Ella tiene una buena actitud
hacia los demás y los trata de buena manera
La
musulmana es de carácter bueno, noble, amigable, humilde, de diálogo gentil y
con tacto. Ella quiere a otras personas, y a su vez es querida por ellas. Al
hacer esto, está siguiendo el ejemplo del Profeta
quien como relató su siervo Anas
era "La mejor de las personas en cuanto a su actitud para con los
otros".[1]
Anas vio más que ninguna
otra persona la benévola actitud del Profeta, y dio testimonio de las buenas
actitudes que él
poseía, y que nadie podía imaginar que existieran en un ser humano. Él
nos mencionó un aspecto de estas nobles actitudes del Profeta
:
"Serví al Mensajero de
Allah durante diez años, y jamás me dijo 'uf'
(la menor expresión de desprecio o enojo). Si hacía algo, él nunca me decía:
'¿Por qué estás haciendo esto?' Y si no hacía nada, nunca me decía: '¿Por qué no
haces tal y tal cosa?'"[2]
El Profeta era la persona de mejor carácter, tal como dice Allah
:
[Ciertamente eres de una
naturaleza y una moral grandiosa.]
(68:4)
Él
repetidamente hablaba a sus Sahâbah del efecto que una buena actitud tendría en
formar la personalidad islámica, al elevar la condición de una persona ante la
vista de Allah
y de las demás personas. Él
les
decía:
"Entre los mejores de vosotros están aquellos que tienen la mejor de las
actitudes (para con los
demás)".[3]
"Los más queridos y cercanos a mí en el Día de la Resurrección serán
aquellos de vosotros que tengan las mejores actitudes. Y los más despreciables y
alejados de mí en el Día de la Resurrección serán los charlatanes, los
presumidos y los presuntuosos".
Los Sahâbah dijeron:
"Mensajero de Allah, nosotros sabemos quienes son los charlatanes y los
presumidos, pero ¿quiénes son los presuntuosos?". Él dijo: "Los
orgullosos y arrogantes".[4]
Los Sahâbah, solían escuchar las
nobles enseñanzas morales del Profeta, y veían con sus propios ojos el excelente
modo en que él acostumbraba tratar a la gente. Por eso obedecían sus palabras y
seguían su ejemplo. De esa manera fue establecida su sociedad, jamás igualada
por ninguna otra en la historia de la humanidad. Anas dijo al
respecto:
"El Profeta era misericordioso. Nadie venía a él sin recibir una
promesa de ayuda que él cumpliría si tenía los medios necesarios para hacerlo.
En cierta ocasión, ya se había pronunciado la iqâmah para la oración cuando un beduino se presentó
ante él, lo tomó de su manto, y le dijo: 'Todavía tengo un asunto pendiente, y
no quiero olvidarlo'. Entonces el Profeta
fue hacia él y
resolvió el asunto, luego regresó e hizo la oración".[5]
El
Profeta
no vio nada malo en escuchar al beduino y resolver su problema, a pesar de que
la iqâmah ya había sido pronunciada.
Tampoco se perturbó cuando este hombre lo agarró de su manto, ni objetó nada en
resolver el asunto poco antes de la oración, porque estaba edificando una
sociedad justa, enseñando a los musulmanes con su ejemplo cómo debían tratar a
sus hermanos, y mostrándoles los principios morales que debían prevalecer en una
comunidad islámica.
Si los
buenos modales y la buena disposición entre los no musulmanes son el resultado
de una buena crianza y una sólida educación, entonces entre los musulmanes
dichas buenas actitudes provienen por encima de todo de la guía del Islam que
hace de las buenas actitudes una característica básica del musulmán, que elevará
su condición en este mundo y pesará fuertemente a su favor en la vida futura.
Ninguna acción contará más el Día del Juicio que la buena disposición o actitud
de un hombre, según lo que dijo el Profeta
:
"Nada pesará más
fuertemente en la balanza del siervo creyente en el Día de la Resurrección que
una buena actitud (hacia los demás). Ciertamente Allah
aborrece a quienes pronuncian palabras groseras y son de habla
obscena".[6]
El Islam
ha hecho de esta buena disposición hacia los demás una parte esencial de la fe.
Los que tienen la mejor disposición hacia los demás son los más completos en
cuanto a fe, como dijo el Profeta:
"El creyente más perfecto en su fe es aquel que tiene la mejor
disposición hacia los demás".[7]
El Islam
también describe a quienes tienen la mejor disposición hacia los otros como las
personas más amadas por Allah
de entre Sus siervos. Esto puede ser comprobado en el Hadîz de Usâmah Ibn
Shuraik, quien dijo:
"Estábamos sentados junto
al Profeta como si hubiera pájaros sobre nuestras cabezas;
ninguno de nosotros hablaba. Algunas personas se presentaron ante él y le
preguntaron: '¿Quién es el siervo más amado por Allah
?’ Él dijo:
'Aquellos que tienen la mejor disposición hacia los demás'".[8]
No constituye
sorpresa alguna que la persona de mejor disposición o actitud hacia los demás
sea, también, la más amada por Allah , porque el buen
trato dispensado a otras personas es un rasgo importante del Derecho Islámico.
