Capitulo 5
Principios Económicos del Islam.
Principios Económicos del Islam
El
Islam ha asentado algunos principios y prescrito ciertos límites para la
actividad económica del hombre de modo que el patrón entero de producción,
intercambio y distribución de la riqueza pueda concordar con el modela Islámico
de justicia e igualdad. El Islam no se ocupa de lo s métodos y las técnicas
supeditados al tiempo y las térmicas de producción económica ni con los
detalles de modelos y los mecanismos de organización. Tales métodos son específicos
para cada era y están evolucionando de acuerdo con las necesidades y
requerimientos de la comunidad y las exigencias de la situación económica.
A lo que el Islam aspira con el de vista Islámico, Dios ha creado la tierra con el género humano y todo lo que contiene. Es por tanto el derecho de nacimiento de cada ser humano procurares y asegurarse su parte del mundo. Todos los hombres disfrutan de este derecho igualmente y ninguno puede estar privado de él; ningún hombre debería tener prioridad sobre otro. Desde el punto de vista del Islam, no puede haber ninguna barrera sobre ningún individuo, raza o clase, por tomar ciertos medios de ganarse la vida o por adoptar ciertas profesiones. Todos tienen derecho a iguales oportunidades en el reino económico. Similarmente tal distinción no es válida en el Islam, que resultaría creando un nomopolio de un modo particular a ganarse la vida para una persona particular, clase, raza o grupo de gente. Es el derecho de todos los hombres esforzarse y conseguir su parte delos medios de mantenimiento proveídos por Dios en la tierra. El Islam asegura que este esfuerzo debe ser hecho en el contexto de igualdad de oportunidades y justas posibilidades para todos.
Los
recursos que la naturaleza propone libre de costo, y que pueden ser usados
directamente por el hombre pueden ser utilizados libremente y cada uno tiene
derecho a beneficiarse de ellos en la extensión de sus necesidades. El agua
fluyando en los ríos y fuentes, la madera de los árboles del bosque, las
frutas salvajes, la hierba salvaje y el forraje, el aire, los animales salvajes
de la jungla, los minerales bajo la superficie de la tierra y otros recursos que
no pueden ser monopolizados por nadie ni puede ser impuesto ningún tipo de
restricción en su libre uso por las criaturas de Dios para satisfacer sus
propias necesidades. Por supuesto, la gente que quiere usar cualquiera de estas
cosas para propósitos comerciales se les puede pedir que paguen tasas el
estado. O si hay un abusa de los recursos, el Gobierno puede introducirse y
ordenar las cosas rectamente.
Pero
no hay impedimentos para que los individuos se aprovechen de la tierra de Dios
siempre y cuando se interfieran con los derechos de otros o los del estado.
No
es justo tomar posesión de las cosas Creadas por Dios para el beneficio del género
humano y mantenerlos en un estado desocupado e inútil. Uno debería a
beneficiarse él mismo de ellas o hacer sélas disponibles a otros para su uso.
En base a este principio el Islam mantiene que nadie puede tener su tierra sin
cultivar más de tres años. Si él no la usa para cultivar o construir
edificios o de cualquier otro modo, tal tierra será tratada como «vacante»
después de un periodo de tres años y cualquier otro que la ponga en uso, no
incurrirá en ofensa contra la ley, ni el gobierno tendrá ninguna autoridad
para entregársela a cualquier otro (incluyendo el propietario previo).
Quién
toma posesión de los recursos naturales directamente y los vuelve valiosos
adquiere un derecho legítimo sobre ellos. Por ejemplo, si alguien toma posesión
de un trozo de tierra sin cultivar sobre la que nadie tiene un derecho anterior
de propiedad y hace un uso productivo de ello, no puede ser arbitrariamente
desposeído de este padrazo de tierra3. Así es como se originaron en el mundo
los derechos de propiedad, cuando el hombre apareció por primera van en el
mundo y la población creció, todas las cosas estaban disponibles para todo el
mundo, y quienquiera que tomara posesión de alguna cosa y la hizo útil de algún
modo se convirtió en su propietario; es decir, adquiría el derecho de usarlo
especialmente para este propósito suyo y de obtener compensación de otro si
ellos querían usarlo.
Esta
es la base natural de todas las actividades económicas del género humano y no
nos datemos entremeter con ellas. Estos derechos de propiedad que uno puede
adquirir a través de medios legales permitidos deben ser honrados bajo toda
circunstancia. Se puede preguntar si una propiedad particular es legalmente válida
pues las propiedades, que sean legalmente inválida deberían terminar
indudablemente pero ningún estado o legislación tiene derecho a
arbitrariamente despojar a la gente del derecho de propiedad o tomar el control
o interferir en propiedades legalmente válidas, excepto con algún derecho
justificable.
