No asiste a los funerales
La musulmana
que realmente comprende las enseñanzas del Islâm no asiste a los funerales en
obediencia a la prescripción del Profeta
, tal como fue relatado por Umm
'Atiyah, que Allâh esté complacido con ella: "Se nos prohibió asistir a los
funerales, pero no estrictamente".[1]
En caso de asistir,
la posición de las mujeres debe ser opuesta a la posición de los hombres. El
Islâm alentó a los hombres a asistir a los funerales para acompañar el cuerpo
hasta ser enterrado pero le desagrada que las mujeres hagan eso pues su
presencia podría traer como consecuencia situaciones inapropiadas que
comprometerían la dignidad del difunto y los rituales del funeral. El
acompañamiento del difunto hasta el entierro brinda una gran lección a quienes
lo llevan a cabo y buscan el perdón del fallecido, reflexionando acerca del
significado de la muerte que toca a todo ser
viviente:
[Doquiera os encontréis la muerte os
alcanzará, aunque os refugiaseis en fuertes infranqueables.]
(4: 78)
El Profeta
desalentó que las mujeres asistieran a los funerales (al hacerlo un acto makrûh), pero no lo prohibió abiertamente. Su
desaprobación debe ser suficiente para que la musulmana obediente se abstenga de
hacerlo. Esto también constituye una señal de la fortaleza de su Islâm, su
sincera obediencia a Allâh
y a Su Mensajero, su
buena voluntad para adoptar esta postura, la mejor y más
conveniente.
[1] Fath al Bârî, 3/144, Kitâb al yanâ'iz, bâb ittiba' al nisâ' al yanâ'iz; Sahîh Muslim, 7/2, Kitâb al yanâ'iz, bâb nahy al nisâ' 'an ittiba' al yanâ'iz