De hecho es el acto más significativo que puede ser colocado en la balanza del
musulmán en el Día del Juicio, como hemos visto. Es equivalente a la oración y
al ayuno, los dos fundamentos del Islam, como dijo el Profeta
:
"No habrá obra más pesada que sea colocada en la balanza que una buena
actitud hacia los demás. Una buena actitud hacia los demás llevará a una persona
hasta el nivel del ayuno y la plegaria".[9] De acuerdo a otro relato, él dijo: "Por la virtud de su buena actitud
hacia los demás, una persona podrá alcanzar el nivel de alguien que
habitualmente ayuna (durante el día) y permanece en oración (durante la
noche)".
Por
eso, el Profeta
repetidamente enfatizó la importancia de una buena actitud y alentó a
sus compañeros a adoptarla, utilizando diversos métodos para infundirla en sus
corazones mediante sus palabras y sus actos. Él comprendió el gran impacto que
esta buena actitud tendría en purificar sus almas y realzar tanto su moral como
sus modales. Por ejemplo, él le dijo a Abû Dharr lo
siguiente:
"Abû Dharr ¿No te mencioné dos cualidades que son fáciles de
lograr, y que pesarán muy fuertemente en la balanza?" Él dijo: "Por supuesto,
Mensajero de Allah". Él dijo: "Debes tener una buena actitud hacia los demás y
permanecer en silencio por períodos prolongados. Por Aquel en Cuyas manos está
mi alma, nada de lo que la gente pueda lograr es mejor que estas dos
cualidades".[10]
Y él dijo:
"Una buena actitud es una bendición y una mala actitud es una calamidad.
La piedad (birr) prolonga la vida, y
la caridad previene una mala muerte".[11]
Uno de sus ad‘iah
dice:
"Allahumma ahsanta jalqi fa
ahsin juluqi (¡Oh, Allah! Tú has hecho buena mi constitución física,
por eso haz también buenos mi actitud y mi comportamiento)".[12]
La oración del Profeta pidiendo a Allah
que vuelva su actitud
buena cuando Allah
lo describió en
el Corán [Ciertamente eres de una
naturaleza y una moral grandiosa.] (68:4) es una clara señal de su profundo interés y su
ferviente deseo de que los musulmanes continuaran la búsqueda del
perfeccionamiento de sus buenas actitudes sin importar que niveles hubieran ya
logrado, así como su Profeta
buscó
perfeccionarse en las buenas actitudes a través de sus ad‘iah.
Las "buenas actitudes" es un término comprensivo que abarca todas las buenas características que el ser humano pueda adquirir, tales como la modestia, la paciencia, la benevolencia, el perdón, la tolerancia, la jovialidad, la confianza, la veracidad, la sinceridad, la franqueza, la pureza de corazón, etc..
La persona que se empeñe en explorar las enseñanzas islámicas sobre los temas sociales se encontrará a sí misma confrontada con un sin número de enseñanzas que estimulan cada una de estas nobles actitudes. Esto es una señal del intenso interés que el Islam pone en formar la personalidad social de la musulmana de la manera más precisa. Por eso no se detiene en mencionar generalidades solamente sino que también trata cada tema moral menor que puede formar los aspectos individuales de una personalidad social integrada. Esta consciencia no existe en otros sistemas sociales diferentes al Islam.
El investigador
que emprende la tarea de explorar el carácter de la musulmana no tiene otra
alternativa más que examinar todos estos textos y comprender la guía y la
legislación contenidas en los mismos. Sólo entonces será capaz de comprender en
su totalidad la noble personalidad social distintiva del verdadero musulmán, sea
hombre o mujer.
[1] Al Bujâri y Muslim.
Ver
Sharh As Sunnah 13/125, Kitâb al fadâ'il, bâb husn
juluqihi.
[2] Al Bujâri y Muslim. Ver Riâd As Salihîn,
336, Bâb husn al juluq.
[3] Fath Al Bâri', 10/456, Kitâb al adab, bâb husn al juluq; Sahîh Muslim, 15/78, Kitâb al fadâ'il bâb kazrah
haiâ'ihi.
[4] Relatado por At Tirmidhi, 4/249,
en Abuâb al birr, 70. Él dijo que es
un Hadîz
hasan.
[5] Relatado por Al Bujâri en Al Adab Al Mufrad, 1/375, Bâb sajâuah an
nafs.
[6] Relatado por At Tirmidhi 3/244,
en Abuâb al birr, bâb husn al juluq.
Él dijo que es un Hadîz hasan sahîh.
[7] Relatado por At Tirmidhi, 2/315,
en Abuâb al ridâ‘, 11. Él dijo
que es un Hadîz hasan
sahîh.
[8] Relatado por At
Tabarâni en Al Kabîr,
1/181, 183. Los hombres de su isnâd
son Riyâl as
sahîh.
[9] Relatado por At Tirmidhi, 3/245,
en Abuâb al birr ua as
silah, 61. Los hombres de su isnâd son ziqât.
[10] Relatado por
Abû Ia‘la y At Tabarâni en Al Ausat, los hombres de Abû
Ia‘la son ziqât. Ver Mayma‘ Az Zauâ'id,
8/22.
[11] Relatado por Ahmad, 3/502; sus
hombres son ziqât.