El Islam no puede aprobar un sistema económico que destruya los derechos conferidos por la «Shari'ah», a pesar de lo atractivo que pueda ser su nombre y cualesquiera las pretensiones de felicidad que pueda hacer. La justicia social y el bien colectivo son muy queridos en Islam, pero no a costa de los derechos dados por la «Shari'ah». Es injusto reducir o apartar las restricciones impuestas por la «Shari'ah» sobre los derechos de propiedad individual a cause del bien colectivo de la comunidad como lo es añadir restricciones y limitaciones tales que no concuerdan con el esquema de la Ley Islámica. Es uno de los deberes de un estado Islámico proteger los derechos regales («Shari'ah») del individuo y asegurarse de que ellos cumplen sus obligaciones con la comunidad como está mandado por la ley. Así es como el Islam establece un equilibro entre individualismo y colectivismo.
Si
observamos los fenómenos de la naturaleza y las bendiciones de Dios al género
humano, encontramos que El no ha observado igualdad en la distribución de Sus
mercedes y favores, sino que en Su Infinita Sabiduría ha concedido prioridad a
algunos individuos sobre otros.
Belleza
de forma, voz agradable, excelencia fisca y talentos mentales, etc., no han sido
otorgados a los hombres en igual grado. El mismo es el cave de los medios
naturales de la vida y el espíritu conductor detrás del esfuerzo y la
excelencia humane. Consecuentemente todos esos esquemas a ideologías que
quieren forzar sobre el género humano cualquier artificial igualdad económica
están equivocados, no son realistas y es imposible de ser alcanzado.
La
igualdad en la que el Islam cree es con respecto a la igualdad de oportunidades
de lucha pare asegurarse unos medios de vida y por subir a lo más alto de la
escala del bienestar y la prosperidad, el Islam desea que no exista en la
sociedad ningún impedimento legal, funcional o tradicional que imposibilite a
un individuo luchar pare ganarse la vida de acuerdo con su capacidad y talento
ni que subsista ninguna distinción social con el objeto de salvaguardar los
privilegios de una cierta clase, raza, dinastía o grupo de gente.
Todos
estos proyectos e ideologías que sirven intereses particulares o que quieren
perpetrar el mantenimiento de un cierto grupo, son también incompatibles con el
Islam y no pueden tener cabida en su plan de cosas. Tales movimientos buscan
estabilidad, a través de la fuerza y recurriendo a medios artificiales una
igualdad antinatural en lugar de la inigualada limitada natural. De aquí que el
Islam aspire a estraperlos y a implantar el sistema económico con la condición
natural de que las oportunidades de esfuerzo en la sociedad pueden permanecer
abierta a todos.
Al
mismo tiempo el Islam no está de acuerdo con esos que desean importar complete
igualdad con relación a los medios de producción y los frutos del empeño económico,
pues ellos aspiran a reemplazar las naturales inigualadas limitadas por une
igualdad artificial. Sólo puede estar más cerca de la naturaleza humana ese
sistema en el que cada uno se une al esfuerzo económico en el estadio y las
circunstancias en las que Dios lo creó. Aquel que ha heredado un ación, debe
luchar equipado con él, mientras que quién solo tiene un par de piernas, debe
alzarse sobre sus píes y tratar de noveles hacia adelante. Las leyes de la
sociedad no deban ser ni tales que establezcan un monopolio permanente del
propietario del avión sobre su avión y hagan imposible para el que solo tiene
sus pies adquirir un avión, ni tales que la carrera para todos ellos comience
obligatoriamente de un mismo punto y bajo las mismas condiciones y que todos
ellos por fuerza tengan que estar atados unos a otros hasta el fin de la
carrera.
Por el contrario las leyes económicas deben ser tales que hagan posible pare el que va pie desnudo, que empezó su carrera bajo adversas condiciones, asegurar y poseer un avión si puede hacerlo a fuerza de su esfuerzo y habilidad, y para aquel que heredó un avión, ser dejado atrás en la carrera y quedares sin él, si eso le es debido a su propia inhabilidad, incapacidad o ineficacia. El esfuerzo debe ser pagado y la inactividad penalizada.
