de la hoguera!" (3:181).

Dios estableció previamente un pacto con los Hijos de Israel. Pero por la violación de su promesa les maldijimos y endurecimos sus corazones. Ellos tergiversan las palabras del Libro y olvidan gran parte de lo que les fue recordado (5:13).

Esta fue la segunda naturaleza del pueblo al que fue enviado Jesús. En cuanto a la fecha de su nacimiento, los cristianos no han sido aún capaces de establecerlo concretamente. "Los astrónomos siguen sin dar ninguna explicación científica de la estrella de Belén..." "Ni el año de nacimiento de Cristo, ni la estación del año en que apareció (la estrella) se conocen con certeza"... los historiadores suponen que oscila entre el 11 A .C. y 4 D.C...."Además",... "aunque no se ha determinado plenamente el momento del año en que se produjo el nacimiento, tuvo muy probablemente lugar en primavera y no en Diciembre... 24" (citado por Simone Daro Gossner del Observatorio Naval de Estados Unidos en la página 12 del The Edmonton Journal del 23 de Diciembre de 1960).

Sea como sea, la cuestión más importante para el musulmán es cómo nació Jesús. Hasta el tiempo de Jesús se habían experimentado tres clases de creación, en cada una de las cuales quedaron claramente demostrados el poder, el conocimiento y la sabiduría de Dios el Creador. En primer lugar, hubo un ser humano creado sin la participación o la presencia física de ningún padre o madre humana conocidos, que fue Adán. Segundo, hubo un ser humano creado sin la existencia o la procedencia física de ninguna madre o antepasado femenino conocidos, que fue Eva. Fue adelantada para Adán a quien pudiera creerse como padre simbólico o figurativo de la humanidad. Tercero, hubo millones de personas creadas a través de la intimidad normal de padres y madres. Las mentes curiosas e inquisitivas han ponderado la posibilidad de la cuarta clase de creación, a saber, la creación de un ser humano sin la participación física de ningún padre humano. Esta posibilidad parece haber sido materializada por Dios en la creación de Jesús para completar, quizá, las cuatro posibles clases de creación y para ilustrar el poder del Creador en todas las formas y modos posibles. El nacimiento de Jesús de la piadosa María fue un acto milagroso, una obra de la voluntad de Dios. La elección de esta clase de creación en aquel momento determinado, puede ser tan incompresible como interesante. Parece que la medicina era muy popular de una u otra forma en una u otra región. Los contemporáneos de Jesús fueron obstinados y se desviaron del camino de Dios. Dios les mostró su poder en una nueva forma de creación. Les enseñó que su poder es infinito y que sólo alcanzarían la salvación sometiéndose a El y creyendo en El. La ilustración se representó en la vivida manifestación de la creación de Jesús. Esto fue, quizá, también una anticipación de la clase de milagros que Jesús realizaría después con ayuda de Dios, milagros que fueron más o menos de carácter médico.

Hemos de resaltar que la interpretación hipotética del nacimiento de Jesús no se basa en la autoridad del Corán ni en las Tradiciones de Muhammad. Estas cuatro formas de creación, y la admisión de que el nacimiento de Jesús constituye la cuarta y última forma son opiniones personales, y la propia hipótesis del autor. Esta visión personal no se fundamenta, en absoluto, en la autoridad o autenticidad del Corán y de las Tradiciones de Muhammad. La validez o no de esta hipótesis sobre las cuatro clases de creación no afecta en modo alguno a la creencia musulmana en la verdad del Corán y en su afirmación del nacimiento de Jesús, como deseo y obra milagrosa de Dios. En cualquier caso, merece la pena continuar toda esta cuestión.

Ahora bien, si alguien desea llamar a Jesús el hijo de Dios, o Dios, porque fue creado sin la intervención de un padre humano y porque el propio Dios le adoptara o actuara como su padre, y si esto fuera cierto, ello sería aún más aplicable y apropiado para Adán, que no tuvo padre ni madre. Y si se interpreta en sentido figurativo la paternidad de Dios, habría de aplicarse también a toda la humanidad, especialmente a quienes se distinguieron en el servicio del Señor Supremo. Los seres humanos son obra de la magnifica creación de Dios y, en cierto sentido, son hijos suyos. Si interpretamos literal o figurativamente la paternidad de Dios, sería arbitrario limitarla sólo a Jesús, descartando a Adán en la primera interpretación, y al resto de la humanidad en la segunda. El Corán revela el nacimiento de Jesús de la manera siguiente:

