EL  AMORTAJAMIENTO



Recordemos que amortajar a un musulmán es Fard Kifaia (deber de la comunidad).
Quien lo realiza exime al resto de hacerlo.

La mortaja es simplemente una prenda o trozo de tela de extensión suficiente para envolver todo el cadáver, preferentemente de color blanco.

La Tradición Profética, recomienda utilizar tres paños blancos (sudarios), uno tras otro, para el hombre y, dos paños más tres elementos complementarios para la mujer (que veremos más adelante). Pero advierte contra el encarecimiento y la ornamentación. Estos paños, además de ser nuevos, serán de tela normal y corriente (no serán de seda ni cualquier otro tejido costoso).

CÓMO DEBERÁ AMORTAJARSE A UN HOMBRE

a) Se extienden los paños o sudarios unos sobre el otro, de modo que el primero en extenderse de ellos, sea el más amplio.

b) Se traslada el cadáver (recién bañado) cubierto con una tela, hasta donde están extendidos los paños y se lo deposita sobre ellos.

c) Se comienza doblando el paño superior, cubriendo la parte del cuerpo del lado derecho, luego se dobla el resto del paño sobre la izquierda del cuerpo, de modo que éste quede cubierto con el primer paño. Se realiza el mismo procedimiento con los restantes paños, hasta completar los tres.
De acuerdo a la figura:

d) Completado esto, deberán ajustarse estos sudarios al cuerpo con trozos de tela en forma de hilos. Los que se soltarán al ser depositado el cuerpo en la tumba.
Completado esto, se perfuman los sudarios.

CÓMO DEBE SER EL AMORTAJAMIENTO DE UNA MUJER

Recordemos que deberán usarse en la medida posible cinco elementos, para el caso de una mujer, que están compuestos por:

·        Una pollera o trozo de tela que ceñirá sus muslos.

·        Una camisa larga o camisola.

·        Un velo que cubrirá su cabeza y dos paños que cubrirán el cadáver, los que se atarán al cuerpo, y  soltarán sus ataduras en la tumba (de forma similar a la del hombre).

 
Terminada la tarea, se deposita el cadáver dentro de un féretro, para facilitar su traslado hasta el cementerio. Es aconsejable que el ataúd sea simple, con el fin de no agobiar a los familiares del fallecido con gastos innecesarios, y al mismo tiempo, sea lo suficientemente fuerte para ser reutilizado con otros fallecidos.

Estando en países no islámicos, donde existen normas y legislaciones que obligan a mantener el cadáver 24 horas antes de sepultarlo (por ejemplo Argentina), no es  impedimento aprovechar la ocasión para escuchar un sermón, o un comentario que nos haga recordar sobre los deberes ante Allah y ante el prójimo. Tampoco es desaconsejable leer ó escuchar la recitación del Sagrado Corán. Es decir, aprovechar el tiempo comprendido entre el amortajamiento y el entierro, (si bien no es ningún precepto ni tradición islámica, simplemente es llenar un tiempo obligado con algo útil)
en  lugar de dar rienda suelta a bullicios o conversaciones impropias  del momento.

Nota: en el caso de muertes a raíz de grandes catástrofes, epidemias, etc. y no disponerse de sudarios suficientes, se amortajarán dos o más muertos con un solo sudario y se podrán también enterrar en una misma tumba. Tal lo ocurrido con los creyentes caídos en la batalla de Uhud -Allah se complazca de ellos-.

Antes de finalizar, advertimos sobre el uso de velas o cirios alrededor del cadáver, ya que esto no es costumbre islámica.


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