El
Islam no desea que esta carrera económica ocurra en una atmósfera de fría
imparcialidad, neutralidad moral y apatía social. Estima deseable que los
participantes en la carrera económica deberían ser considerados y compasivos
unos con otros. Por otra parte el Islam, a través de sus mandatos morales,
aspire a crear un sentimiento de amor mutuo y afecto entre la gente, bajo el
cual ellos puedan ayudar a sus hermanos débiles y cansados y al mismo tiempo
crear una institución permanente en la sociedad pare garantizar su ayuda y
asistencia a esos a los que les faltan los medios necesarios. La gente que es
incapaz de tomar parte en la carrera económica deben asegurarse su parte pare
vivir de esta institución social.
Y
esos que necesitan alguna asistencia pare comenzar su lucha en el campo económico,
también pueden recibirla en medida complete de esta institución. Con este propósito
el Islam ha mandado que el «Zakat» deba ser exigido en la proporción de un 2½%
por año de la riqueza total acumulada del país, así como del capital
invertido; 5% al 10% debe ser colectado del producto agrícola de «ushr» 20%
en ciertos productos minerales. El «Zakat» anual también debe ser exigido, en
una pro porción específica, en l o s rebaño s de ganado perteneciente a
cualquiera más allá de un cierto número mínimo. La cantidad de «Zakat» así
colectada ha de ser gastada en dar asistencia a los pobres, los huérfanos y los
indigentes. Este proporciona unos medios de seguridad social en presencia de los
cuáles nadie en una sociedad Islámica puede nunca permanecer sin estar bien
provisto pare las necesidades de la vida. Ningún trabajador puede nunca ser
forzado por miedo al hambre, a aceptar condiciones de empleo que le puedan ser
dictadas por el industrial o el patrón en desventaja suya. Y no se puede
permitir que la salud física de nadie llegue a caer debajo de las condiciones mínimas
de conveniencia por falta de hospitalización y cuidados apropiados.
En
lo que respecto a la posición del individuo frente a la comunidad, el Islam
aspire a implantar tal equilibrio entre ellos siempre que facilite la libertad
individual de una persona y al mismo tiempo asegure que tal libertad no es
perjudicial a los intereses de la comunidad como un todo, sino que es
positivamente conducente a su crecimiento y tranquilidad.
El
Islam no está de acuerdo con una organización política o económica que
aspire a absorber la identidad del individuo dentro de la comunidad, privándole
de la libertad esencial pare un desarrollo apropiado de su personalidad y de su
talento. La consecuencia inevitable de nacionalizar todos los medios de producción
de un país es la aniquilación del individuo por la comunidad y en estas
circunstancias la existencia y desarrollo de su individualidad llega a ser
extremadamente difícil si no imposible, Así como la libertad política y
social son esenciales pare el individuo, la libertad económica es del mismo
modo indispensable pare la existencia moralmente civilizada.
A
memos que deseemos eliminar completamente la individualidad del hombre, nuestra
vida social debería tener suficiente margen pare permitir a un individuo ser
libre pare ganar sus medios de vida, mantener su libertad de conciencia y ser
capaz de desarrollar sus facultades morales a intelectuales de acuerdo con sus
propias inclinaciones y aptitudes. Vivir del seguro de desempleo o de un seguro
de desempleo virtual a manos de otros no puede dejarte muy satisfecho, incluso
si es abundante a cause del retraso del desarrollo mental, moral y espiritual al
que últimamente conduce que no puede ser compensado o contra balanceado por el
mero bienestar y prosperidad físicos, los cuales también son dudosos.
Así
como al Islam no le agrada tal sistema, tampoco favorece un sistema social que
da desenfrenada libertad social y económica a los individuos, y les da un
cheque en blanco pare asegurarse sus intereses individuales y alcanzar su
objetivo incluso a costa del bienestar de la comunidad como una totalidad o a
través de explotar y apropiarse indebidamente de las riquezas de otros.
Entre estos dos extremos el Islam ha adoptado el curve del medio, de acuerdo al cual el individuo es primeramente convocado, en el interés de la comunidad, ha aceptar ciertas restricciones y entonces es dejado libre en la regulación de sus propios asuntos. Tiene libertad de empresa y competición dentro del armazón que garantiza el bien de ambos, el individuo y la sociedad. No es posible explicar todas estas obligaciones y restricciones en detalles y yo, por tanto me contentaré con presentar una escueta silueta de ellos.
Toma
el caso de ganar los medios de vida primero. El cuidado meticuloso con el que el
Islam ha distinguido entre correcto y equivocado con relación a los medios de
ganar riquezas, no se encuentra en ningún otro sistema legal y social en este
mundo. Condena como ilícitos todos esos medios de ganarse la vida que
perjudiquen moral o materialmente, los intereses de otros individuos de la
sociedad como un todo.