"Y menciona a Marta, ¡Oh, Apóstol!, en el Libro, cuando se retiró de su familia hacia un lugar oriental de su casa. Y colocó una cortina para ocultarse de ellos, y le enviamos nuestro espíritu, que le apareció, personificando a un hombre perfecto. Dijole: ¡De cierto que me amparo de tí en el Graciabilísimo, si eres timorato!". Le dijo: "Tan sólo soy el mensajero de tu Señor, encargado de agraciarte con un hijo inmaculado". Dijole: "¿Cómo podría tener un hijo cuando ningún humano me ha tocado y jamás fui adúltera?". Le dijo: "¡Así será!" Dijo tu Señor: "¡Eso me es fácil!", y haremos de él un milagro para los humanos y será una prueba de nuestra misericordia. Y fue una orden irrevocable. Más cuando le concibió, se retiró con él a un lugar apartado. Los dolores de parto la constriñeron a refugiarse junto al tronco de una palmera. Dijo: " ¡Ojala hubiese muerto antes de esto, y que hubiese sido olvidada completamente!". Pero el niño Jesús le llamo de debajo de ella diciéndole: "¡No te apenes, porque tu Señor ha hecho correr un riachuelo a tus pies!". "Y tira hacia ti el tronco de la palmera y caerás sobre ti dátiles maduros, frescos, "Come, pues, bebe y consuélate y si ves algún humano, dile: " ¡Por cierto que he hecho un voto de silencio al Graciabilísimo, y hoy no hablaré con persona alguna!". Regresó a su pueblo, llevándole en brazos. Y le dijeron: " iOh, Marta! ¡He aquí que has hecho algo extraordinario!. " ¡Oh, hermana de Aarón! ¡Tu padre jamás fue un adúltero ni tu madre una adúltera!. Entonces les indicó que interrogaran al niño, y le dijeron: ¿Cómo hablaremos a un niño si aún está en la cuna? Les dijo: "Por cierto que soy el siervo de Dios, quien me concederá el Libro y me designará profeta: "Me hará benefactor doquiera este y me encomendará la oración y el Zakat mientras viva"; "Y me hará piadoso con mi madre, y jamás permitirá que yo sea soberbio ni rebelde; "La paz fue conmigo desde el día en que nací; será conmigo el día en que muera y el día que sea resucitado". Este es Jesús, hijo de María, es la pura verdad de la cual dudan. Es inadmisible que Dios tenga un hijo. ¡Glorificado sea! Cuando decide una cosa, le basta con decir "¡Sea!", y es. "Y que Dios es mi Señor y el vuestro. ¡Adoradle, pues, este es el verdadero camino" (19:16-36; cf. 3:42-64;4:171-172; 5:17-72-75; 25:2; 43:57-65)".

La misión que Dios encomendó a Jesús no fue la salvación por la expiación total a través del sacrificio cruento, sino en virtud del camino recto y la autodisciplina estimulando las mentes inactivas y ablandando las almas duras. Consistía en establecer la verdadera religión de Dios y restaurar sus Revelaciones, que habían sido objeto de abusos y malas interpretaciones. Al acercarse a estas mentes paralizadas y de alma dura, Jesús no sólo predicó la palabra de Dios, sino que también ofreció signos tangibles, realizando "milagros" en apoyo de su misión. Dios puso en manos de Jesús pruebas lógicas y espirituales, "sobrenaturales" y extraordinarias para mostrar a los duros de corazón el verdadero sendero de Dios. Narrando la misión de Jesús y la naturaleza "milagrosa" de sus pruebas, el Corán dice:

"Y cuando los ángeles dijeron: " ¡Oh María!, por cierto que Dios te agracia con su Verbo, cuyo nombre será el Mesías, Jesús, hijo de María, noble en este mundo y en el otro, y se contara entre los bienaventurados; "Y hablará a las gentes, en su infancia y en la madurez, y se contará entre los virtuosos". Dijo: " ¡Oh, Señor Mío! ¿Cómo podré tener un hijo si ningún hombre me ha tocado?" Dijole el ángel: " ¡Así será! Dios crea lo que quiere, pues cuando decreta algo, dice: " ¡Sea y es, "Le enseñará la escritura, la sabiduría, la Biblia y el Evangelio". "Y será un apóstol para los israelíes, a quienes dirá: "os presento un milagro de vuestro Señor. Os plasmaré con barro, como la figura del pájaro en la que alentaré y será un pájaro, con el beneplácito de Dios; y curaré al ciego de nacimiento, al leproso; resucitaré a los muertos con la anuencia de Dios, y os revelaré lo que consumís y lo que atesoráis en vuestras casas. Por cierto que en ello hay un signo para vosotros, si sois creyentes; "Y para confirmaros la Biblia, que os llegó antes que yo, y para permitiros algo que os estaba vedado, os presento un signo de vuestro Señor, ¡Temed pues a Dios, y obedecedme! "Porque Dios es mi Señor y el vuestro. ¡Adoradle, pues! He aquí la verdadera senda" (3:45-51).

"Y cuando Dios diga: " iOh, Jesús, hijo de María!, acuérdate de mis mercedes para contigo y para con tu madre, cuando te conforté con el espíritu de la santidad; cuando hablabas con las gentes, tanto en la infancia como en la madurez, cuando te enseñé la escritura y la sabiduría, la Biblia y el Evangelio, y de cuando con mi beneplácito plasmaste con barro algo semejante a un pájaro, y alentando en él se transformó, con mi beneplácito, en un pájaro viviente; cuando con mi beneplácito curaste al ciego de nacimiento y al leproso; cuando con mi beneplácito resucitaste a los muertos; cuando contuve a los israelíes, cuando les presentaste las evidencias y los incrédulos, de entre ellos, decían: "¡Esto no es más que pura magia!". Y acuérdate de cuando Dios diga: " iOh, Jesús, hijo de María! ¿Fuiste tú quien dijo a la gente: "¡Tomadme a mí y a mi madre por dos divinidades, en vez de Dios?" Dirá: " ¡Glorificado seas!; es inconcebible que yo diga lo que por derecho no me corresponde: si lo hubiera dicho lo habrías sabido; porque tu conoces la naturaleza de mi alma, mientras yo ignoro lo que encierra la tuya; porque tú eres omnisapiente por excelencia". "No les he dicho sino lo que me has ordenado: "¡Adorad a Dios, mi Señor y el vuestro!" Y mientras permanecí con ellos fue su pastor; mas cuando me hiciste morir, fuiste Tú su único celador; porque tú eres ubicuo" (5:110-117).

Estos versículos son sólo representativos de otros similares que aparecen en el Corán. Todos resaltan el hecho de que Jesús nunca pretendió ser Dios, ni el hijo de Dios, y que únicamente fue el siervo y apóstol del Señor a la manera de quienes le precedieron. El Corán lo destaca en los términos siguientes:

Y tras los otros profetas, enviamos a Jesús, hijo de María, confirmando la Biblia que le precedió y le concedimos el Evangelio que encierra dirección y luz, que corrobora la Biblia que le precedió y, además, es guía y exhortación para los timoratos" (5:46).

"Son blasfemos quienes dicen:" ¡Por cierto que Dios es el Mesías, hijo de María!" Aún cuando el mismo Mesías ha dicho " ¡Oh israelíes! ¡Adorad a Dios, que es mi Señor y el vuestro!"; porque quien atribuye copartícipes a Dios, Dios le vedará el Paraíso, y su albergue será el fuego infernal, pues los inicuos jamás tendrán socorredores. También son blasfemos quienes dicen: "En verdad, Dios es uno de la trinidad", cuando no existe ningún dios más que Dios único. Si no desisten de cuanto dicen, un severo castigo azotará a los blasfemos de entre ellos. ¿Por qué no se convierten a Dios e imploran su perdón, desde que Dios es indulgentísimo, misericordiosísimo? El Mesías, hijo de María, no es más que un apóstol, al nivel de los apóstoles que le precedieron, y su madre era sincerísima; ambos se alimentaban de manjares, como todos. ¡Observa cómo les dilucidamos las aleyas y observa también cómo se desvían!. Dí': "Oh, adeptos del Libro!, no exageréis en vuestra religión, y no digas de Dios sino la verdad. Por cierto que el Mesías, Jesús, hijo de María, sólo es el Apóstol de Dios y su Verbo, con que agració a María, y su espíritu descansa en El. (5:72-75;cf. 4:171).

Los comienzos de Jesús fueron polémicos como su final. Mientras tanto persistió en llevar a cabo su misión, fortalecido por la Escritura de Dios, por la sabiduría, los claros signos y el Espíritu Santo. Pero muy pocos fueron los que le aceptaron de todo corazón. Aunque tolerante y apacible, Jesús no toleró la hipocresía de los hijos de Israel ni su devoción a la letra de la Ley , en detrimento de su espíritu. Fue rechazado y criticado por ellos y su muerte violenta obedeció realmente a una siniestra trama. Entre ellos, era habitual rechazar a unos profetas y matar a otros, Jesús no fue la excepción a la regla. Quisieron matarlo en la cruz. De hecho, creyeron que le habían crucificado. La historia llegó a su culminación dramática en este momento, y las lamentaciones religiosas quedaron para los cristianos y para los judíos.

Se urdió un plan para crucificar a Jesús, tuvo lugar una ejecución real en la cruz y alguien fue verdaderamente crucificado, pero no fue Jesús; otro fue crucificado en su lugar.

Por lo que se refiere a Jesús, Dios vino en su rescate y le salvó de los enemigos. Dios coronó su misión en la tierra librándole de la muerte violenta y elevándole a los cielos. Para la creencia islámica, carece de valor que ascendiera en virtud de su excelencia, o que lo hiciera vivo en alma y cuerpo, o sólo en alma después de morir por muerte natural. No constituye artículo de fe, por cuanto lo importante y vinculante para un musulmán es lo que Dios revela; y Dios ha revelado que Jesús no fue crucificado, sino elevado a El. El Corán relata el final de Jesús del modo siguiente:

Los adeptos del Libro te piden que les hagas descender un Libro. Ya habrán pedido a Moisés algo más extraordinario que esto, cuando le dijeron: " ¡Muéstranos claramente a Dios!" Pero la centella les fulminó por su iniquidad. No obstante ello, otra persona. Sin embargo, algunas de las primeras sectas cristianas no creían que Jesús muriera en la cruz. Los Bacilidanos creían que otro fue crucificado en su lugar. Los Docetas mantenían que Jesús nunca tuvo un cuerpo físico o natural real, sino sólo aparente y que su crucifixión fue asimismo aparente, no real. El Evangelio Marcionista (alrededor de 138 a .c.) negaba el nacimiento de Jesús, diciendo simplemente que apareció en forma humana. El Evangelio de San Bernabé - del que existe una traducción inglesa en la Biblioteca del Estado de Viena y una versión en árabe en el Mundo Árabe- apoya la teoría de la sustitución en la cruz.

Por lo que respecta al final de Jesús, el musulmán está tan tranquilo como por lo que al principio se refiere. El musulmán cree que Jesús no fue muerto ni crucificado, sino que Dios le elevó a Sí, en honor y gracia. La mente del musulmán tiene muy clara esta cuestión. El Corán ha resuelto las disputas, de una vez por todas. La creencia de que Jesús fue crucificado suscita un número de interrogantes inevitables. Podemos presentar ahora algunas de ellas:

1. ¿Corresponde a la justicia, la misericordia, el poder y la sabiduría de Dios la crucifixión de Jesús tal como conciben las iglesias cristianas?.

2. ¿Es justo por parte de Dios, o por parte de cualquier otro, que alguien se arrepienta de los pecados o faltas de los demás, de cuyos pecados no es culpable el que se arrepiente?.

3. ¿Es coherente con la misericordia y la sabiduría de Dios creer que Jesús fuera humillado y ejecutado, en la forma que se dice que fue?.

4. ¿Constituye cumplimiento de la promesa de Dios (defender a Sus aliados y proteger a Sus amados) que Jesús fuera abandonado de esa forma, hasta convertirse en presa fácil de los enemigos de Dios?. ¿Debe tomarse esto como una manera de satisfacer las obligaciones propias o como precedencia al respetar la palabra?.

5. ¿Es justificable y adecuado creer que Dios, el más indulgente, fuera incapaz de perdonar a Adán y a sus hijos el pecado original y que los mantenga en suspenso o en perplejidad hasta que Jesús pueda expiarlo con su propia sangre?.

6. ¿Aparece la creencia de la crucifixión y el sacrificio de sangre en alguna religión, a no ser en los credos paganos de los antiguos griegos, romanos, indios, persas y similares?.