La
Ley Islámica rechaza categóricamente como ilícitos la manufactura venta de
licor y otros intoxicasteis; adulterio; baile y obscenidad profesional; el
juego; la especulación; las carreras y las loterías; las transacciones de
naturaleza especulativa, imaginaria, fraudulenta o de controversia; las
transacciones de negocios en las que la ganancia de una parte está
absolutamente garantizada, mientras que la de la otra parte es dejada incierta y
dudosa; la manipulación de precios a través de retener la venta de los bienes
de primera necesidad para la vida; y muchas otras transacciones similares que
son perjudiciales a los intereses de la comunidad. Si examinamos este aspecto de
las leyes económicas del Islam encontraremos una larga lista de prácticas
declaradas ilícitas la mayoría de las cuales pueden hacer y están haciendo
gente millonarios en el sistema capitalista.
El
Islam prohíbe todos estos medios por la ley y concede libertad para ganar
riqueza solo por esos medios a través de los cuales una persona rinde algún
servicio real y útil a la comunidad y esto le da derecho a una honesta y justa
compensación por ello.
El
Islam acepta los derechos de propiedad de un individuo, la riqueza ganada por él
a través de los medios legítimos, pero incluso estos derechos no están sin
condiciones. Un hombre solo puede gastar su riqueza legítima, en cosas legítimas
y a través de medios legítimos.
El
Islam ha impuesto tales restricciones en el gasto de modo que uno pueda llevar
una vida decente, y uno no pueda derrochar sus riqueza en la persecución del ojo.
Una persone no puede transgredir los límites prescritos de exhibir su status y
opulencia y comportarse como un ser especial frente a otras personas. Ciertas
formas de gasto ilegal y despilfarrador han sido claramente e inequívocamente
prohibidos mientras que otros, a pesar de no estar expresamente prescritos,
pueden estar prohibidos a la discreción del gobierno Islámico.
A
uno le está permitido acumular riqueza que le quede después de satisfacer sus
necesidades legítimas y razonables y estos ahorros también pueden ser usados
en producir más riqueza, pero hay algunas restricciones en estas dos
actividades. En lo que se refiere a la acumula.,. cionceriqueza, por supuesto,
tendrá que pagar el «Zakat» en la proporción del 2½% al año de la
acumulación que exceda el mínimo especificado. Si desea invertirlo en negocios
solo puede hacerlo en lo que está declarado negocio legítimo. Es permisible
pare un hombre, emprender él mismo negocios legítimos o permitirle a otros
disponer de su capital en las bases de compartir ganancias y pérdidas.
No
es en absoluto censurable en el Islam si un hombre, trabajando dentro de estos límites,
llega a ser incluso millonario; es más, esto será un favor Divino. Pero en el
interés de la comunidad como un todo el Islam impone dos condiciones en el
individuo; primero que de be pagar «Zaqat» de sus bienes comerciales y «Ushr»
(1/10) del valor del produzco agrícola; segundo, que debe tratar justa y
honestamente con quién él introduzca como socio en los negocios, industria o
agricultura, con esos a los que tome como sus empleados y con el gobierno y la
comunidad de su extensión.
Si
no les trace justicia a los otros, particularmente a sus empleados, de su propio
impulso, el estado islámico le obligará a hacerlo así.
Entonces
de nuevo, incluso la riqueza que es acumulada dentro de estos límites regales
no está permitido por el Islam es estar concentrada en un punto o lugar por un
largo tiempo. Por medio de su ley de herencia el Islam la reparte sobre un
amplio número de personas de generación a generación. A este respecto el espíritu
de la ley Islámica es diferente de ese de otras leyes predominantes en el mundo
contemporáneo. La mayoría de las leyes de herencia tratan de mantener la
riqueza, una vez que ha sido acumulada por una persona concentrada en las manos
del beneficiario de generación en generación.
A1
contrario de esto, el Islam ha hecho una ley bajo la cual la riqueza acumulada
por una persona en su vida es distribuida entre todos sus familiares cercanos
pronto después de su muerte. Si no hay familiares cercanos, entonces los
parientes lejanos se benefician de ellas en las proporciones establecidas por la
ley para ceda uno de ellos. Y si no hay parientes lejanos próximos, entonces la
sociedad Musulmana entera tiene derecho a su herencia. Bajo esta ley la creación
o continuación de cualquier familia de capitalistas o propietarios se hace
imposible. Si a pesar de todas las restricciones y obligaciones establecidas,
entes dichas, algún ápice del mal subiste junto con tal acumulación de
riqueza en su periodo de vida, entonces, este último golpe le pone fin y la
sociedad florece bajo un sistema que permite propiedad privada y la libertad de
empresa, pero salvaguarda los intereses colectivo y establece la justicia
social.
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