7. ¿Existe algún paralelo con Jesús en la historia humana además de las personas ficticias de Baco, Apolo, Adonis, Horus, y otros dioses, nacidos de virgen?.

8. ¿No abre nuevas perspectivas la comparación de las palabras atribuidas a Jesús con las de Baco, quien dijo que él era el alfa y la omega del mundo y que había venido para redimir a la humanidad con sangre? ¿Podría estimular un nuevo afán investigador, con toda verdad, la cuestión la similitud de estas palabras con las atribuidas a Jesús en años posteriores?.

9. ¿Qué tenían las autoridades romanas contra Jesús? El no representaba amenaza alguna a su dominio. De hecho, prestó multitud de favores a sus dirigentes y a sus familias. Enseñó a sus discípulos a dar al César lo que era del Cesar y a Dios lo que de Dios era. Fue predicador pacífico y ayudó a las autoridades romanas a mantener la ley y el orden en la región. ¿Por qué, entonces, hablan de crucificarle y perder un ciudadano y partidario, tan respetuoso con la ley?.

10. ¿Cuanto conocemos acerca del carácter de Pilatos, el gobernador romano? ¿Estaba en buena armonía con los judíos contemporáneos que apelaron a Roma contra El? ¿No fue su mandato en Judea expresión de su odio y desprecio hacia ellos? ¿No fue vulnerable a los sobornos? ¿Por qué entonces, se apresuró a hacer cumplir su voluntad, o poner en práctica su orden? ¿Por qué como lo fue José de Arimatea? Según Lucas, este José rico y muy interesado en Jesús, se negó a aconsejar en la decisión para enviar a Jesús a la cruz. ¿No podría haber intentado, incluso sobornando al corruptible gobernador, salvar a Jesús de la crucifixión, después de no haberlo conseguido ante la cámara de consejos?.

11. ¿Cuantos discípulos fueron realmente testigos de la supuesta crucifixión de Jesús y cuáles fueron sus reacciones? ¿Puede ser cierto lo que dice Mateo (26:56), de que todos los discípulos le abandonaron y huyeron? ¿Es éste el criterio de la integridad y carácter de tan buenos discípulos, de tan gran maestro? Sólo se refiere estuviera presente en la escena el amado Juan. ¿Pero cuánto tiempo estuvo presente y cuánto necesitaba el condenado para morir en aquellos días?. De acuerdo con varias fuentes históricas dignas de crédito (ver el artículo sobre la Cruz , The Chambers' Encyclopedia 1950), generalmente hacían falta varios días para que el condenado muriera en la cruz. Pero ¿Por qué fueron sólo unas pocas horas, no los pocos días habituales en el caso de Jesús? ¿Y por qué "murió" en la cruz, cuando sus otros dos compañeros le sobrevinieron? ¿Qué decir de la oscuridad que ensombreció la tierra durante tres horas del período de la crucifixión (Mateo, 27:45; Marcos, 15:33); Lucas, 23:44); ¿Pudo haber tenido lugar una sustitución o cambio dentro de la túnica púrpura, en la cruz, durante ese período de oscuridad y confusión?.

12. ¿Conocían a Jesús aquellos soldados romanos que le condujeron a la cruz? ¿Qué seguridad tenia de que era la persona que llevaron al Gólgota? ¿Le reconocieron realmente cuando vinieron a aprenderle? ¿Tenían alguna urgencia o interés particular en identificar a Jesús en aquel momento, cuando se estaban celebrando festividades públicas y era inminente el temor de la ira del pueblo?.

13. ¿Puede imaginar un creyente que Jesús (que era uno de los cinco enviados de Dios más decidido y persistente), hablara a Dios desde la cruz en la manera que se dice habló, en un tono de reconvención o, por mejor decir, de ansiedad? ¿Es propio de un profeta distinguido como Jesús decir a Dios en un momento de prueba que Dios le ha abandonado? ¿debe tomarse como modelo o procedente dirigirse a Dios, o reaccionar de ese modo, ante las difíciles experiencias?.

14. ¿Fue Dios, el más misericordioso, el más compasivo y el más alto, incapaz de perdonar los pecados de los hombres, excepto infligiendo esta supuesta crucifixión cruel y sumamente humillante, a uno que no sólo era inocente, sino que se había dedicado a Su servicio y causa de la manera más notable? ¿Es ésta la aplicación de la misericordia y piedad de Dios o el reflejo de Su justicia y amor?.

El estudio de las circunstancias que envolvían la época, el comportamiento de las autoridades mundanas, las reacciones populares, el concepto de Dios, el estado del hombre, el objeto de la religión y la vida el estudio de todo ello puede provocar estudios interesantes, similares a los que he mencionado . Mientras no se encuentre una explicación satisfactoria a estos interrogantes, el creyente no puede sentirse seguro, ni disfrutar de auténtica paz de espíritu. Por eso puede ser oportuno que todas las partes interesadas llevan a cabo un serio estudio del caso, y emprendan investigaciones más profundas.

No obstante, por lo que a los musulmanes se refiere, estos interrogantes nunca se suscitan y estas dudas carecen de importancia, pues el Islam se mantiene firme en que Jesús no fue crucificado ni muerto, sino honrado y elevado al mismo Dios. La literatura cristiana relata que Jesús se apareció a algunos discípulos después de la crucifixión. Ello es totalmente probable y no se opone en absoluto a las creencias islámicas. Si se apareció realmente, el musulmán creerá que ello no se produjo después de la muerte en la cruz, sino después del refugio recibido por orden de Dios como etapa del plan divino para salvarle y contrarrestar la malvada conspiración de los enemigos. En lugar de ser crucificado y humillado como pensó el enemigo, fue más elevado de categoría y más honrado con arreglo a los planes de Dios.

Según los musulmanes, la grandeza de Jesús y la distinción de su papel no emanan de la creencia cristiana de que fue crucificado a sangre fría, por causa de sus enseñanzas y en expiación de los pecados del hombre. Si fuera válida esta creencia popular, pudiéramos vernos tentados a afirmar que el sacrificio de Jesús en satisfacción de los pecados resultó en vano, porque el pecado no ha desaparecido. O, incluso, se puede decir que hay miles de grandes héroes, como Jesús, que murieron por la defensa de sus causas, meritorias o no. Pueden encontrarse en los representantes de la Organización de las Naciones Unidas, los combatientes religiosos, los luchadores por la libertad, etc. Por ello, si esta muerte violenta va a deificar a los muertos, la humanidad debe tener incontables dioses y deidades, y sería arbitrario que nadie limitara esta divinidad sólo a Jesús, desechando a los demás héroes que murieron en situaciones semejantes.

El musulmán no se enfrenta con esta paradoja. Cree que la grandeza de Jesús nace del hecho de que fue escogido por Dios y honrado con Su palabra, que le fueron confiadas las revelaciones de Dios con el mandato de enseñar Su mensaje, que fue un profeta con carácter y personalidad, que fue sincero interiormente y hacia el exterior, que combatió la hipocresía y la blasfemia, que fue distinguido desde el principio, en el momento de su nacimiento, y al final en el momento de su ascensión, y que constituyó un signo para el pueblo y una gracia de Dios. La paz sea con El y con sus compañeros profetas.

La naturaleza de este estudio no nos permite adentrarnos en los asertos del Corán sobre Jesús y su misión. Lo que mencionamos aquí es solo una parte fundamental. El lector que desee profundizar e investigar más a fondo puede referirse al Corán. Para facilitar las referencias, ofrecemos una tabla que indica los capítulos y versículos apropiados del Corán.

CAPITULO NUMERO
VERSICULO NUMERO
2
87,136,253
2
42-59,84
4
156-159,171-172
5
17,46,72,75,78,110-118
6
85
9
30-31
19
191-40
23
50
33
7
42
13
43
57-65
57
27
61
6,14

(1) No existe acuerdo alguno sobre los aspectos significativos de la vida de Jesús: cómo, cuando y dónde nació, vivió, recibió Su Mensaje, murió y fue enterrado; si hizo realmente "milagros" y de qué tipo. cuándo y cómo resucitó de entre los muertos. La falta de espacio y el carácter blasfemo y difamatorio de los argumentos nos obliga a criticar nuestra discusión sobre estos puntos provocativos. Ver un estudio crítico y una excelente bibliografía en Jesús Son of Mary, Fallacy and Factuality (Jesús, hijo de María, falsedad y objetividad) de Qazi Muhaamad Barakatullah (Philadelphia: Dorrance & Company), 1973.